INICIAR SESIÓNEstoy caminando por los pasillos de este hotel rumbo a la sala de juntas, cuando siento el sonido de unos pasos detrás de mi —¡Kilian!— Escucho su voz gritarme, y al darme la vuelta la veo prácticamente corriendo hacia mí con esos tacones.
—Sofía, que te vas a caer con esos zapatos.— Le advierto y ella ríe de mis palabras.
—Ya he dejado a Mia con Max en tu camerino. — Me dice una vez que está enfrente mío —Y por los tacones, ni te preocupes... hace años los uso y ni siquiera cuando he estado embarazada los abandone. — Me dice con orgullo y sonrió.
—Veo que lo tuyo es el glamour y la elegancia.— Bromeo mientras seguimos caminando. Supongo que me toca seguir su ritmo y aprender a conocerla para poder hacer que todo esto funcione de la mejor manera posible. Nos toca trabajar un año juntos y si lo único que consigo es que ella se tensione y este siempre a la defensiva, sé que el que saldrá perdiendo soy yo.
—Mi madre es diseñadora de modas, supongo que lo llevo en la sangre.— Se defiende y debo mirarla.
—Eso explica muchas cosas.— Comento mientras que nuestras miradas se cruzan y seguimos caminando por los pasillos rumbo a la sala de juntas, hasta que alguien la lleva por delante.
—¡Ay!— Se queja ella mientras se detiene en seco y sujeta su brazo.
—Disculpa.— Dice una voz masculina, y cuando miro quien la ha golpeado, veo a un hombre que no conozco pelirrojo que prácticamente no le quita la mirada de encima.
《Yo tampoco lo haría, no le culpo.》
—No hay problema.— Le responde ella y tiene la intención de seguir caminando, pero él la sujeta del brazo.
—¿Cómo te llamas?— Cuestiona y ella lo mira extrañada.
—Sofía, y si me disculpas estoy trabajando. — Responde fría, y sin más me mira —¿Vamos?— Me pregunta y me la quedo mirando algo sorprendido.
—Si, claro— Respondo sin saber muy bien como reaccionar y continuamos nuestro camino.
Estamos en completo silencio y yo tan solo puedo quedarme pensando en la manera tan cortante que ha reaccionado con ese hombre —Eso ha sido muy poco amable de tu parte.— Comento.
—Lo siento, no ha sido personal con él. — Es lo único que dice.
—¿Eres así con todos los hombres?— Me atrevo a preguntar. Estoy claro que no es correcto preguntarle algo así, pero es inevitable.
—No sé por qué deba interesarte. — Contesta y debo hacer un esfuerzo por no reírme.
《Sí, es así con todos...》Me respondo internamente.
—Pregunto porque en mi ambiente deberás tratar con muchos hombres y no quiero que tengas problemas. — Invento, aunque en realidad es la verdad, la mayoría de los empresarios con los que trato son hombres.
Ella permanece en silencio y luego me mira —Soy así solo con quienes intentan averiguar mi nombre con la única intención de llevarme a su cama.— Replica y debo detenerme en medio del camino.
—Espera.— Digo asombrado —¿Cómo has sabido lo que quería este tipo?— Indago.
—Porque no ha quitado su mirada de mi escote mientras me hablaba. Créeme que lo que menos le importaba era mi nombre.— Responde sin rodeos y rio.
—¡Me gusta lo directa que eres!— Le dejo saber con gran entusiasmo y ahora es ella quien ríe.
—No es que sea directa, es que conozco muy bien a los hombre.— Se defiende e intenta seguir caminando, pero soy yo quien le detiene esta vez.
—¿Puedo preguntar por qué?— Pregunto y me mira como analizando si es correcto hablar de ello o no.
—Mi exesposo es cirujano plástico, y cada vez que iba a visitarlo a su clínica escuchaba a las mujeres que iban allí. Escuchaba sus complejos, los comentarios que les decían sus maridos... he visto muchísimas mujeres buscando una perfección que no existe solo para poder atraerles a ustedes. Yo sé perfectamente que es lo primero que miran los hombre en el sexo opuesto y sé exactamente cuando un hombre solo me mira con la intención de pasar un rato conmigo. Lamentablemente, este no es en el único ambiente en el que me ha tocado trabajar con hombres.— Se explica dejándome sin palabras.
—Vaya, me agrada mucho que tengas las cosas tan claras.— Comento y niega.
—No, no te confundas. No tengo las cosas tan claras, de ser así hubiese podido darme cuenta de que mi queridísimo esposo llevaba un año engañándome con una de sus pacientes.— Confiesa con bastante rabia y sigue caminando como si me hubiese dicho la hora.
《¿De verdad un hombre ha podido ser tan idiota como para engañar a este monumento de mujer? Debe de ser broma...》
Sigo sus pasos hasta llegar a la sala de juntas, y al entrar, allí están todos los representantes de la empresa con los que estoy intentando cerrar el negocio sentados alrededor de la mesa de juntas —Buenos días a todos— Saludo y me
acerco a cada uno de ellos para estrechar mi manos —Les presento a Sofía Laurent, mi asesora comercial— La presento, y como era de esperarse, la mirada de todos la recorren por un instante, pero de inmediato disimulan volviendo a su postura anterior.
Ella los saluda amablemente convirtiéndose en la mujer más profesional que he visto nunca y casi como si llevara trabajando conmigo muchísimo tiempo. Al sentarnos alrededor de la mesa de junta damos inicio a la reunión y es ahora cuando comienza lo divertido para mi. Convencerlos de que somos la mejor empresa para llevar a cabo la expansión de su empresa en el país.
Cuando Laura me hablo de Sofía, yo creía que solo intentaba tranquilizarme para que no me volviera loco con su ausencia, pero ahora me doy cuenta de que no ha exagerado. Esta mujer no es tan solo guapa, sino que extremadamente brillante. Ha entendido a la perfección cada duda del cliente y de alguna manera esta completamente empapada de todo lo que nosotros hacemos y ha podido explicar cada punto y disipar cualquier indecisión que tenían para que al cabo de unas pocas horas llegáramos a un acuerdo y firmáramos el contrato.
[…]
—Felicidades, eso ha estado muy bien— Le digo cuando salimos de la reunión y ella se sonríe.
—Gracias, de algo sirvió pedirle a Laura toda la mayor cantidad de información posible de tu empresa— Confiesa haciéndome sonreír.
—Me gusta la gente que se anticipa a los problemas, ahora vayamos por tu hija y si quieres por hoy puedes irte a casa, yo no iré a la oficina— Informo mientras que vamos de camino al café del hotel.
—Podría ir y prepararme para las próximas reuniones si quieres— Propone y niego.
—Sofia, tu trabajo es diferente, no debes cumplir horario de oficina, ya veras que es un poco más pesado que eso— Le dejo saber, pero nuestra conversación se ve interrumpida cuando al entrar al café su hija se echa a correr hacia ella.
La veo agacharse al piso y extender sus brazos —¡Venga aquí mi pequeña!— Dice sonriente mientras la carga en brazos y un hombre se acerca a nosotros. —Kilian, te presento a Maximiliano, mi hermano.— Me dice y el joven de cabello negro, alto, delgado, y de ojos azules al igual que mía me ofrece su mano.
—Un gusto Kilian, puedes llamarme Max.— Se presenta y estrecho su mano.
—Un gusto.— Respondo de manera amable.
—Bueno princesa, ya nos podemos ir a casa por hoy— Le dice a su hija y yo solo me le puedo quedar mirando. —¿Seguro que no quieres que vaya a la oficina?— Me pregunta antes de que los tres salgan y solo puedo asentir.
—Si, ya después no será tan sencillo— Bromeo y ella simplemente me sonríe para después despedirse de mi.
—Los llevo— Propongo y ella niega.
—Max tiene su auto, no te preocupes, pero muchas gracias de todas maneras— Me deja saber y me sonríe antes de alejarse.
Estoy algo confundido con ella. Ella es tan extraña... ¿Quién es Sofía? ¿La mujer de carácter implacable, fuerte y segura? ¿La mujer llena de rabia contra su exesposo? ¿O la mujer que cuando ve a su hija se transforma por completo haciéndole ver la mujer más dulce del mundo? ¿Quién de todas ellas es realmente mi asesora comercial?
Dos años después Desde el día que mi vida se cruzo con la de Sofía en aquel café, me di cuenta de que el amor había llegado y a partir de aquel instante todo fue una bella aventura en mi vida. Gracias a la vida, esta mujer se siente igual que yo y conseguimos construir una bella historia de amor donde hemos formado una bella familia. La veo jugando con nuestros hijos en el jardín y sonrió como un tonto al recordar la manera que me temblaron las piernas el día del parto de Samuel e Iván. Ese día fue sin duda alguna el más feliz de todos, pero ahora que en cinco meses lo vamos a repetir con nuestra pequeña Maia, me doy cuenta de que junto a Sofía la felicidad es perpetua. Claramente los momentos difíciles también han jugado su papel y de cierta manera nos han hecho crecer como pareja, la perdida de aquel bebé fue sin dudas lo peor de todo, pero dicen que la vida de alguna manera te recompensa por lo malo, ¿no? claramente nuestro hijo no será reemplazado y siempre forma
Al día siguiente: 24 de diciembre Deberíamos estar extremadamente felices porque toda nuestra familia esta sentada alrededor de esta increíble mesa que ha preparado mi suegra y que va acorde a la hermosa decoración que hay en toda la casa, pero la verdad es que Sofí y yo estamos un poco preocupados por todo lo de Charlotte y nerviosos por dar la noticia de que tendremos mellizos. Ver a toda nuestra familia conversando de manera tan amena y riendo de distintas bromas que hacen mi hermano y mi cuñado nos hacen sentir muchísimo mejor y olvidar se ese problema que significa Charlotte en nuestras vidas por un momento. Tomo la mano de mi esposa por encima de la mesa y le doy un tierno beso mirándola a los ojos —¿Les decimos ya? Faltan diez minutos para que den las doce— Le pregunto y asiente. —Creo que ya es hora— Murmura y sonrió. —De cuerdo— Digo y respiro profundo para después ponerme de pie y tomar mi copa —Perdonen que interrumpa este momento—
El silencio pareciera ser eterno en está habitación donde estamos abrazados en nuestra cama después de haber hablado de todo lo que descubrió el detective. No fue fácil contarle todo, sobre todo porque también ha significado recordar lo de aquel accidente y la perdida de nuestro bebé, pero tampoco quería ocultarle nada, si hay una cosa que no quiero en nuestra relación es que tengamos secretos —¿Qué haremos ahora? — Me pregunta de repente y no dejo de acariciar su cabello.—Eso es algo que debes decidir tú muñeca… es decir, si me preguntas a mi, no dejaría que Mía fuera a la casa de Guillermo y esa mujer nunca más y obviamente haría lo que fuera para que le pusieran una orden de restricción, pero es tú decisión— Explico con toda honestidad.—¿Crees que Guillermo sabía de todo esto?
No cabe duda de que todo es mucho más fácil en la vida cuando la familia te apoya en la relación con quien ahora es mi esposa. Las risas, las charlas, y los recuerdos se crean con facilidad en medio de momentos como estos. El pent-house no es tan grande como para que mis padres, mis hermanos, cuñados y sobrinos se quedaran con nosotros; por lo que les di la llave de mi casa para que se hospedaran ahí, pero claro, todavía no se han ido porque están demasiado entretenidos con mi esposa. Miro la hora y ya son las ocho y treinta… 《Tengo que salir ya o no llegare》Pienso y rápidamente busco mi billetera y mi celular.Me acerco a Sofí aprovechando que esta sola en la cocina y le sonrió —Muñeca, tengo que irme un ratito, ¿sí? — Le dejo saber y me mira un poco confundida.—¿A esta hora? — Me cuestiona.—El detective tiene informació
—Todavía no lo puedo creer— Murmura cuando vamos camino al aeropuerto para recoger a mis familia.—Dos— Es lo único que puedo decir y agradezco que Mia este con sus abuelos.—Nada puede ser normal contigo, ¿no? — Me regaña divertida y no sé si por los nervios o que, los dos nos reímos.—Creo que lo hemos hecho con muchísima pasión— Bromeo entre risas.—Demasiada… mira que concebir dos… ufff…— Comenta y al frenar frente al semáforo que esta en rojo, llevo una de mis manos sobre su abdomen.—Nos vamos a organizar, verás que todo estará bien, estos niños serán inmensamente amados— Le digo mirándola y lleva su mano sobre la mía.—No lo dudo, pero sabes que es normal sentir miedo, con Mia me paso igual— Me cuenta.—¿De v
Varios días después: 23 de diciembreEstos últimos días han sido un sube y baja de emociones, hemos estado durante muchos algunos días fuera del país por negocios y otros en otras ciudades ya más cercanas a casa que nos permitían estar con Mia ya que usualmente íbamos y veníamos en el día. Sin embargo, no hemos tenido tiempo para hacer una de las cosas más importantes y por eso nos toca estar hoy aquí sentados en esta sal de espera de esta clínica esperando por su turno. —¿A que hora llegaba tu familia de Miami? — Me pregunta mirando el reloj una vez más y sonrió.—Hay tiempo, no te preocupes, faltan como tres horas— Le recuerdo y es que en verdad esta nerviosa, pero no es para menos, es la primera vez que pasaremos navidad juntos y a eso le debemos sumar el hecho de que nuestras familias se reúnan.







