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POV EvaniaCuando Lisandro vino a verme, decidimos llevar a nuestros hijos a comer a un nuevo restaurante infantil que acababan de inaugurar.Los pequeños estaban emocionados desde que les contamos nuestros planes.No habían dejado de hablar del lugar durante todo el trayecto, preguntándonos una y otra vez sí podrían jugar y qué clase de comida servirían.Al llegar, comprendí por qué les hacía tanta ilusión.El restaurante tenía una enorme zona de juegos, con toboganes de colores, túneles, pequeñas casitas y una piscina de pelotas que parecía haberse convertido en la principal atracción para los niños.También había mesas familiares distribuidas alrededor del área de juegos, de modo que los padres pudiéramos vigilarlos mientras disfrutábamos de la comida.Apenas entramos, nuestros hijos nos pidieron permiso para ir a jugar.—Pueden ir, pero tengan cuidado y no se alejen demasiado —les advertí.—¡Sí, mami! —respondieron casi al mismo tiempo.Los vi correr hacia los juegos, riéndose y e
Esa era la verdad. Héctor era el padre de mi hijo, porque había sido el único hombre con quien había estado.No existía ninguna posibilidad de que los resultados estuvieran equivocados.Aquel bebé que crecía dentro de mí era suyo, aunque yo hubiera deseado con todas mis fuerzas que las cosas fueran diferentes.Me quedé mirando el documento sobre el escritorio, incapaz de asimilar por completo lo que acabábamos de confirmar.Una parte de mí sintió alivio al saber que, por fin, la verdad había quedado demostrada.Sin embargo, ese alivio duró muy poco, porque bastó con levantar la mirada para encontrarme con los ojos de Héctor.Él me observaba con una expresión que no supe interpretar.No parecía sorprendido. Más bien daba la impresión de que acababa de obtener la confirmación de algo que ya había decidido creer.—Entonces, no mentiste. Realmente estás esperando a mi hijo —declaró, acomodándose en su asiento—. Bien.Apreté los puños debajo de la mesa.¿Bien? ¿Eso era todo lo que tenía qu
POV CinthiaEntré en la habitación y lo vi frente a mí.Héctor Mondragón estaba de pie junto al escritorio, vestido con uno de sus impecables trajes, con el rostro tan serio que sentí un escalofrío recorrerme la espalda.Sus ojos se clavaron en los míos.Intenté mantener la cabeza en alto, fingiendo una seguridad que estaba lejos de sentir.Tenía las manos heladas y el corazón me golpeaba con tanta fuerza que temí que pudiera escucharlo.Sin embargo, no iba a permitir que Héctor descubriera mi miedo.Ya había soportado demasiadas cosas. No pensaba darle la satisfacción de verme derrumbarme.Entonces, una empleada del laboratorio salió y entregó un sobre.—Aquí están los resultados.Héctor bajó la mirada hacia el documento.Durante unos segundos no hizo ningún movimiento, como si estuviera decidiendo qué hacer a continuación.Después extendió la mano, tomó el sobre y volvió a mirarme.—Vamos de aquí.Fruncí el ceño.—¿Adónde?No respondió.Simplemente se dirigió hacia la salida, dando
POV CinthiaRetrocedí, completamente sorprendida, mientras miraba a Nick arrodillado frente a mí.Durante unos segundos fui incapaz de pronunciar una sola palabra. No podía creer lo que acababa de escuchar.¿Yo era la única persona compatible para donar médula ósea y salvar a Constanza?¿Precisamente yo, después de todo lo que aquella mujer me había hecho?—Yo… ¿Yo soy la donante? —pregunté, negando lentamente con la cabeza—. No, no puede ser. Tiene que haber algún error.Nick levantó el rostro.Sus ojos estaban enrojecidos y su expresión reflejaba una desesperación que jamás le había visto.Él siempre había sido un hombre orgulloso, alguien que prefería resolver sus problemas sin mostrar debilidad ante los demás.Sin embargo, en ese momento, parecía haber perdido todas sus fuerzas.—No hay ningún error, Cinthia. Los médicos hicieron las pruebas y me dijeron que eres compatible. Eres nuestra única esperanza.Sentí un nudo en la garganta.—Sé que mi hermana ha hecho cosas muy malas —con
Sentí la mirada feroz de aquel hombre clavada en mí y, por instinto, retrocedí un paso.Sin embargo, no pensaba permitir que me intimidara.Levanté la barbilla y sostuve su mirada, aunque por dentro sentía una mezcla de rabia, tristeza y agotamiento.Él apretó la mandíbula.—¿Es tu culpa? ¿Tú la convenciste de que se casara con ese hombre?Por un instante, me quedé mirándolo sin comprender cómo podía hacerme semejante pregunta.Después, solté una carcajada.—¡Eso no es verdad! —respondí, todavía riéndome—. ¿De verdad crees que Evania necesita que alguien le diga a quién debe amar? Si ella ama a otro hombre, ¿qué más da? Es su vida, sus sentimientos y su decisión.Su expresión se endureció todavía más.—No sabes de lo que estás hablando.—Entonces explícame, porque hasta donde yo sé, Evania es una mujer adulta y no necesita que nadie elija por ella.Él dio un paso hacia mí, y mi sonrisa desapareció lentamente. No quería discutir, pero tampoco iba a quedarme callada mientras intentaba re
Volví a casa poco después, con una sonrisa que no había conseguido borrar de mi rostro desde que Lisandro me había pedido matrimonio. Todavía podía sentir la emoción de aquel momento, la forma en que me había mirado y la esperanza que había renacido en mi corazón cuando me preguntó si estaba dispuesta a convertirme nuevamente en su esposa.No sabía qué nos depararía el futuro, pero, por primera vez en mucho tiempo, quería dejar de tener miedo.Había sufrido demasiado.Sin embargo, mis sentimientos no habían desaparecido. Por mucho que lo intentara, seguía amando a Lisandro.Y ahora que él me había pedido una nueva oportunidad, quería creer que podíamos construir algo diferente.Al entrar en casa, encontré a Cinthia en la sala.Estaba sentada cómodamente en el sofá, con una mano apoyada sobre su vientre. Al verme, levantó la cabeza y sonrió.—¡Evania! Te estaba esperando, vine a visitar a los niños y a ti también.Me acerqué para saludarla y me senté a su lado.Había un brillo distinto







