تسجيل الدخولTodas las miradas se posaron en Sophia.Chorros de agua turbia, de un tono blanco grisáceo, recorrían su cuerpo, revelando el pelaje irregular y moteado que ocultaba.—¡Por la Diosa! ¡Estaba teñida!—¡Lo sabía! Ninguna loba blanca auténtica resultaría ser un fraude. ¡Es una loba mestiza!Una oleada de risas y desprecio se abatió sobre Sophia. Por un instante quedó paralizada; al siguiente, lanzó un grito desgarrador.Los guardias intervinieron de inmediato, obligando a los alborotadores a ponerse de pie, uno por uno, para esposarlos.Silas se quedó contemplando el pelaje moteado de Sophia y luego desvió la mirada hacia mi expresión serena. El último rastro de color abandonó su rostro mientras caía de rodillas con un golpe seco, inclinando la cabeza una y otra vez frente a mí.—¡Opal, estaba equivocado! ¡Terriblemente equivocado! ¡Por favor, dame otra oportunidad!Su colapso fue como la caída de la primera ficha de dominó.—¡Opal, por favor! ¡A nosotros también nos engañó Sophia!—¡Somo
Bajo mis órdenes, cada pantalla gigante de la ciudad comenzó a proyectar la grabación que había preparado de antemano.Desde mi renacimiento, me había mantenido alerta en todo momento y había registrado cada detalle con una cámara oculta.Las pantallas públicas proyectaron los videos en los que yo les rogaba que completaran el análisis genético. Cada grabación culminaba con sus despiadadas burlas hacia mí.—¿Qué podría saber una Omega como tú sobre supervivencia? Algunos tenemos los contactos necesarios para saltarnos el análisis.—Alguien de tu condición jamás lo entenderá. ¿Esas reglas que cumples con tanta obediencia? El presidente puede hacerlas desaparecer con una sola palabra.Durante un instante, toda la plaza quedó sumida en un silencio absoluto. Luego, todo explotó como si fuera un volcán.—¡Qué giro inesperado! Resulta que los verdaderos imbéciles fueron ellos todo este tiempo.—¿Entonces le creyeron a Sophia y después atacaron a Opal, la única que intentó salvarlos?—¡Esto
El teléfono reproducía una transmisión de noticias de última hora.—¡Interrumpimos nuestra programación con una noticia urgente! Un grupo de lobos de Crimson Blaze ha tomado la torre del reloj en el centro de la ciudad. Han rociado la zona con combustible y amenazan con llevar a cabo un acto de inmolación masiva. Exigen que el Consejo de Hombres Lobo reabra el análisis genético...En la pantalla aparecieron Silas, Sophia y mis supuestos "amigos". Sus rostros estaban cubiertos de marcas de guerra y alzaban antorchas, con expresiones desencajadas por la desesperación.—Esto es un problema —comentó mi padre con expresión seria.Observé aquellos rostros en la pantalla y solté un suspiro. Había creído que la farsa ya había terminado; no esperaba que aún les quedaran fuerzas para montar un segundo acto.Mi padre me dirigió una mirada severa.—¿Puedes encargarte de esto?Asentí con calma.—No te preocupes, papá. Preparé un plan de contingencia. Solo tengo que...Le expliqué mi estrategia y él
Sophia se cubrió el rostro y me observó con incredulidad.—Tú... ¿Tú eres la hija del Alfa?Sonreí con desprecio.—Si no soy yo, ¿quién más? ¿Tú?—Sophia, ¿qué está pasando? ¿No era tu padre el presidente del Consejo? —preguntó alguien con voz temblorosa.Mi padre se volvió hacia Mario.—¿Así que eres el presidente del Consejo?—Lo siento, Alfa... Yo... solo fui un tonto. Merezco morir por esto.Mario finalmente se quebró bajo la presión y cayó de rodillas. Sophia se desplomó lentamente, como si toda su fuerza hubiera desaparecido de golpe, mientras balbuceaba:—¿Cómo puede ser...? ¿Si ella es solo una Omega...?Todos quedaron paralizados ante aquel giro inesperado de los acontecimientos. Miraron al anciano arrodillado, luego a Mario, que temblaba de pies a cabeza, y finalmente comprendieron la verdad: habían sido engañados.No habían realizado el examen genético y ahora corrían el riesgo de ser expulsados y condenados a vagar como lobos solitarios, sin una manada que los protegiera.—
—¿Tú, una omega, asegurando que este auto es de tu padre? Al menos esfuérzate para que tus mentiras suenen más creíbles.Silas se burló mientras sacaba su teléfono para buscar la matrícula del Rolls-Royce Phantom. El resultado no tardó en aparecer.—La matrícula coincide con el vehículo, pero... esperen un segundo. ¿Por qué dice que pertenece al Alfa de Blackstone?Mario le restó importancia con un gesto de la mano.—Acabo de salir de una reunión con el Alfa. Cuando se enteró de que tenía que resolver un asunto con rapidez, me prestó su vehículo.Lo dijo con total naturalidad, pero para todos los presentes sus palabras tenían un significado mucho más profundo. Después de todo, ¿quién más podría tomar prestado el vehículo personal del Alfa de Blackstone con tanta facilidad sino el presidente del Consejo de Hombres Lobo?El último vestigio de duda desapareció.Todos se amontonaron alrededor de Mario, suplicándole que los salvara.—No se preocupen. Todos ustedes son amigos de mi hija. —Ma
Mis palabras los devolvieron a la realidad.En ese momento, lo más importante no era desahogar su ira conmigo, sino salvarse a sí mismos.—Es cierto, Sophia. ¡Tu padre es el presidente del Consejo! ¡Él definitivamente puede solucionar esto!—Exacto, seguro que ya dio la orden y alguien olvidó ejecutarla. ¡Todavía estás a tiempo de pedírselo!Sophia se mordió el labio inferior y apartó la mirada.—Mi padre está demasiado ocupado con su trabajo. No tendrá tiempo de responder.—¿Cómo lo sabes si ni siquiera lo has intentado?—¡Deja de perder tiempo! ¡Si no llamas ahora, será demasiado tarde!Sophia ya no tenía escapatoria. Sacó su teléfono y fingió hacer la llamada.—¡Hola, papi! ¿Ah, estás en una reunión? Está bien, entonces cuelgo. —Soltó un suspiro—. Mi padre está ocupado en una reunión ahora mismo. Está atendiendo asuntos importantes y no se le puede interrumpir.Todos intercambiaron miradas incómodas, pero nadie se atrevió a cuestionarla.Me abalancé hacia ella, le arrebaté el teléfo







