MasukEvania cometió un error a los dieciocho años, en una noche de borrachera, terminó en la cama del prometido de su prima. Repudiada por su familia, intenta alejarse, pero queda embarazada. Así, su destino se decide y termina casándose con Lisandro Santillan, el prometido de su prima. Mientras que su prima Constanza se va del país. Durante cinco años Evania vive un matrimonio frio y sin amor, soportando humillaciones y desprecios, cuando su prima Constanza regresa, Evania descubre que su esposo sigue amándola y haría todo por ella. Agotada de cargar con pecados de antaño decide divorciarse y volver a empezar con su hijo. Sin embargo, Evania ahora soltera, descubre nuevas oportunidades de éxito y amor, pero, cuando Lisandro descubre a la mujer maravillosa que nunca quiso ver, ¿podría ser que se arrepienta del divorcio? ¿Evania mirará atrás buscando respuesta en su pasado o solo vivirá para su futuro?
Lihat lebih banyakPOV Evania
Cuando desperté, lo primero que sentí fue dolor.
Me dolía todo el cuerpo.
La cabeza me palpitaba con tanta fuerza que tuve que cerrar los ojos nuevamente. Durante unos segundos permanecí inmóvil, hundida entre aquellas sábanas, intentando recordar dónde estaba.
No reconocía el lugar.
El techo no era el de mi habitación.
Las cortinas tampoco.
Había un olor extraño en el aire, una mezcla de perfume masculino y algo que no conseguía identificar.
Me removí lentamente.
Los rayos de sol atravesaban las cortinas y casi me cegaron.
Entonces sentí algo.
Una mano alrededor de mi cintura y un calor que emanaba de otro cuerpo a mi lado.
Mi cuerpo se quedó completamente rígido.
Abrí los ojos de golpe.
Una sensación helada recorrió mi espalda.
¿Qué diablos había hecho?
Giré ligeramente la cabeza.
No. No podía ser.
Intenté respirar, pero sentí que el aire se quedaba atrapado en mi garganta.
Lo único que recordaba de la noche anterior era mi graduación de preparatoria.
Había celebrado con mis amigos. Había tomado algunas copas.
Bueno… Quizá demasiadas.
Pero después de eso, todo era confuso.
Tenía pequeños recuerdos sueltos, imágenes sin sentido.
Una fiesta. Música. Luces.
Alguien ofreciéndome una bebida.
Una voz masculina. Después, nada.
Me armé de valor y giré lentamente.
Y entonces lo vi.
Sentí que el corazón se me detenía.
Quise gritar. Quise desaparecer. Quise despertar de aquella pesadilla.
Pero no estaba soñando.
El hombre que dormía a mi lado era Lisandro Santillán.
De todos los hombres que existían en el mundo, ¿por qué tenía que ser él?
¿Por qué había terminado en aquella cama con él?
Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
No era cualquier hombre.
Lisandro era el heredero del poderoso Imperio Santillán. Un hombre perteneciente a una de las familias más influyentes del país. Y, peor todavía… Era el prometido de mi prima Constanza.
Mi prima. Mi propia familia.
Sentí que el estómago se me revolvía.
Estaba desnuda y él también.
—No…
Me llevé una mano a la boca.
—No puede ser.
Intenté recordar si realmente había ocurrido algo entre nosotros.
Pero no podía.
Solo sabía que despertarme allí significaba que algo terrible había sucedido.
Quería devolver el tiempo. Quería regresar a la noche anterior y obligarme a detenerme antes de beber.
Quería borrar aquella mañana.
Pero no podía.
Con manos temblorosas, busqué mi ropa.
Estaba tirada por el suelo.
Me cubrí rápidamente y traté de vestirme sin hacer ruido.
Solo quería salir de aquella habitación.
Entonces escuché un movimiento detrás de mí.
Me congelé.
Lisandro abrió lentamente los ojos. Nos miramos.
Su expresión cambió en cuanto me reconoció.
Primero pareció confundido. Después, aterrorizado.
Yo sentí que quería llorar otra vez.
—Evania…
Su voz fue apenas un susurro.
No respondí. No sabía qué decir.
—¿Qué… qué pasó anoche?
Negué con la cabeza.
—No lo sé.
Mi voz temblaba.
—No recuerdo…
Lisandro se incorporó lentamente.
Se pasó una mano por el cabello.
—Yo tampoco.
Aquello no me tranquilizó.
Al contrario.
—Esto es una pesadilla.
Me cubrí el rostro.
—No puede estar pasando.
Lisandro se levantó.
—Tenemos que hablar.
—¡No!
Retrocedí.
—No quiero hablar.
—Evania…
—¡No sé qué pasó!
Las lágrimas comenzaron a caer.
—Yo estaba borracha.
Él guardó silencio.
—Esto no debió ocurrir.
Pero antes de que pudiera decir algo más, escuchamos un golpe.
La puerta se abrió violentamente.
Me quedé paralizada. Y entonces la vi.
Constanza. Mi prima estaba en la entrada. Pero no estaba sola.
Detrás de ella estaban mi hermano y mi padre.
Sentí que el mundo se detenía.
Constanza tenía los ojos llenos de lágrimas.
Me miró. Después miró a Lisandro.
Su rostro se llenó de dolor.
—¡¿Qué significa esto, Lisandro?!
Él palideció.
—Constanza…
—¡Me traicionaste!
Su voz tembló.
—¡Me traicionaste con mi propia prima!
Sentí que las piernas me temblaban.
—Constanza, por favor…
Ella me miró.
—¿Cómo pudiste, Evania?
No pude responder.
—¿Cómo pudiste hacerme esto?
—¡No fue así!
Mi voz salió desesperada.
—¡Por favor, escúchame!
—¡Te acostaste con mi prometido!
Sus palabras atravesaron mi pecho.
—¡Con el hombre que iba a casarse conmigo!
—Yo estaba ebria… fue un error.
Me cubrí como pude.
Quería que el suelo se abriera y me tragara.
Mi hermano me miraba con una expresión de decepción que me destrozó.
Pero la mirada de mi padre fue todavía peor.
Nunca había visto tanta rabia en sus ojos.
—Papá…
Di un paso hacia él.
—Por favor, déjame explicarlo.
—¿Explicar qué?
Su voz fue fría.
—¿Que destruiste el compromiso de tu prima?
—No quería hacerlo.
—¡Pero lo hiciste!
Me quedé llorando.
—Fue un error.
Mi padre apretó los puños.
—Un error…
Repitió aquellas palabras con desprecio.
—Papá, por favor…
Me acerqué.
Mi padre levantó la mano.
Y el golpe llegó antes de que pudiera reaccionar.
¡PLAF!
Sentí la mejilla arder.
Mi rostro giró hacia un lado.
El silencio que siguió fue insoportable.
Me llevé lentamente una mano al rostro.
Mis lágrimas comenzaron a caer con más fuerza.
—Papá…
Lo miré sin poder creerlo.
Él respiraba agitado.
—¡Maldita seas, Evania!
Su voz retumbó en la habitación.
—¡A partir de este momento, ya no eres mi hija!
POV LisandroSubí al automóvil con el corazón desbocado.Coloqué a Evania en el asiento del copiloto y cerré la puerta con cuidado.Encendí el motor y pisé el acelerador.Conduje hacia el hospital a toda velocidad.Cuando finalmente llegué al hospital, frené frente a la entrada de emergencias y bajé rápidamente.Abrí la puerta del copiloto y tomé a Evania entre mis brazos.—¡Ayuda!Los paramédicos salieron corriendo.—Está embarazada. Se desmayó.—¿Está consciente?—No.La colocaron sobre una camilla.—¿Es el padre?Tragué saliva.—Sí.Los paramédicos comenzaron a llevarla hacia el interior.Yo intenté seguirlos.—Voy con ella.—Señor, tiene que esperar afuera.—¡Pero es mi esposa!Las palabras salieron de mi boca antes de pensarlas.Uno de los médicos se interpuso.—Necesitamos atenderla.Las puertas se cerraron frente a mí.Me quedé allí. Solo.Con las manos temblando.**Casi una hora después, Cinthia apareció corriendo.—¡Hermano!Me levanté de inmediato.—¿Qué pasó? —preguntó, de
POV LisandroVer a Evania caer al suelo me hizo sentir un terror que jamás había experimentado.Todo ocurrió demasiado rápido.Un instante estaba de pie frente a mí y, al siguiente, su cuerpo se desplomó.—¡Evania!Corrí hacia ella y me arrodillé a su lado.Cinthia había pronunciado aquellas palabras segundos antes.Está embarazada.Y desde entonces una sola idea había comenzado a repetirse dentro de mi cabeza.Es mi hijo. Mi hijo.Todavía no podía asimilarlo.Yo iba a ser padre.Durante semanas había sentido que mi vida se había terminado.Había creído que después de perder a Constanza no quedaba nada para mí.La culpa me perseguía día y noche. Había destruido con mis propias manos la relación que más había deseado en mi vida.Pero ahora... Ahora había algo más.Una pequeña vida estaba creciendo dentro de aquella mujer.Una vida que no tenía ninguna culpa de mis errores.Me incliné y tomé a Evania entre mis brazos.—Vamos, despierta...Su cuerpo estaba demasiado débil.Al levantarla,
POV EvaniaConducía de prisa.Mis manos estaban aferradas al volante con tanta fuerza que me dolían los dedos.Apenas podía sentirlos, pero no disminuí la velocidad.Solo quería alejarme. Quería poner la mayor distancia posible entre aquella mansión y yo antes de que alguien descubriera que había escapado.El corazón me golpeaba con fuerza contra el pecho.Cada kilómetro que avanzaba representaba un poco más de libertad.Tomé la carretera estatal, intentando mantener la mirada fija en el camino.Era de madrugada y apenas había vehículos circulando.Las luces de mi automóvil iluminaban el asfalto oscuro mientras el resto del mundo parecía dormir.Entonces miré por el espejo retrovisor.Un automóvil venía detrás de mí.Al principio no le di importancia.Había otros vehículos en la carretera.Era absurdo pensar que necesariamente me estaban siguiendo.Después de todo, quizá mi miedo estaba jugando conmigo.Quizá estaba tan alterada que comenzaba a imaginar cosas.Respiré profundamente y
POV Evania—No voy a hacerlo. No voy a abortarMi madre abrió los ojos.—¿Qué?Tragué saliva.—No voy a abortar.—No tienes elección.Retrocedí un paso.—Sí tengo.Mi voz temblaba, pero no retrocedí.Miré a mi madre.Después miré la prueba.Quizá todavía no sabía qué iba a hacer con mi vida.Quizá estaba aterrada. Quizá no estaba preparada para ser madre.Pero había algo que sí sabía.Aquel bebé no era responsable de nada.Y tampoco era responsable de mis errores.—No voy a abortar a mi hijo.El rostro de Constanza se transformó.Me miró con un odio que me hizo estremecer.—¿Crees que ganaste? —escupió—. ¿Eso crees? ¿Crees que ahora serás la gran señora Santillán?No respondí.—Lisandro no querrá a ese bastardo —continuó—. Porque no es mi hijo. Él jamás lo aceptará.Sentí que el miedo regresaba de golpe.Lisandro. Ese nombre era suficiente para hacerme dudar.—Yo no quiero ser señora Santillán —respondí finalmente—. No quiero quitarle nada a nadie. Solo... no quiero matar a un bebé in


















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