Compartilhar

3 EL PRIMER PASO

Autor: Alicia Books
last update Data de publicação: 2025-03-11 09:01:46

CAPÍTULO 3: EL PRIMER PASO

La sangre tiñó la tierra.

No era la suya.

El lobo gris yacía a sus pies, su garganta destrozada, la mirada vacía clavada en el infinito. Muerto. Silencioso. Irreversible.

Nayara jadeaba, sus pulmones quemaban con cada bocanada de aire. Sus piernas temblaban, su piel era un mapa de heridas abiertas, pero no sentía el dolor.

No todavía.

El peso de la muerte era un muro en su pecho, aplastándola. El hedor de la sangre fresca impregnaba su aliento, su piel, su alma.

¿Cómo lo había hecho?

No lo sabía. El recuerdo era una maraña difusa: el filo desesperado del miedo, el estruendo de su corazón, el crujido de huesos, el rugido de su loba…

Y luego, la liberación.

Un instante antes, había sido una condenada.

Ahora, era una cazadora.

Su loba había despertado.

Y el mundo había temblado.

El bosque prohibido respiraba alrededor de ella. Un susurro de temor. Un estremecimiento en las raíces. No era respeto.

Era miedo.

Los otros renegados —aquellos que se habían lanzado sobre ella como carroñeros— ahora la observaban desde las sombras, desconcertados, inseguros.

Nayara no era la presa.

Era una amenaza.

Uno de ellos, de pelaje oscuro y rostro surcado de cicatrices, entornó los ojos. Su voz grave rompió el silencio.

—Interesante...

Nayara levantó el rostro, las pupilas dilatadas, el cabello enmarañado pegado a su rostro manchado de sangre. Se pasó la lengua por la comisura herida de sus labios, saboreando el sabor metálico.

Y sonrió.

Una sonrisa rota, salvaje, hermosa en su crudeza.

—Nos subestimaste.

El silencio explotó en caos.

Un lobo se lanzó contra ella. Otro lo siguió. Las garras resplandecieron bajo la luna como cuchillas sedientas.

Pero Nayara no era la misma.

Giró sobre sí misma, esquivando el primer golpe. Sintió el roce del pelaje enemigo contra su piel. Se agachó, rodó, se impulsó con las manos, esquivando el zarpazo que buscaba su garganta.

Demasiados.

Demasiado pronto.

Su cuerpo aún llevaba el precio de la traición. Su energía era una vela a punto de extinguirse.

No podía vencerlos.

No hoy.

Un plan se tejió en su mente como un latido:

Sobrevive.

Escapa.

Lucha otro día.

La tierra rugió bajo sus pies.

Nayara corrió.

Pero no era una huida.

Era un desafío.

Cada pisada contra la tierra era un golpe de guerra. Cada respiro cortado era una promesa.

No era el miedo lo que la impulsaba.

Era la sed de venganza.

Las ramas la arañaban. La maleza intentaba frenarla. Pero el bosque la reconocía, la aceptaba, la protegía. Era hija de la Luna, desterrada, pero no derrotada.

Los rugidos de los renegados estallaron tras ella, persiguiéndola.

Que vengan.

Saltó sobre raíces, trepó rocas, se deslizó entre espinas y sombras.

Más lejos.

Más lejos de la manada que la traicionó.

Más lejos del pasado que quiso destruirla.

Sus piernas ardían como hierro al rojo vivo. La sangre goteaba de sus heridas. El hambre era un monstruo en su vientre. El frío, una daga clavada en su columna.

Pero Nayara seguía de pie.

Aunque el mundo la olvidara. Aunque la Luna misma cerrara sus ojos.

Ella no se rendiría.

***

Las noches pasaron como susurros helados.

El bosque prohibido no era un lugar para los débiles. Y Nayara ya no era débil.

Aprendió a moverse en silencio, a cazar con paciencia salvaje, a dormir con un ojo abierto y las uñas listas. Cada día era una batalla contra el hambre, contra el dolor, contra los recuerdos.

La primera vez que mató una presa con sus propias manos, vomitó entre sollozos.

Pero no se permitió flaquear.

La debilidad ya no era una opción.

Y en cada amanecer solitario, cuando el rocío congelaba su piel y el hambre le carcomía los huesos, recordaba.

Recordaba el rostro de Gael,su voz dictando sentencia sin un temblor en su voz Su espalda alejándose sin mirar atrás.

La rabia la mantenía en movimiento donde el fuego de la traición la mantenía viva.

A veces, cuando el cansancio era insoportable, Nayara alzaba los ojos al cielo, buscando a la Luna.

Siempre la encontraba,brillando silenciosa, inmutable.No la abandonado.

En la soledad más cruel, Nayara sentía el susurro de la diosa antigua, la caricia invisible de algo sagrado. Le recordaba quién era ella.

Fue en una de esas noches, cuando el frío calaba hasta los huesos y la soledad era un monstruo al acecho, que lo vio.

Un lobo negro como la noche, grande, majestuoso, inmóvil sobre una roca que dominaba el claro.

Sus ojos de plata brillaban como dos lunas pequeñas, fijos en ella.

Nayara se detuvo, el corazón le martillaba el pecho.

No era un enemigo,no era un renegado y no parecía ser un cazador.

Su presencia era antigua, profunda, como si la tierra misma lo hubiera esculpido. No llevaba el olor de la traición ni de la muerte.

Llevaba el aroma del destino.

La brisa agitada en torno a ellos trajo el eco de un susurro.

Y entonces, el lobo habló.

Su voz no fue un rugido. Fue un trueno lejano, cargado de algo más grande que ambos.

—No estás sola, Nayara.

El sonido de su nombre en labios desconocidos la atravesó como un relámpago. La piel se le erizó. Sus sentidos se agudizaron.

No fue miedo lo que sintió ,su loba no se oculto .

Sintió algo olvidado por ella desde que la sentenciaron ,ella sintio esperanza.

Y supo —sin entender cómo, sin saber por qué— que su historia no había terminado esa noche en el bosque prohibido.

No.

Apenas estaba comenzando.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Comentários (2)
goodnovel comment avatar
Alicia Books
Gracias por seguir aquí
goodnovel comment avatar
Klivia Nohelia Rivera Zeledon
Quien será ese hermoso lobo tan imponente , ojalá sea mate de segunda oportunidad
VER TODOS OS COMENTÁRIOS

Último capítulo

  • Sentencia de Luna    Nota de autor

    Querido lector, Has caminado junto a Nayara y Gael desde la oscuridad del exilio hasta la luz de un río que los devolvió a la vida. Fuiste testigo de su dolor, de sus pérdidas y de la fuerza que hallaron en el amor y en la manada. Cada batalla, cada lágrima y cada abrazo los condujo hasta aquí: un final que no es despedida, sino un nuevo comienzo. Esta historia nos recuerda que la verdadera victoria no está solo en vencer enemigos, sino en sanar las heridas del alma. Que el pasado puede doler, pero no define el futuro, y que el amor —ese amor tierno y ardiente, protector y libre— es capaz de transformar incluso la cicatriz más profunda en una promesa. Gracias por acompañar a estos lobos en su viaje. Ellos seguirán viviendo en las páginas y en tu memoria, porque los personajes que amamos nunca mueren: se quedan latiendo en el corazón del lector. Que cada Luna te recuerde que siempre es posible volver a empezar. Gracias por acompañarme y te invito a seguirme en la app y descubrir mi

  • Sentencia de Luna    79 — La Noche de Lorien

    Epílogo — La Noche de Lorien Un año después, la manada se había convertido en un lugar donde la rutina no era sinónimo de aburrimiento, sino de calma conquistada. El peligro, aunque nunca desaparecía por completo, ya no rondaba como un fantasma constante. En su lugar, los bosques respiraban un aire distinto, con más risas que gritos, con más canciones que lamentos. Y, en medio de todo eso, la casa del Alfa y de su Luna se había transformado en el centro de un pequeño universo gobernado por cuatro voces infantiles: los trillizos —Lorien, Selene y Amaris— y Nay, la hija de Mónica y Varek. Los días de Gael y Nayara eran un torbellino. Apenas despertaban, tres pares de ojitos los reclamaban con la insistencia de la vida misma. Lorien solía ser el primero en abrir los brazos y balbucear sonidos que parecían órdenes disfrazadas de inocencia. Selene, siempre más tranquila, prefería rodar hasta encontrar el pecho de su madre, buscando ese refugio tibio que la calmaba. Amaris, en cambio, te

  • Sentencia de Luna    78— Bajo el Río de la Luna

    Capítulo — Bajo el Río de la Luna Los días aprendieron a respirar sin prisa en la manada. Las patrullas iban y venían como olas, el martilleo de las reparaciones sonaba a mañana nueva, y al fondo, como campanadas pequeñitas, se oían los balbuceos de los trillizos. Siempre juntos. Siempre buscándose, enredándose las manitos como si ya supieran que el mundo es menos pesado cuando se comparte. Nayara los vigilaba con una ternura atenta, esa que nace de quien atravesó el exilio y regresó con el corazón entero a pesar de las grietas. Gael, entre entrenamientos y decisiones, se detenía a mirarla cada día un momento más. No como Alfa, no como custodio del territorio, sino como el hombre que sigue encontrando milagro en la mujer a la que eligió. Nayara entrenaba al grupo de guerreros con la precisión que Khael le había tallado en el cuerpo: pasos cortos, rotación de caderas, contraataque sin concesiones; ojos pensando, manos que dicen la verdad antes que la voz. En el polvo del claro, su s

  • Sentencia de Luna    77-Auxilios de Vida

    Capitulo —Auxilios de Vida La casa grande estaba iluminada con antorchas y faroles. El fuego chisporroteaba en los braseros y el olor a carne asada se mezclaba con el de los panes recién horneados y las frutas frescas. Sobre las mesas, los manjares brillaban como un regalo de la Luna misma, y el aire estaba impregnado de risas, conversaciones y brindis. Por primera vez en mucho tiempo, la manada entera celebraba sin miedo, unida bajo el mismo techo. Era una imagen poderosa: hombres, mujeres, ancianos y niños compartiendo un mismo lugar, un mismo latido, un mismo espíritu que hasta poco tiempo atrás parecía imposible. Cada sonrisa era un recordatorio de que habían sobrevivido, de que la oscuridad había quedado atrás y de que la esperanza renacía. Nayara se movía entre los presentes con sus tres pequeños, que despertaban ternura en todos. Lorien descansaba tranquilo en los brazos de Khael, Selene dormitaba sobre el regazo de Eliana y la pequeña Amaris jugaba con los dedos de Alaric,

  • Sentencia de Luna    76— CONSEJOS BAJO EL SOL

    CAPÍTULO — CONSEJOS BAJO EL SOL El parque de la manada se había convertido en el rincón favorito de Nayara. Allí los niños jugaban entre risas, el aire olía a flores silvestres y la brisa suave arrullaba las ramas de los árboles como si fueran canciones de cuna. Aquella tarde, Nayara llegó con sus tres pequeños envueltos en mantas claras. Los mayores de la manada se acercaban para acariciarles las manos diminutas, los niños corrían alrededor cantando su nombre. Pero ella buscaba algo más que compañía: buscaba esa calma que solo dan las charlas entre mujeres que se entienden con la mirada. Mónica ya la esperaba, sentada bajo un roble, con su hija Nay —la ahijada de Nayara— en brazos. La niña reía al ver a sus primitos, y las dos mujeres se fundieron en un abrazo que contenía años de historia y complicidad. —Mirá lo que hemos construido, Naya… —dijo Mónica, con una sonrisa cargada de orgullo y nostalgia—. Antes creímos que la vida nos iba a arrancar todo, y acá estamos, con nuestros

  • Sentencia de Luna    75— LA CEREMONIA DE LOS TRES CACHORROS

    CAPÍTULO — LA CEREMONIA DE LOS TRES CACHORROS El amanecer apenas comenzaba a teñir el cielo de oro y púrpura cuando la manada Fuego de Luna despertó con un júbilo contenido. Esa noche, bajo la Luna llena, se celebraría la ceremonia más esperada en décadas: la presentación de los hijos de Nayara y Gael. Los aullidos de la víspera aún vibraban en los árboles. Los ancianos hablaban de augurios, de señales divinas, de cómo la Luna había derramado tres bendiciones en una sola madre. Los jóvenes corrían con flores blancas, los niños decoraban el claro con ramas de laurel y lirios. Todo el territorio parecía palpitar como un corazón gigante. En el centro del claro, se levantó un altar de piedra antigua, decorado con símbolos grabados por generaciones pasadas. Sobre él, se dispusieron tres mantas: una azul oscuro, una rosa suave y una blanca inmaculada. Alrededor del altar, los lobos formaron un círculo perfecto. Cada Beta, cada Gamma, cada guerrero estaba presente, con las cabezas inc

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status