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31. Capítulo: "El Precio De Amar"

Penulis: DaysyEscritora
last update Tanggal publikasi: 2023-06-14 23:08:05

—Puedes poner una denuncia en contra de esas dos, difamar es un delito también, lo sabes. Aunque estoy segura que con el poder que tiene Ismaíl se encargará de todo. Por mi parte, echaré a las dos de Magnani, no se merecen un lugar aquí después de semejante atrocidad.

—Muchas gracias, Ana. —sorbí por la nariz.

—Mariané no le hagas caso a lo que dicen los medios, tú bien sabes que no todo en esta industria es cierto. No veas la televisión, no leas nada en internet que pueda debilitarte emocion
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  • Tuvimos Un Hijo    Epílogo

    —Descuide, sé que tiene un vida bastante ocupada; gracias por tomarse la molestia de venir. —expresó mientras le daba pecho al varoncito.La mujer negó con una sonrisa en su atractivo rostro.—Cómo crees… Nunca será una molestia. Cuídense mucho, en otra oportunidad pasaremos un lindo rato. —volvió a decir y luego se fue.Kelly había ido por unos cafés; de modo que a solas con el bebé en la habitación, se dedicó a consentirlo. Le susurró despacio que siempre estaría a su lado, que no lo dejaría nunca y le prometió amarlo sin reservas.—Ahora somos tu y yo… bueno, también está la tía Kelly —le repasó su diminuta naricita —. Te amo, eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Es obvio que no me comprendes, claro que no, solo eres un bebé; yo sí lo hago, cielo.Lo aspiró con dulzura. Estaba segura de que su amor por él no tenía comparación, iba más allá de lo imposible, lejos, transitando el infinito inmenso.El decurso continuó, Mariané perdió la beca universitaria, no podía ser madre y li

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    En ese instante para no ponerse a llorar buscó a tientas el control remoto y la apagó. Luego se tumbó en el sofá, y reflexionó. La linda rubia de la pantalla era la señora Al-Murabarak, pero ella tenía adentro su esencia, su mitad, un trocito de ambos en la matriz, la conexión eterna llenando un vacío enorme. No importaba nada más cuando un angelito vivía en sus entrañas.La pelirroja batió la cabeza, harta de los embates de recuerdos marchitos. No lo necesitaba, a pesar del ardor por las garras del antaño arañando su interior, quería creer que no le hacía falta una pieza con su nombre en el rompecabezas de su vida.—¡He llegado! —gritó Kelly depositando las llaves en la mesita del recibidor. Pudo oir el impacto del acero contra el vidrio.Saltó de su lugar, o eso intentó, temiendo caerse. Encontró a su amiga poniendo las bolsas en el mesón. Una sonrisita se extendió en su rostro, le había traído el tarro de helado sabor a chocolate.—Eres la mejor, gracias. —pronunció en un rodeo efu

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    ConexiónQuiso una pausa, silencio, un momento a solas. Estuvo un rato ahí, en el balcón de su pequeño piso junto a la portátil sobre las piernas. El sol daba luz cálida, amena con ello, respiró profundo mientras cerraba los párpados. La brisa en un vaivén juguetón le hacía volar el cabello, sonrió, tenía un camino por delante que recorrer.Al rato le dio hambre, se acarició el abdomen. Con flojera se encaminó a la cocina. El espacio era perfecto, luminoso y muy funcional; Aportando calidez y texturas, como el terrazo del suelo. Había una ventana por la que disfrutaba de la luz natural que se colaba de esta estancia. A diferencia del roble colocado en forma de espiga del suelo del salón y de los dos dormitorios.Ya cinco meses ahí, y se sentía un acogedor hogar.Abrió la nevera, estaba vacía, esperanzada de que encontraría algo en la alacena se alzó en puntillas y revisó, halló un paquete de galletas intacto. Al menos era algo. Es que la castaña, aún no regresaba de hacer las compras

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