MasukParado frente al altar con la mirada posada en dirección a la puerta y los brazos hacia atrás, traqueteando los helados dedos sin parar, se encontraba Robert Johnson. Cuando la mano de su hermano se posó en su hombro, giró el rostro hacia él.—Tranquilo, sí va a llegar.Robert suspiró y, cuando escuchó encender la música, regresó la mirada hacia la puerta. Sus marrones ojos brillaron al momento en que la vio. Astrid estaba vestida de blanco y se veía tan hermosa como siempre lo había imaginado.Mientras la veía acercarse, bajó los cinco escalones y, al estar frente a ella, su corazón se aceleró como el primer día que la vio. Soltando un suspiro, entrelazó su mano a la de ella y subieron para pararse frente al sacerdote.Recibieron la bendición del seguidor de Dios y unieron sus vidas para estar juntos hasta más allá de la muerte. Luego de la ceremonia, partieron a una luna de miel, algo que nunca habían tenido.Se miraban fijamente a los ojos mientras ambos iban despojando sus prendas
Robert Johnson abrió los ojos. Después de haber pasado varios días durmiendo, al fin había recuperado el conocimiento. La primera persona que vio fue a su padre. Robert parpadeó un par de veces. Por un momento creyó que había muerto y que estaba en el infierno; sin embargo, la imagen de Armando continuaba frente a él. Robert quiso pararse, pero el hombre lo detuvo.—Hijo.—¡No me llames hijo! ¡Maldito infeliz! —bufó como toro. Se removió sobre la cama buscando la manera de levantarse, no obstante, la herida se abrió y empezó a sangrar.—¡Maldito! ¡Voy a matarte! Lamentarás no haber muerto en el pasado.Cangrejo, al escucharlo gritar, ingresó de inmediato. Se paró frente a Robert y le pidió que se calmara, y logró calmarlo porque lo dejó perplejo.—¿Trabajas para él? —Jack asintió—. ¡Traidor! Eres un maldito traidor, Cangrejo. Confié en ti y es así como me pagas.—Te explicaré todo, pero debes calmarte. La herida se está abriendo.—No me toques —bramó al mirar a Armando Brown con ojos
Ava fue llevada a prisión. Cuando Liam se enteró, se encontraba en casa y Astrid acababa de llegar. Al verlo todo pálido y apresurado, inquirió:—¿Qué sucede?—Mi madre está en prisión.—Pero ¿por qué?—No lo sé —dijo Liam agarrando las llaves.—Voy contigo.Él se alzó de hombros y ella lo siguió. De camino a la comisaría, Astrid acotó:—Tal vez la policía descubrió que fue ella la que me lanzó el auto encima.—¿De qué estás hablando?Astrid lo miró y explicó:—¿No lo sabías? Pues tu madre fue la que me arrolló, ella fue la que casi me mata.—No puedo creer lo que estás diciendo.—Pues créelo, porque es la verdad. Y cuando recuperé la memoria no la denuncié porque no tenía pruebas.—Astrid, ¿estás hablando de mi madre?—Por esta razón no te lo había contado, porque sabía que no me creerías.Envolviendo los dedos en el volante y ajustándolos ahí, Liam suspiró rabioso.Enterarse de que su madre había intentado asesinar a su esposa lo decepcionó y a la vez lo enfureció. Sabía que era una
Una vez bañada y cambiada, Astrid salió del hotel dejando a Robert confundido. Al llegar a la prisión encontró a Liam ya libre, pero Aurora no había salido, pues un policía fue testigo de la masacre que le dio a Alfonso.—¿En serio ella lo asesinó a sangre fría por salvarte la vida? —Liam asintió. Astrid recordó el pasado de su historia con Robert—. No le tendiste una trampa para deshacerte de ella y del bebé, ¿o sí? Porque de ser así te juro que…—¿Qué clase de persona crees que soy? ¿Piensas que soy como él?—No lo sé, pues son hermanos, ¿no?Liam apretó los dientes y la fulminó con la mirada. Se preguntaba cómo esa mujer podía decir tales cosas de él. Él jamás se rebajaría a hacer algo así. Cuando quería dejar a alguien, simplemente lo hacía sin buscar excusas baratas ni hacer daño. Además, ya había quedado con Aurora en que primero se conocerían y luego verían si se daban una oportunidad. ¿En qué cabeza Astrid podía pensar que él la enviaría a prisión? Si Aurora esperaba un hijo s
Aurora continuó su camino dejando a la pareja a solas. Llegó a la mesa y se despidió de su padre, había quedado de verse con Liam en una hora y no quería hacerlo esperar.Liam Brown salió de casa y se dirigió al restaurante donde había citado a la madre de su hijo. Estaba concentrado buscándola con la mirada cuando chocó con una mesera, la cual regó el café sobre su terno.—¡Lo siento! ¡Perdóneme, no lo vi!—¡Tranquila! —Sacudió su camisa y, levantando la mirada hacia la joven, sonrió—. Me parece haberte visto antes.Aún avergonzada por lo sucedido, Connie se lo quedó mirando.—Sí, claro. Usted era el que estaba en silla de ruedas cuando Astrid nos ignoró.Liam rascó su sien y asintió.—¿Conoces a Astrid?—Sí, ella es mi amiga.Cuando Aurora ingresó, encontró a Liam conversando con Connie. Ignorando por completo a la joven, se acercó a Liam, se enganchó de su brazo y, delante de la joven, le dio un beso.Connie se sorprendió al verla besándose con Liam. Quizás eso era algo que su amig
Ava se llenó de desprecio hacia Astrid. Sus afiladas uñas se clavaron en la palma de sus manos, lastimando la delicadeza de estas. Sus dientes se apretaron y su mirada endemoniada se posó en ellos dos. Sintió unas ganas infinitas de arrastrar a aquella mujer de negra cabellera y limpiar el suelo de la casa con ella.—¿Cómo es que lograste salir?Inflando su pecho, Robert mantuvo la mirada en ella.—Porque todas las acusaciones que me hicieron son falsas.—¿Acusaciones falsas? —Se cruzó de brazos y no despegó la mirada de él—. ¿Acaso es mentira que me llevaste en contra de mi voluntad, apartándome de mi esposo? ¿También vas a decir que no tomaste el dinero de los Brown o que no quisiste propasarte con Sarah?—Sarah es mi hermana. Jamás podría hacerle algo aberrante como eso.—¿Qué estás diciendo? ¿Cómo que soy tu hermana? —La adolescente acababa de bajar las escaleras y se paró muy cerca de Robert.Este la contempló y miró a Ava.—Dime, ¿por qué dices que soy tu hermana?—Porque soy hi







