Compartir

Capitulo 3

Autor: Salyspears
last update Fecha de publicación: 2025-03-20 13:05:39

MILENA.

Al llegar a la plaza, caminé sin rumbo fijo, observando el hermoso lugar de tres pisos. Todo estaba impecablemente ordenado, con personas yendo de un lado a otro, muchas de ellos universitarios con mochilas al hombro y libros en mano. El aroma de la comida se mezclaba con el dulce olor de los postres, provocándome una sonrisa y un repentino antojo.

Mis pasos me llevaron hasta una vitrina donde había visto un anuncio. Tras el cristal, una joven de apariencia encantadora atendía a los clientes con rapidez. Apenas me vio, me dedicó una mirada cansada, pero amable. Quería preguntarle por el anuncio pero me dio pesar, interrumpirla.

Me quedé de pie, moviendo los pies de un lado a otro con impaciencia. El lugar estaba abarrotado, y la joven comenzaba a mostrar signos de desesperación.

—¿Puedo ayudarte? —le pregunté.

Ella me miró por un instante, dudando, pero luego asintió con un suspiro de alivio.

—Por favor.

Sin dudarlo, entré tras el mostrador, dejé mi bolso a un lado, lavé mis manos y comencé a ayudar. Llené vasos descartables con bebidas frías, colocando hielo de la máquina de Coca-Cola. Luego, me encargué de envolver pastelillos mientras la chica, ahora más relajada, me alcanzaba un gorro de trabajo.

—Soy Cris —dijo de repente, sonriendo levemente.

No supe cuánto tiempo pasó, pero cuando finalmente pude tomar un respiro, ella se dejó caer en una silla con un suspiro de alivio.

—Gracias. De verdad, gracias —dijo con sinceridad.

Recordé el anuncio y no pude evitar preguntar:

—¿Entonces, sigue siendo válido?

Ella asintió.

—Sí, estoy buscando un ayudante. Este cafetín… bueno, pensé que no funcionaría, pero aquí estoy. Apenas llevo quince días, y las ventas han sido mejores de lo que imaginé. Yo preparo los pastelillos, las tortas, pero a la hora de atender a los clientes que piden café, batidos, gaseosas… todo se complica aquí sola.

—Estoy buscando trabajo —comenté—. Aunque estudio los sábados, estoy en una maestría para ser maestra de niños.

—¿De lunes a viernes estás disponible?

—Sí.

Cris sonrió, pero luego adoptó un tono más serio.

—Las ventas son buenas, pero el pago… aún tengo que cubrir el alquiler, los permisos de la alcaldía y otros gastos. Puedo ofrecerte 250 córdobas al día, de 10 de la mañana a 4 de la tarde.

No era mucho, pero en ese momento, cualquier ingreso me venía bien.

—Me parece perfecto.

—Si encuentras algo mejor, no te preocupes —agregó ella—. Mientras tanto, si quieres, podemos intentarlo.

—Por supuesto.

Me entregó un delantal y seguimos atendiendo. No me di cuenta de la hora hasta que eran más de la una de la tarde. Cris me ofreció un almuerzo sencillo: unas canelitas de azúcar con queso y un refresco de cacao, ya que casi no me gustaban las gaseosas. Agradecida, lavé mis manos, me quité el gorrito y disfruté del postre.

Las horas pasaron rápido y, antes de darme cuenta, ya eran las cuatro. Cris cerró el cafetín y, tras pagarme 300 córdobas en lugar de los 250 acordados, me sonrió.

—Muchas gracias.

—Peor es nada —respondí, riendo.

—Nos vemos mañana a las 10.

—Claro.

Al despedirme, supe que su nombre real era Natalie. Solo que le gustaba mas llamarse Cris. Ella había decidido emprender con su cafetín y, pese a las dificultades, le estaba yendo bien. Guardé el dinero en mi bolso y seguí caminando por la plaza. Miré otro cartel de empleo, pero decidí que, por ahora, apoyaría a Natalie. Sabía que no podía pagar más, pero lo comprendía.

Justo cuando iba a continuar mi camino, giré y sin darme cuenta choqué contra alguien.

—¡Lo siento! —dije apresuradamente.

El impacto fue lo suficientemente fuerte como para hacerme perder el equilibrio, pero sus manos firmes me sujetaron por la cintura antes de que pudiera caer.

—¿Estás bien? —preguntó una voz masculina.

Levanté la mirada y me encontré con un hombre elegante, de porte distinguido.

—Sí, sí… —murmuré, recogiendo mi bolso y colocándolo sobre mi hombro.

Antes de que pudiera decir algo más, una voz a lo lejos llamó su atención.

—Alejandro, Apúrate, Derek me esta esperando.

—Hasta luego —me dijo con una leve inclinación de cabeza antes de marcharse.

Observé su figura alejarse y solté un suspiro. Sacudí la cabeza y seguí mi camino hasta una farmacia. Saqué el papel con la receta y leí el nombre de la pastilla: "Gavantina de 400".

—No sé cómo mi abuelita puede tomar esto —murmuré, recordando que era una indicación médica y que no había opción. Pero a veces no la dejaba dormir sin embargo era necesario.

Tras comprar el medicamento, subí al metro. Afuera, la oscuridad comenzaba a extenderse sobre la ciudad. Me coloqué los audífonos y observé las luces de los edificios y tiendas pasar rápidamente por la ventana. Cerré los ojos por un instante.

De repente, fuego.

Mucho fuego.

Un calor sofocante me envolvió y un grito desgarrador escapó de mi garganta. Desesperada, traté de moverme, de salir, pero algo me retenía. Me estaba quemando.

Abrí los ojos de golpe, jadeando y con el corazón desbocado. Miré a mi alrededor, tratando de recuperar la calma. Revisé la hora. Apenas había pasado media hora.

Decidí bajarme en el parque. Quizás caminar un poco me ayudaría. Me dirigí a uno de los balancines y me senté, todavía sintiendo la angustia en el pecho.

Otra vez. Otra vez esa pesadilla.

Siempre era lo mismo. Fuego. Dolor. Miedo. Estar atrapada en un auto sin poder escapar.

Cerré los ojos y miré al cielo estrellado, pidiéndole a Dios que esas pesadillas desaparecieran de una vez por todas. No entendía su significado, pero cada vez que lo soñaba, se sentía tan real…

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Un Papá en Apuros ¿ En busca de una Niñera?   Epílogo

    MILENALa tarde fluyó amena después de que mis padres se fueron al hotel y los niños se acomodaron para dormir. Carelia se metió a la habitación junto con mi hija, Jader se fue a dormir temprano, mientras yo me quedé con mi esposo. Sentí sus labios rozar mi cuello y un estremecimiento recorrió todo mi cuerpo.—No sabes cuánto te extrañé, mi amor.—Solo fueron dos noches y ya me extrañas.—Claro que te extraño, como un loco —respondió mientras nuestras miradas se encontraban.Nos empezamos a besar y a entregarnos con la misma pasión de siempre, aquella que nos unió desde jóvenes y que nos llevó a procrear a nuestros gemelos. Sentí cómo sus manos recorrían mi cuerpo, haciendo magia con cada caricia. Era un fuego cálido y tierno al mismo tiempo, un placer que me habría gustado prolongar por mil años más. Estar en sus brazos me hacía sentir plena, feliz.—Te amo —susurré, incapaz de contener la emoción.—Milena… yo también te amo tanto, mi amor. El destino nos volvió a unir, o más bien, D

  • Un Papá en Apuros ¿ En busca de una Niñera?   Capítulo 41

    MILENAYa habían pasado más de seis meses desde aquel secuestro que cambió mi vida para siempre. Con el tiempo, la justicia por fin se había hecho presente. Alejandro, aquel hombre que dio la orden para que Gerardo le hiciera creer a mi familia que morí en ese accidente de hace años y luego el secuestro, terminó en silla de ruedas; dicen que jamás podrá levantarse de ella. Laura, su cómplice, sigue en la cárcel junto a él. Me enteré de que incluso el propio padre de Alejandro decidió darle la espalda, pues no quiso meter las manos en toda la suciedad que su hijo había provocado. Entre las muchas barbaridades que cometió, también salió a la luz una supuesta malversación que hizo en complicidad con Laura. La empresa, en realidad, pertenecía al padre, nunca al hijo.La verdad, ya no me importa lo que ocurra con ellos. He decidido dejar el pasado atrás.Derek, mi esposo, logró abrir una pequeña oficina que poco a poco ha ido creciendo. Muchas escritoras lo han buscado y ahora maneja una m

  • Un Papá en Apuros ¿ En busca de una Niñera?   Capítulo 40

    DEREK Llegamos finalmente a la ciudad de León. Mi esposa Milena y su prima estaban a salvo, aunque heridas y agotadas. Mientras esperaba noticias, recibí una llamada que me confirmó lo que tanto había deseado escuchar: Laura ya estaba tras las rejas y pronto sería presentada ante el juez. Alejandro, por su parte, se encontraba en la UCI; el disparo en su pecho había y en su espalda, había sido mortal y su estado era crítico. Gerardo no corrió con la misma suerte: dos impactos de bala acabaron con su vida en el acto. Ni siquiera la muerte alcanzaba a pagar todo el daño que habían hecho en el pasado. En mi corazón solo deseaba que, tarde o temprano, el mismo infierno se encargara de ellos.Tras una interminable hora, pude ver al fin a mi esposa. La habían vendado y se encontraba más tranquila. Me acerqué, la abracé con fuerza y la besé como si nunca quisiera soltarla. Con alivio llamé a mis padres para informarles que todos estábamos bien y que pronto volveríamos a casa. Los niños estab

  • Un Papá en Apuros ¿ En busca de una Niñera?   Capítulo 39

    DEREKToda la mañana la pasé organizando junto a Arkady un plan meticuloso para atrapar a Laura y a Alejandro. Estoy convencido de que ellos tienen a Milena secuestrada, y con esa certeza decidí mandar a agentes encubiertos a seguir cada uno de sus movimientos. Mi objetivo es claro: encontrarlos, rescatar a mi esposa y asegurarme de que ambos paguen por cada uno de sus crímenes.No puedo sacarme de la mente la traición de Alejandro y Laura. Jamás imaginé que mi amigo y confidente de tantos años pudiera hundirme un puñal tan profundo. Descubrir que eran amantes no me sorprendió tanto como enterarme de que, tiempo atrás, habían intentado asesinar a Esposa. Ese pensamiento me llena de rabia, de náusea y de un odio que jamás creí capaz de albergar. No descansaré hasta verlos tras las rejas, pagando por cada maldad que cometieron.Antes de ponerme en marcha decidí darme una ducha. El agua fría me ayudó a despejarme y a concentrarme en la batalla que se avecinaba. Al salir, tomé el teléfono

  • Un Papá en Apuros ¿ En busca de una Niñera?   Capítulo 38

    MILENA Estaba pensando en las mil maneras de poder escapar de este encierro. Mis ojos se fijaban en el rostro de mi prima Marjorie; apenas reaccionaba, su semblante me decía que estaba drogada. Casi no hablaba, permanecía dormida, ida… y eso me llenaba de rabia e impotencia. Todo esto era obra de esos engendros, y en especial de Gerardo. ¿Quién lo diría? Él resultó ser de lo peor. Por eso siempre digo que no es bueno confiar en nadie, porque jamás sabemos qué es lo que las personas planean en lo más retorcido de su mente.Ahora, lo único que ronda en mi cabeza son preguntas sin respuesta: ¿quién está realmente detrás de mi secuestro? ¿Quién movió los hilos de lo que me hicieron hace cinco años atrás, cuando bombardearon mi vida y lograron que mi auto explotara? ¿Qué sucedió exactamente aquel día? Demasiadas preguntas, demasiados silencios… pero por ahora, lo único que sé con certeza es que necesito salir de aquí cuanto antes.Mis ojos recorren el lugar. Una pequeña ventana, cubierta

  • Un Papá en Apuros ¿ En busca de una Niñera?   Capítulo 37

    NarradorDesde que Derek había llegado al hospital, aquel mismo lugar donde un mes atrás había llevado a Milena por aquel fuerte dolor de cabeza, algo dentro de él no dejaba de oprimirle el pecho. Apenas se presentó en recepción, pidió hablar con el médico que la había atendido. No tardaron en hacerlo pasar. El doctor, al verlo, quedó un tanto sorprendido por la urgencia en su tono.—Doctor, necesito una cita inmediata… y, sobre todo, necesito que me dé más información sobre mi esposa —pidió Derek con seriedad Milena Forbez. Usted la recuerda, la traje hace un mes por un desmayo.Derek le comento algunos detalles de aquella vez.El médico arqueó una ceja, intrigado.—¿Su esposa? ¿La señora Milena? ¿La misma que hace un tiempo atendimos por una cirugía estética?Derek lo miró confundido.—¿Cirugía estética? Si ese mismo que usted comento. Cuando encontró su información.El médico lo observó detenidamente, sin entender.—Es extraño… usted, siendo su esposo, ¿no sabía que ella se practic

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status