تسجيل الدخولMartina enamorada de su pequeño "sobrino"
Capítulo 84 —El nombre en la pantallaMariano no abrió la puerta.Mantuvo una mano sobre el picaporte mientras la frase de la coordinadora continuaba resonando detrás de él. La clínica podía demostrar que había recibido aquella quinta muestra, pero no qué había ocurrido con ella después.Se volvió lentamente.—Cuando dice que quizá nunca puedan determinarlo, ¿qué posibilidades está intentando evitar mencionar?La coordinadora se mantuvo sentada detrás del escritorio. La incomodidad con la que juntó las manos le confirmó que su pregunta no tenía una respuesta tranquilizadora.—No estoy intentando evitar nada, señor De Vargas. Necesitamos revisar los registros antes de ofrecerle una explicación.—Entonces dígame qué explicaciones podrían encontrar.Mariano regresó hasta el escritorio. Ya no parecía dispuesto a marcharse y ella terminó comprendiendo que las fórmulas administrativas no conseguirían detenerlo.—La muestra pudo descartarse sin que se completara el formulario correspondiente
Capítulo 83 —La quinta muestraMariano estuvo a punto de colgar.El número desconocido, la voz excesivamente formal y la pregunta inicial sobre su identidad le hicieron pensar que se trataba de una llamada comercial. Ya tenía preparada una negativa cuando la mujer se presentó como la nueva coordinadora administrativa del banco de gametos de la clínica.—¿En qué puedo ayudarla? —preguntó Mariano, abandonando la impaciencia sin llegar a comprender qué asunto podía tener pendiente con aquel lugar.—Me comunico porque necesitamos actualizar la autorización para conservar sus muestras criopreservadas.Mariano tardó unos segundos en reaccionar.—¿Mis qué?—La clínica mantiene tres muestras suyas en el banco de gametos. La autorización de conservación necesita renovarse. Podemos enviarle la documentación por correo electrónico para que la firme o, si no desea continuar almacenándolas, deberá autorizar su destrucción.La coordinadora hablaba con la naturalidad de quien había repetido aquella e
Capítulo 82 —El hermano equivocadoSilvana tardó varios minutos en advertir que la silla de Joaquín estaba vacía.La cena continuaba alrededor de la larga mesa de Orlando y María Eugenia. La noticia del embarazo había despertado una efusividad poco habitual en la familia, aunque Orlando no había tardado en convertirla en un anuncio relacionado con la sucesión del grupo. Ernesto, sentado a su lado, recibía felicitaciones como si hubiera conseguido cerrar el negocio más importante de su vida.Joaquín ya no estaba allí.Silvana recorrió el comedor con la mirada. Su hermano había dejado la servilleta sobre la mesa y su copa permanecía casi llena. Nadie parecía haber notado su ausencia. Orlando continuaba hablando con el abogado, María Eugenia escuchaba una conversación al otro extremo de la mesa y Ernesto permanecía demasiado pendiente de su padre para preguntarse dónde se encontraba su cuñado.Hacía tiempo que Silvana no veía a Joaquín. Se habían comunicado por teléfono y habían intercam
Capítulo 81 —Después del brindisEl embarazo convirtió a Silvana en la mujer más importante de la familia de Vargas.El análisis de sangre confirmó el resultado de la prueba casera. Cuando la enfermera se lo comunicó por teléfono, Silvana tuvo que sentarse en el borde de la cama. Escuchó las indicaciones sobre el primer control con una mano apoyada sobre el vientre y la otra aferrada al aparato.Al terminar la llamada, buscó a Ernesto. Él esperaba junto a la ventana del dormitorio, observándola con una atención que ella confundió con nerviosismo.—Estoy embarazada —le dijo—. Ya no hay ninguna duda.Ernesto la abrazó y cerró los ojos contra su cabello. Sintió alivio. El informe que necesitaba para presentarse ante Orlando existía por fin.—Quiero verlo —pidió.Silvana tomó el teléfono de la cama y le mostró los resultados. Él recorrió las cifras antes de devolverle el aparato.—Esta noche se lo diremos a la familia.Ella habría preferido esperar hasta la primera consulta, pero conocía l
Capítulo 80 —Los espacios comunesDos líneas bastaron para que Silvana olvidara el miedo de las últimas semanas.Había esperado catorce días desde la inseminación, contando cada jornada y analizando cualquier cambio de su cuerpo. Aquella mañana despertó antes de que sonara la alarma y entró al baño con la prueba escondida entre las manos.La dejó sobre el lavabo y trató de obedecer las instrucciones. Tres minutos. No debía mirarla antes.Resistió menos de uno.La primera línea apareció casi de inmediato. Silvana contuvo la respiración mientras una segunda marca comenzaba a dibujarse a su lado. Al principio fue pálida, apenas visible, pero terminó adquiriendo suficiente color para no dejar lugar a dudas.Estaba embarazada.Se cubrió la boca para ahogar un sollozo. Después de tantas pruebas negativas, le costaba creer que aquella fuera diferente. Tomó el teléfono y llamó a Ernesto sin pensar en la hora.—Silvana, estoy a punto de entrar a una reunión —respondió él con impaciencia—. ¿Ocur
Capítulo 79 —El hombre equivocadoErnesto sostuvo la mano de su esposa mientras el doctor Esteban Luján le atribuía una patología inventada.Silvana permanecía sentada frente al escritorio, con los dedos enlazados a los de su marido y la mirada fija en la carpeta abierta. Había esperado aquella consulta durante días. Necesitaba saber por qué, después de casi dos años de intentos, cada prueba de embarazo continuaba mostrando una sola línea.Esteban acomodó unos estudios antes de hablar. Evitó mirar a Ernesto, consciente de que cada documento había sido alterado siguiendo sus órdenes.—Ya tenemos los resultados completos de ambos —anunció.Silvana apretó la mano de su esposo.—¿Encontraron algún problema?—Los parámetros reproductivos del señor de Vargas se encuentran dentro de la normalidad —respondió Esteban, pronunciando la mentira con una seguridad que no sentía—. En su caso, los estudios indican un factor cervical severo.Silvana tardó unos segundos en asimilarlo.—¿Qué significa ex







