Home / Romance / Un error en primera plana / Capítulo 1: Un acta de matrimonio

Share

Un error en primera plana
Un error en primera plana
Author: Joana Guzman

Capítulo 1: Un acta de matrimonio

Author: Joana Guzman
last update Petsa ng paglalathala: 2025-09-23 06:32:23

Hannah se despertó con el ruido insistente de su celular. Enterró la cabeza bajo la almohada, rogando que el aparato se callara de una maldita vez. Había dormido tarde repasando sus líneas y apenas le quedaba una semana antes de que sus “días libres” —si es que podían llamarse así— llegaran a su fin. Agradecía tener trabajo después de pasar casi un año en la estocada, sin saber si volvería a pisar un set de filmación, pero hubiese vendido su alma por dormir hasta tarde al menos un sábado.

Soltó un suspiro de alivio cuando el sonido cesó, aunque la paz duró apenas un instante.

—¿Es en serio? —gimió con la voz ronca cuando la vibración volvió a sacudir la mesa de noche—. Esto ya es tortura.

Apartó la almohada de un manotazo y se incorporó, tan solo le faltó dar algunas patadas como una niña pequeña a la que acababan de levantar para ir a la escuela. Con el cabello enmarañado y los ojos aún pesados, agarró el teléfono del velador. Al ver el identificador, apretó los labios antes de contestar.

—Más te vale que sea…

—¿Es cierto? —la interrumpió Avery, su asistente, sin siquiera saludar.

—Buenos días para ti también —replicó Hannah, con un bostezo que no alcanzó a disimular.

—Hannah, dime, por favor, por favor, que no es cierto.

Su cerebro, que apenas comenzaba a desperezarse, intentó descifrar de qué demonios hablaba Avery y por qué sonaba a que estaba perdiendo la cabeza. Pero lo único en lo que podía pensar era en volver a dormir; aunque, si la urgencia en la voz de su asistente era un indicio, la conversación iba a alargarse más de lo que quería.

—¡Hannah!

—Lo haré en cuanto me digas de qué diablos estás hablando. Así que, si puedes ir directo al meollo del asunto para terminar con esto y dejarme dormir en paz, sería fantástico.

—¿No has visto las noticias? 

—Acabo de levantarme y sabes que no tengo por costumbre ver las noticias desde…

No terminó la frase, pero sabía que su asistente entendería a qué se refería: el maldito incidente con aquel productor que la había acusado de intentar seducirlo. Como si alguna vez hubiera estado lo bastante desesperada como para acostarse con ese viejo verde. Por supuesto, el mundo no tardó en señalarla como la mujer pecadora que había tentado a un hombre de familia de valores a traicionar a su esposa e hijos.

Las cartas de odio aún continuaban llegando; algunas eran un tanto creativas.

—¡Diablos! Te mando un link ahora mismo. Está literalmente en todas las revistas y en cada canal de televisión.

La notificación apareció en la pantalla. Hannah tragó saliva, sintiendo cómo un nudo incómodo se formaba en su estómago. Lo último que necesitaba un sábado por la mañana era un nuevo escándalo… pero algo le decía que justo eso iba a encontrar. Después de todo, ese parecía ser el resumen de su último año: siempre en el ojo del huracán. 

Hannah alejó el celular de su oído, lo puso en altavoz y abrió el enlace para descubrir qué demonios había puesto a Avery en semejante estado.

El sueño desapareció de golpe al leer el titular:

“¡De la alfombra roja al altar! La reina de las polémicas y el galán italiano del momento… ahora son marido y mujer”.

Un nudo se le cerró en el estómago. Pasó por el artículo lo más rápido que pudo, devorando palabras que parecían gritarle en la cara y tuvo que leer una segunda vez para asegurarse de que no se había equivocado. Según la nota, se había casado un par de semanas atrás con Teo Benedetti en una ceremonia privada en Las Vegas. Al final, incluso habían publicado una foto de un supuesto certificado de matrimonio firmado allí, como una broma de mal gusto. 

Era cierto que había estado en Las Vegas y que se había cruzado con Teo, pero nada más lo era. 

¿Ella, casada con él? Sacudió la cabeza, incrédula ante lo absurdo de la idea. 

—Cualquiera pensaría que los medios ya estarían cansados de inventar estupideces sobre mí —bufó—, pero al parecer nunca es suficiente. Incluso se tomaron el tiempo de falsificar un acta de matrimonio. No puedo creerlo. 

—¿Así que no es cierto? —Avery sonaba bastante esperanzada. 

—¡Por supuesto que no! Él y yo apenas podemos soportarnos en la misma habitación; mucho menos podríamos resistir el tiempo suficiente como para presentarnos ante un juez. Además, jamás me casaría con alguien tan arrogante y mujeriego como Teo Benede…

Se detuvo en seco. Un destello fugaz atravesó su memoria: ella y Teo, tomados de la mano, riendo como dos adolescentes ebrios.

—No creo que te atrevas —había dicho él, con esa sonrisa desafiante.

—¿Es ese un reto? —había replicado ella, avanzando hacia una puerta iluminada… Una capilla.

El recuerdo la golpeó como un relámpago.

—¡Maldición! ¡Maldición!

No. Eso no podía estarle sucediendo.

Las palabras que había pronunciado instantes antes sobre que nunca se casaría con él ahora se burlaban de ella, retándola a repetirlas con la misma seguridad, mientras el mismo recuerdo se repetía en su mente como un vídeo de mala calidad. 

—¿Hannah? —la voz de Avery la arrancó del torbellino de imágenes—. ¿Estás bien?

—Bueno… no tengo un anillo.

—¿Y eso qué diablos significa? —la voz de Avery subió un par de tonos.

—Que la noche que pasé en Las Vegas estaba hecha polvo, deprimida, sin saber si conseguiría el papel. Salí a distraerme, tomé unas copas… y me topé con él. Intenté largarme, lo juro, pero ya sabes cómo es: cada vez que coincidimos empezamos a discutir. Bueno, eso hicimos.

Se interrumpió con una mueca.

—Y después… terminó en una ridícula competencia de quién aguantaba más alcohol. Estoy casi segura de que gané.

—¡Hannah, te estás yendo por las ramas! —la cortó Avery con desesperación—. ¿Te casaste o no te casaste con él?

El silencio se estiró unos segundos. Hannah se pasó una mano por el rostro, como si con ese gesto pudiera ordenar el caos en su cabeza. Nada. Solo destellos. Ninguno mostraba el momento en que aceptaba unir su vida a la de Teo, pero eso no significaba que no hubiera ocurrido.

Finalmente, soltó un suspiro resignado.

—No lo sé.

Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App
Mga Comments (2)
goodnovel comment avatar
Cristina Sánchez
ay Hannah eres tremenda mujer jajajajaja. una nueva aventura
goodnovel comment avatar
athlantis_77
Jjajajaj así que no sabe si se casó o no.... Que buen comienzo....
Tignan lahat ng Komento

Pinakabagong kabanata

  • Un error en primera plana   Epílogo

    Maya se cubrió el pecho después de terminar de amamantar y mantuvo a su hija acunada entre los brazos. Margaret Wright había nacido una semana atrás. El parto había sido más fácil que cuando tuvo a Zak, tal vez porque había tenido a Thiago sosteniendo su mano en todo momento y recordándole respirar.—¿Está dormida? —preguntó su hijo.Thiago lo había llevado a lavarse las manos para que almorzaran.—Así es, cariño.—Dámela, hermosa —pidió Thiago—. La llevaré a su cuna.El único momento en que Margaret usaba la cuna era cuando ellos no estaban recostados con ella. De lo contrario, dormía en la misma cama que ambos. Aquello había hecho que Zak pidiera dormir con ellos algunos días. Así que Thiago había reemplazado su ya de por sí enorme cama por una todavía más grande para que todos durmieran cómodos. O, al menos, los dos pequeños, que se apoderaban de la mayor parte del espacio mientras ella y Thiago se acomodaban como podían. —Es mía —se quejó Zak—. Yo quiero llevarla.Su hijo amaba a

  • Un error en primera plana   Capítulo 68: Buenas noticias

    Zak empezó a correr hacia la casa en cuanto lo puso en el suelo, ansioso por llegar con sus abuelos.—Ten cuidado, hijo —dijo—. Puedes vigilarlo —le pidió a la guardaespaldas de su esposa, que ya lo estaba tomando de la mano.Byron había sido condenado hacía algunas semanas y el peligro para Maya y Zak había desaparecido, pero prefería no correr ningún riesgo. Si algo le pasaba a su familia, estaba seguro de que perdería la cabeza.—Descuide, señor —respondió Jade, llevándose al pequeño, que no dejaba de tirar de su mano, impaciente por entrar a la casa.Thiago rodeó el auto para reunirse con su esposa.—Gracias —dijo Maya, mirando al conductor que le sostenía la puerta.—Con cuidado, hermosa —dijo él, colocando una mano en su espalda baja.Maya rodó los ojos.—No quiero imaginar cómo te pondrás dentro de unos meses.Aunque sonaba algo irritada, había un brillo de diversión en sus ojos.—Estás llevando a nuestro hijo. Tengo que cuidarte más que nunca. No puedo dejar que nada te pase n

  • Un error en primera plana   Capítulo 67: Toda suya

    Thiago miró hacia la puerta en cuanto esta se abrió. Byron entró custodiado por un oficial y llevaba las manos esposadas. Al verlo, la expresión del hombre pasó de la sorpresa al miedo.Thiago sintió una leve satisfacción al verlo asustado, pero no era suficiente para calmar su necesidad de venganza.—Gracias, puedes dejarnos a solas —dijo, dirigiéndose al oficial, en cuanto aseguró las esposas de Byron a la mesa.—No puedes dejarme a solas con él —habló Byron, casi alzando la voz, pero el oficial ya caminaba hacia la puerta.Thiago observó a Byron en silencio durante un largo momento, dejando que el miedo siguiera creciendo en él.—Pudiste tomar el dinero que te di y desaparecer de nuestras vidas, pero, en lugar de eso, decidiste que querías más.—Jódete.Thiago esbozó una sonrisa carente de humor.—No soy un hombre que se tome una agresión como la tuya a la ligera. Tienes suerte de que la policía llegara antes que yo. Estaba realmente molesto por no haber podido ponerte las manos en

  • Un error en primera plana   Capítulo 66: Una familia

    Thiago se quedó inmóvil y sintió que un nudo se le formaba en la garganta. Durante un instante, su mente se quedó en blanco y se olvidó de todo lo que había pasado ese día.No había llorado desde que era un adolescente, pero en ese momento estuvo peligrosamente cerca de hacerlo. Aunque no había estado esperando aquellas palabras, se sentía malditamente afortunado. Lo habían cambiado todo.Al ver que Zak estaba a punto de romper a llorar, se obligó a recomponerse. Se sentó de golpe, lo estrechó contra su pecho y comenzó a frotarle la espalda con suavidad.—Ya todo está bien, cariño —susurró mientras se ponía de pie—. Estoy aquí y nadie va a hacerte daño.Dudaba que el pequeño comprendiera realmente lo que Byron había intentado hacer y esperaba que pudiera olvidarlo pronto.Comenzó a caminar por la habitación sin dejar de acariciarlo. —Papá —musitó el pequeño.—Estoy aquí, hijo.Las palabras salieron de su boca con una naturalidad que lo sorprendió incluso a él. Pero Zak era justo eso:

  • Un error en primera plana   Capítulo 65: Papá

    Thiago cruzó las puertas del ascensor antes de que terminaran de abrirse por completo y prácticamente corrió en dirección a la sala. Al no encontrar a Maya allí, se dirigió de inmediato hacia las escaleras y las subió de dos en dos. El corazón le golpeaba con fuerza el pecho mientras recorría el pasillo. Se detuvo primero frente a la habitación de Zak y abrió la puerta con rapidez.Encontró a Maya recostada en la cama, abrazando a Zak mientras el pequeño dormía profundamente. Al oír la puerta abrirse, giró la cabeza de golpe. Sus ojos se abrieron con alarma y miedo, pero también con una determinación feroz, como si estuviera lista para enfrentarse a quien hubiera entrado.—Hola, mi amor —dijo él con suavidad.La tensión abandonó el rostro de Maya en cuanto lo reconoció.—Thiago... —susurró.Él se acercó sin perder un segundo y se sentó a un lado de la cama. Estiró la mano para tomar la de su esposa y la sujetó con fuerza. Lo único que deseaba era estrecharla entre sus brazos y no vol

  • Un error en primera plana   Capítulo 64: La luz

    Byron soltó una carcajada.—Al fin me estás escuchando. No eres tan valiente cuando no tienes a ese hombre cerca, ¿verdad?Zak empezó a patalear mientras rompía a llorar.—Quédate quieto —ordenó Byron, sacudiéndolo.—Lo estás asustando.—Bueno, necesita aprender a comportarse, porque al parecer no lo has criado con firmeza —dijo Byron, el desprecio teñía su voz—. Es un pequeño berrinchudo. Aunque no me sorprende. Siempre fuiste demasiado débil.Durante un breve instante, Maya tuvo una visión de lo que habría sido su vida si aún siguiera con Byron, criando juntos a Zak. Incluso si él no le hubiera exigido abortar, aquella relación no habría durado mucho más. Jamás habría permitido que tratara a su hijo de esa manera. En ese momento le costaba un esfuerzo sobrehumano no abalanzarse sobre él y pelear, aunque sus probabilidades de ganar eran bajas.Al primer momento en que Byron hubiera tratado mal a su hijo, habría tomado sus cosas y desaparecido sin mirar atrás.En el pasado había estad

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status