مشاركة

Capítulo 2.

مؤلف: Redleaves
Mis compañeros de la manada y Silas no siempre habían sido así.

Hace tres años, me había unido por mi cuenta a la Manada Crimson Blaze.

Silas fue el único al que no le importó que yo fuera una frágil loba Omega. Él me mostró todo el territorio de la manada y me ayudó a integrarme con los demás.

Era el Beta carismático y de buen corazón que yo necesitaba en ese momento.

Después de que comenzamos nuestra relación, siempre estuvo a mi lado para protegerme.

Pero todo cambió cuando Sophia se unió a la manada.

Con un pelaje tan suave y blanco como el satén, se convirtió en la loba más valiosa de todas. Constantemente presumía de lo extraordinario que era el linaje de sus padres y de que ambos ocupaban cargos de alto rango en el Consejo de Hombres Lobo, con un poder inimaginable.

Para respaldar sus palabras, repartía regalos costosos entre todos: piedras lunares, cristales celestiales, objetos que un lobo común necesitaría años de ahorros para poder comprar. Ella los entregaba como si no tuvieran ningún valor.

A Silas le regaló una caja de Elixir de los Sueños. Bastaba con inhalar su aroma una sola vez para soñar con una felicidad absoluta durante toda una semana. Desde entonces, él pasó sus días sumido en un estado de aturdimiento constante.

Cuando intenté hacerlo entrar en razón, me apartó de él con un empujón.

—Nuestra manada ya perdió la guerra. ¿De qué sirve seguir entrenando? ¿Tienes idea de lo caro que es este elixir? ¡Ten cuidado de no derramarlo!

No pude contenerme y acudí al Alfa para pedirle que interviniera, pero eso solo consiguió alejarlo de mí para siempre.

Esta vez, no desperdiciaría más tiempo con él.

Después de todo, cualquier cosa que dijera no era más que una broma para ellos.

Uno tras otro, comenzaron a burlarse de mí:

—¿Qué puede saber una Omega como tú sobre supervivencia? Hay quienes tienen los contactos necesarios para evitar la prueba.

—Alguien tan insignificante como tú nunca lo entenderá. ¿Esas reglas que sigues con tanta obediencia? El presidente podría hacerlas desaparecer con una sola palabra.

Solté una risa burlona. Sus palabras eran crueles, pero tenían sentido, siempre y cuando Sophia realmente fuera la hija del presidente.

—Solo les queda un día —sentencié con frialdad—. Ya dije todo lo que tenía que decir. Buena suerte encontrando un lugar al que pertenecer.

Mi linaje de Alfa se volvía cada vez más difícil de contener, pero en la desolada frontera del territorio de Crimson Blaze, un Bugatti ya me esperaba.

Al llegar al límite del territorio, subí al auto, que me llevó directamente a la sede de la Manada Blackstone.

Ese era mi verdadero hogar. Yo era la hija del Alfa y la próxima en la línea de sucesión para liderar la manada.

Cuando llegué a casa, mis padres estaban sentados con una postura solemne, esperándome.

—¡Sabíamos que podías lograrlo! Nunca dudamos de que pasarías la prueba. ¡Te vas a convertir en la mujer Alfa de Blackstone!

Al ver a mis padres vivos y sanos, sentí que los ojos me ardían por las lágrimas.

En mi vida anterior, los habían atravesado con flechas de plata por intentar salvarme. Incluso mientras agonizaban, seguían gritando mi nombre.

Las lágrimas recorrieron mis mejillas.

Gracias a la Diosa... todavía no era demasiado tarde.

استمر في قراءة هذا الكتاب مجانا
امسح الكود لتنزيل التطبيق

أحدث فصل

  • Tras renacer, vi su inevitable caída   Capítulo 11.

    Todas las miradas se posaron en Sophia.Chorros de agua turbia, de un tono blanco grisáceo, recorrían su cuerpo, revelando el pelaje irregular y moteado que ocultaba.—¡Por la Diosa! ¡Estaba teñida!—¡Lo sabía! Ninguna loba blanca auténtica resultaría ser un fraude. ¡Es una loba mestiza!Una oleada de risas y desprecio se abatió sobre Sophia. Por un instante quedó paralizada; al siguiente, lanzó un grito desgarrador.Los guardias intervinieron de inmediato, obligando a los alborotadores a ponerse de pie, uno por uno, para esposarlos.Silas se quedó contemplando el pelaje moteado de Sophia y luego desvió la mirada hacia mi expresión serena. El último rastro de color abandonó su rostro mientras caía de rodillas con un golpe seco, inclinando la cabeza una y otra vez frente a mí.—¡Opal, estaba equivocado! ¡Terriblemente equivocado! ¡Por favor, dame otra oportunidad!Su colapso fue como la caída de la primera ficha de dominó.—¡Opal, por favor! ¡A nosotros también nos engañó Sophia!—¡Somo

  • Tras renacer, vi su inevitable caída   Capítulo 10.

    Bajo mis órdenes, cada pantalla gigante de la ciudad comenzó a proyectar la grabación que había preparado de antemano.Desde mi renacimiento, me había mantenido alerta en todo momento y había registrado cada detalle con una cámara oculta.Las pantallas públicas proyectaron los videos en los que yo les rogaba que completaran el análisis genético. Cada grabación culminaba con sus despiadadas burlas hacia mí.—¿Qué podría saber una Omega como tú sobre supervivencia? Algunos tenemos los contactos necesarios para saltarnos el análisis.—Alguien de tu condición jamás lo entenderá. ¿Esas reglas que cumples con tanta obediencia? El presidente puede hacerlas desaparecer con una sola palabra.Durante un instante, toda la plaza quedó sumida en un silencio absoluto. Luego, todo explotó como si fuera un volcán.—¡Qué giro inesperado! Resulta que los verdaderos imbéciles fueron ellos todo este tiempo.—¿Entonces le creyeron a Sophia y después atacaron a Opal, la única que intentó salvarlos?—¡Esto

  • Tras renacer, vi su inevitable caída   Capítulo 9.

    El teléfono reproducía una transmisión de noticias de última hora.—¡Interrumpimos nuestra programación con una noticia urgente! Un grupo de lobos de Crimson Blaze ha tomado la torre del reloj en el centro de la ciudad. Han rociado la zona con combustible y amenazan con llevar a cabo un acto de inmolación masiva. Exigen que el Consejo de Hombres Lobo reabra el análisis genético...En la pantalla aparecieron Silas, Sophia y mis supuestos "amigos". Sus rostros estaban cubiertos de marcas de guerra y alzaban antorchas, con expresiones desencajadas por la desesperación.—Esto es un problema —comentó mi padre con expresión seria.Observé aquellos rostros en la pantalla y solté un suspiro. Había creído que la farsa ya había terminado; no esperaba que aún les quedaran fuerzas para montar un segundo acto.Mi padre me dirigió una mirada severa.—¿Puedes encargarte de esto?Asentí con calma.—No te preocupes, papá. Preparé un plan de contingencia. Solo tengo que...Le expliqué mi estrategia y él

  • Tras renacer, vi su inevitable caída   Capítulo 8.

    Sophia se cubrió el rostro y me observó con incredulidad.—Tú... ¿Tú eres la hija del Alfa?Sonreí con desprecio.—Si no soy yo, ¿quién más? ¿Tú?—Sophia, ¿qué está pasando? ¿No era tu padre el presidente del Consejo? —preguntó alguien con voz temblorosa.Mi padre se volvió hacia Mario.—¿Así que eres el presidente del Consejo?—Lo siento, Alfa... Yo... solo fui un tonto. Merezco morir por esto.Mario finalmente se quebró bajo la presión y cayó de rodillas. Sophia se desplomó lentamente, como si toda su fuerza hubiera desaparecido de golpe, mientras balbuceaba:—¿Cómo puede ser...? ¿Si ella es solo una Omega...?Todos quedaron paralizados ante aquel giro inesperado de los acontecimientos. Miraron al anciano arrodillado, luego a Mario, que temblaba de pies a cabeza, y finalmente comprendieron la verdad: habían sido engañados.No habían realizado el examen genético y ahora corrían el riesgo de ser expulsados y condenados a vagar como lobos solitarios, sin una manada que los protegiera.—

  • Tras renacer, vi su inevitable caída   Capítulo 7.

    —¿Tú, una omega, asegurando que este auto es de tu padre? Al menos esfuérzate para que tus mentiras suenen más creíbles.Silas se burló mientras sacaba su teléfono para buscar la matrícula del Rolls-Royce Phantom. El resultado no tardó en aparecer.—La matrícula coincide con el vehículo, pero... esperen un segundo. ¿Por qué dice que pertenece al Alfa de Blackstone?Mario le restó importancia con un gesto de la mano.—Acabo de salir de una reunión con el Alfa. Cuando se enteró de que tenía que resolver un asunto con rapidez, me prestó su vehículo.Lo dijo con total naturalidad, pero para todos los presentes sus palabras tenían un significado mucho más profundo. Después de todo, ¿quién más podría tomar prestado el vehículo personal del Alfa de Blackstone con tanta facilidad sino el presidente del Consejo de Hombres Lobo?El último vestigio de duda desapareció.Todos se amontonaron alrededor de Mario, suplicándole que los salvara.—No se preocupen. Todos ustedes son amigos de mi hija. —Ma

  • Tras renacer, vi su inevitable caída   Capítulo 6.

    Mis palabras los devolvieron a la realidad.En ese momento, lo más importante no era desahogar su ira conmigo, sino salvarse a sí mismos.—Es cierto, Sophia. ¡Tu padre es el presidente del Consejo! ¡Él definitivamente puede solucionar esto!—Exacto, seguro que ya dio la orden y alguien olvidó ejecutarla. ¡Todavía estás a tiempo de pedírselo!Sophia se mordió el labio inferior y apartó la mirada.—Mi padre está demasiado ocupado con su trabajo. No tendrá tiempo de responder.—¿Cómo lo sabes si ni siquiera lo has intentado?—¡Deja de perder tiempo! ¡Si no llamas ahora, será demasiado tarde!Sophia ya no tenía escapatoria. Sacó su teléfono y fingió hacer la llamada.—¡Hola, papi! ¿Ah, estás en una reunión? Está bien, entonces cuelgo. —Soltó un suspiro—. Mi padre está ocupado en una reunión ahora mismo. Está atendiendo asuntos importantes y no se le puede interrumpir.Todos intercambiaron miradas incómodas, pero nadie se atrevió a cuestionarla.Me abalancé hacia ella, le arrebaté el teléfo

فصول أخرى
استكشاف وقراءة روايات جيدة مجانية
الوصول المجاني إلى عدد كبير من الروايات الجيدة على تطبيق GoodNovel. تنزيل الكتب التي تحبها وقراءتها كلما وأينما أردت
اقرأ الكتب مجانا في التطبيق
امسح الكود للقراءة على التطبيق
DMCA.com Protection Status