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Capítulo 31

last update Fecha de publicación: 2023-04-05 10:16:26

Mariana:

¿Hace cuánto no reía así? La mirada confusa y penosa de mi jefe me hace respirar profundamente y formularle la explicación de lo que le inquieta.

—"Ño" es una expresión —digo, gesticulando con una de mis manos.

—¿Una expresión? —La interrogante no desaparece de su cara.

—Sí. En Cuba lo usamos para múltiples casos. Si algo es bonito digo: ¡Ño, que lindo!; Si creo que eres una mala persona pienso: Ño, este hombre no es fácil; Si algo me irrita exclamo: ¡Ño, hasta cuándo!; Si me sorprende
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Último capítulo

  • Un baile para Franco    Epílogo

    Mariana Después de todo lo que pasó, la vida no cambió de golpe, no hubo un antes y un después marcado por una sola escena perfecta, sino una transición lenta en la que cada día parecía confirmar un poco más que lo que se rompió alguna vez ya no tenía forma de volver a ser lo mismo, y eso, lejos de doler, terminó siendo una especie de alivio.Franco cumplió lo que dijo sin hacer de ello un espectáculo.El tema del contrato quedó atrás de forma definitiva, no como un gesto dramático, sino como una decisión clara, hablada, firmada y cerrada en el momento en que ambos estábamos presentes, sin terceros, sin sombras, sin interpretaciones escondidas, y desde ese instante dejó de existir cualquier cosa que pudiera parecer una atadura entre nosotros.Yo seguí trabajando un tiempo, pero ya no como antes, no desde el lugar de incertidumbre constante, sino desde una libertad que me costaba incluso reconocer al inicio, como si mi mente estuviera acostumbrada a esperar una presión que ya no llega

  • Un baile para Franco    Capítulo 62

    MarianaNo hablamos durante el camino.Franco conduce en silencio mientras yo mantengo la mirada fija en la ventana, aunque en realidad no estoy viendo nada, porque todo lo que tengo en la cabeza es ese mensaje con la ubicación de Ricardo repitiéndose una y otra vez como si no tuviera intención de desaparecer, como si el simple hecho de existir ya fuera suficiente para empujarnos hacia algo que ninguno de los dos termina de controlar del todo.Franco tampoco parece relajado, pero su forma de estar callado no es la de alguien perdido, sino la de alguien que ha decidido no dejar que nada lo saque del centro en este momento, y eso me inquieta un poco porque lo conozco lo suficiente como para saber que cuando él se enfoca así, no hay mucho espacio para lo impredecible.El lugar al que llegamos no es un sitio elegante ni complicado, es más bien una zona tranquila cerca del puerto, con pocas personas alrededor y un silencio extraño para una ciudad como Miami, como si el mundo hubiera decidi

  • Un baile para Franco    Capítulo 61

    Mariana El mensaje de Ricardo no vuelve a desaparecer después de esa noche, y aunque intento convencerme de que ignorarlo es suficiente para que pierda fuerza, la verdad es que se queda instalado en mi cabeza de una forma incómoda, como si cada palabra hubiera dejado una pequeña marca que no se ve pero pesa.“Si quieres saber la verdad, ven sola. Sin él. Es la única forma de que entiendas lo que estás viviendo.”No responde a mis preguntas, no da explicaciones.Solo deja esa frase flotando, como si fuera suficiente para cambiarlo todo. No se lo muestro a Franco de inmediato. No porque quiera ocultarle algo, sino porque siento que cualquier cosa que haga ahora puede inclinar la balanza hacia un lado que todavía no entiendo del todo, y una parte de mí necesita estar segura antes de abrir una conversación que ya no se puede cerrar fácilmente.Pero él lo nota igual, Franco siempre lo nota. No porque yo lo diga, sino porque me conoce lo suficiente como para detectar cuando mi silencio tien

  • Un baile para Franco    Capítulo 60

    MarianaIntento convencerme de que todo sigue normal, pero hay una sensación difícil de ignorar que se ha instalado en los últimos días, como si algo estuviera moviéndose en el fondo de mi vida sin hacer ruido suficiente como para verlo de inmediato, pero sí lo bastante constante como para sentirlo todo el tiempo, incluso en los momentos en los que intento distraerme con cosas simples.Franco ha estado distinto, no distante conmigo, pero sí más atento a cosas que antes pasaban desapercibidas, como si ahora mirara el mundo con una capa adicional de cuidado que no tenía antes, y aunque intenta que todo parezca normal, hay pequeños detalles que lo delatan, como la forma en que revisa el teléfono más de lo habitual o cómo se queda pensando después de cada llamada sin decirme exactamente qué fue lo que escuchó.Yo no le pregunto demasiado porque una parte de mí también está intentando no alimentar esa tensión que apareció después de Ricardo, aunque no haya vuelto a verlo desde aquella vez

  • Un baile para Franco    Capítulo 59

    MarianaEl silencio después de que Ricardo se va no desaparece de inmediato, se queda pegado a las paredes del pasillo como si el aire hubiera cambiado de textura, más denso, más incómodo, y aunque Franco y yo regresamos al departamento sin decir mucho, siento que ninguno de los dos ha vuelto realmente al mismo lugar en el que estábamos antes de abrir esa puerta.Dentro, él se queda de pie unos segundos sin saber muy bien qué hacer, algo poco habitual en él, porque Franco siempre parece tener un orden incluso en los momentos más simples, pero ahora lo veo pasar la mano por su cabello como si intentara acomodar pensamientos en lugar de ideas, y eso me inquieta más de lo que debería.—No debiste dejarlo hablarte así —dice finalmente, sin mirarme.No sé si lo dice como protección o como molestia, pero su tono no es el mismo de siempre, no tiene esa ligereza que había empezado a aparecer entre nosotros desde el crucero.—No le dejé nada —respondo—. Solo vino y habló. Eso no significa que

  • Un baile para Franco    Capítulo 58

    Mariana El aire en el pasillo se siente más denso de lo normal, como si el edificio entero hubiera cambiado de temperatura en el momento exacto en que Franco aparece y su mirada se cruza con la de Ricardo, porque no hace falta que ninguno de los dos diga nada para que el pasado entre ellos vuelva a colocarse sobre la mesa con la misma intensidad que la última vez, solo que ahora yo estoy en el medio.Los ojos de Franco se quedan fijos en Ricardo con una calma que no es tranquilidad, sino control, como si estuviera midiendo cada respiración antes de decidir qué hacer con ella, y Ricardo, aunque intenta sostener la mirada, no tiene la misma firmeza que la primera vez que lo vi aquí.—No pensé que fueras a aparecer tan rápido —dice Franco finalmente, sin moverse del lugar donde está.Ricardo suelta una pequeña risa que no suena del todo natural.—No estoy haciendo nada malo.Franco asiente lentamente, como si esa frase fuera exactamente lo que esperaba escuchar.—Eso depende de a quién

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