Compartir

Perder para ganar.

Autor: DiegoAlmary
last update Fecha de publicación: 2022-10-20 00:43:41

Cuando Aleck despertó lo primero que sintió fue un tremendo dolor en todo el cuerpo, su organismo sanaba bastante rápido, así que durante su vida cualquier herida era curada en minutos, por eso no estaba muy acostumbrado al dolor. Un gemido fuerte se escapó de su seca garganta y cuando abrió los ojos logró ver los de Sebastián, esos iris verdosos tenían impresos tanta preocupación que lo hicieron sentir más temeroso.

Estaban en una cueva, de techo amplo y paredes pintadas de colores artificiales y brillantes, un poco más allá había una cascada cristalina y tan serena que parecía una pared de hielo congelado y tras de ella se lograba otear lo verdoso del bosque.

— Jábico — dijo, pero solo hablar le producía un fuerte dolor, Sebastián le posó el pulgar sobre los resecos labios.

— No hables, estamos a salvo, encontraron a Exequiel por un rastreador, pero logramos rescatarlo y se lo quitamos, estamos en el aquelarre de la cascada — Aleck intentó levantar la cabeza, pero solo pudo ver borrosas siluetas de personas que se movían a su alrededor.

— Necesita sangre para sanar su herida — dijo una mujer, Aleck intentó mirarla, pero Sebastián lo tenía bien agarrado y no le permitió moverse mucho. Sintió como el hombre le levantó la camisa y cuando con la yema de los dedos le rozó la piel un fuerte dolor lo hizo estremecer.

— Lo siento — le dijo, luego se dirigió a la mujer — pero sus heridas ya sanaron, ¿qué pasa? — la mujer se acercó entrando en el campo de visión de Aleck, tenía ropa colorida y por lo menos unos sesenta años.

— Su piel sanó, todo lo externo es lo primero que sana, nos recuperamos de afuera hacia adentro, peor él ya no tiene la fuerza suficiente para sanar las heridas de adentro, si no bebe sangre, morirá — Sebastián miró hacia Aleck, tenía los ojos verdosos brillosos.

— Entonces denle sangre — dijo y le acarició la mejilla al menor. La mujer negó con la cabeza y las cuentas que tenía atadas al cabello se contonearon.

— No tenemos, acá nos alimentamos de sangre animal, así, solo necesitamos sangre humana una vez cada dos o tres meses — la cara de Sebastián se enrojeció.

— Exequiel es un transformista — le dijo con rabia — él solo puede beber sangre humana, ¿Cómo hacían?

— La comprábamos, pero desde que Jábico se lo llevó no tuvimos motivos para seguirlo haciendo — Aleck comenzó a sentir mareo.

— Tengo dinero, un poco, hay que comprar —le dijo Sebastián a la mujer comenzando a alterarse.

— Es un día de ida y otro de regreso, no le dará tiempo, morirá.

— ¡Entonces qué hago? — le gritó el lobo, tan fuerte y con la voz tan rota que Aleck se sobresaltó, estiró la mano y acarició la mejilla de Sebastián.

— Está bien — le dijo, no quería morir, no había pensado en eso, pero el dolor era demasiado intenso, como si tuviera un carbón ardiente dentro de las entrañas. Sebastián lo miró con los ojos abiertos y una lágrima rodó por su esbelto rostro, luego negó con la cabeza.

— No te dejaré morir, no lo haré — Aleck negó, quiso decirle algo, pero la voz de Exequiel llegó desde atrás.

— Tú sangre lo puede alimentar — le dijo y Sebastián negó.

— Una vez bebió de mi sangre y la vomitó — el transformista apareció, tenía los ojos rojos más brillantes que nunca.

— Es por que la sangre de los lobos es amarga, pero es muy nutritiva para nosotros, si tuviéramos algo para hacer una trasfusión no tendría que pasar por su boca, pero no hay nada — la mujer que estaba con ellos miró a su transformista y negó con la cabeza.

— Sé que estás pensando — le dijo — es muy peligroso.

— El lobo dijo que estaba dispuesto a hacer lo que sea para salvarlo — Sebastián los miró y les habló con autoridad.

— Claro que lo haré, ¿de qué se trata? — el transformista se aclaró la garganta.

— Endulzar tu sangre — Sebastián abrió los ojos.

— ¿Cómo se hace eso? — Aleck estiró la mano y agarró el mentón del lobo para que lo mirara.

— No — le dijo, tenía que hacer mucho esfuerzo para hablar — no, prometeme que no lo harás — él sabía muy bien como se endulzaba la sangre de un lobo, y casi nunca salía bien. Sebastián negó con la cabeza y los ojos llenos de lágrimas.

— No te puedo prometer eso — miró a la mujer — ¿cómo se hace?

— Con mi veneno — le dijo Exequiel y se arrodilló a su lado — pero tienes que conocer los riesgos — Sebastián asintió — cuando te muerda y mi veneno entre en tu organismo sentirás muchísimo dolor, pero después, las consecuencias pueden ser complicadas.

— Te pueden pasar tres cosas — le interrumpió la mujer a Exequiel — la primera y la más probable, que mueras, pero te vi transformado, eres un lobo fuerte y tus genes te ayudarán, eso espero.

— ¿Y las otras dos?  — preguntó Sebastián, parecía que tenía prisa.

— Que tu sangre se endulce, sin ninguna consecuencia o que te conviertas en un híbrido — Aleck se removió.

— No — dijo en un susurro airoso pero los demás lo ignoraron.

— Híbrido — susurró Sebastián.

— No te emociones — le dijo Exequiel — hace cientos de años los lobos y los vampiros eran más unidos, cuando un lobo se casaba con un vampiro, tenía la obligación de pasar por este proceso para que su pareja se alimentara, los que sobrevivían y terminaban con la sangre dulce sin ninguna consecuencia eran muy pocos, siempre se hacían híbridos, algunos solo adquirían parte de las habilidades de un vampiro, pero otros.

— Unos perdían por completo a su lobo y se convertían en zombis sedientos de sangre — continuó la mujer, Aleck se removió, había escuchado decenas de historias con estos lobos híbridos, todas eran de terror.

— Lo haré — dijo Sebastián y miró a Aleck — si llego a convertirme en algo… quiero que me maten y le den mi sangre.

— No, no, no — comenzó a decir Aleck una y otra vez, pero Sebastián lo soltó y lo dejó delicadamente sobre el suelo de piedra.

Aleck levantó la cabeza, el lobo estaba de pie junto al transformista y le tendió la muñeca, luego lo volteó a mirar.

— Te quiero — le dijo y Aleck gritó, y el grito le produjo aún más dolor, vio como Exequiel se llevaba la muñeca de Sebastián a su boca y como los dientes filosos se le enterraban en la piel.

Gritó de nuevo y aprovechó el último impulso de supervivencia que le quedaba para ponerse de pie, todo el lugar le daba vueltas, pero él solo miraba hacia donde la muñeca de Sebastián se juntaba con la boca del transformista, él no permitiría que muriera por su culpa.

Corrió con las pocas fuerzas que tenía dispuesto a separarlos, pero la mujer de ropas coloridas se interpuso en su camino y todas las fuerzas lo abandonaron cuando chocó con ella.

— Él tomó su decisión — le dijo — no es tu responsabilidad — lo recostó en el suelo, Aleck ya no tenía fuerzas ni para hablar — acepta el sacrificio que está haciendo por ti — Aleck quiso decirle que preferiría morir a ver que él lo hiciera para salvarlo, pero la oscuridad le llegó y lo que escuchó en medio de ese duermevela extraño y perturbador fueron los agónicos gritos de Sebastián.

Después de lo que para él fue una eternidad, alguien le golpeó la mejilla un par de veces.

— Mi gatito — escuchó una voz que le hablaba, pero no la reconoció, sonaba muy ronca y herida. Cuando Aleck abrió los ojos se encontró con Sebastián que lo miraba desde arriba —funcionó — le dijo, tenía los ojos hinchados y la piel pálida, muy pálida. Estiró la mano y colocó la muñeca sobre la boca de Aleck y cuando el vampiro sintió una gota de sangre sobre su lengua perdió el control.

Estiró las manos y agarró la muñeca de Sebastián, comenzó a succionar con fuerza. La sangre, en efecto, era muy dulce, la más deliciosa sangre que él hubiera podido probar en su vida, y por más que quiso detenerse, no pudo hacerlo, no era él quien actuaba, era su instinto.

Sintió como una ráfaga de energía le llenó el cuerpo, el estómago se le llenó del preciado líquido y después de unos minutos la mujer del vestido colorido y Exequiel los separaron.

— Con eso es suficiente — le dijo la mujer y le limpió la boca ensangrentada, Aleck se acostó de lado, permitiendo que el dolor desapareciera poco a poco, y al cabo de lo que creyó era una hora se sintió bastante bien.

Se sentó en el frio suelo y miró a Sebastián que estaba un poco más allá, casi no creyó reconocerlo, como si las facciones de su cara ya no fueran las suyas.

Aleck se arrastró hacia él y lo abrazó, y le agradó saber que seguía teniendo ese mismo sexy olor.

— No debiste hacerlo — le dijo y el lobo le devolvió el abrazo.

— Por ti haría lo que fuera — le dijo, su voz sonaba diferente y Aleck lo miró, había en su expresión una sensación de dolor que le apretó el alma.

— ¿Qué pasó? — le preguntó Aleck, pero Sebastián le apartó la mirada. Aleck lo tomó del mentón para que lo mirara — dime qué pasó —Sebastián se aclaró la garganta.

— Hay que perder unas cosas para ganar otras — dijo — y hoy te gané a ti — Aleck quiso preguntar qué había perdido, pero las palabras no le salieron de la boca. Miró alrededor, todos los vampiros de la cueva estaban cabizbajos y en silencio y en todo el lugar se respiraba una atmosfera triste y depresiva. Aleck abrió los ojos con terror.

— ¿Tu lobo? — preguntó temiendo la respuesta y Sebastián le sonrió con tristeza.

— Pero no te perdí a ti — Aleck se lanzó sobre él y lloró amargamente, como nunca había llorado en la vida, se sintió socio y culpable y deseó estar muerto.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Comentarios (1)
goodnovel comment avatar
Familia Caszav
... que tristeza no debio ser asi
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • Un lobo en tentación    Un futuro mejor.

    Sin el remitente controlando los drones, el ejército de Jábico había perdido el noventa por ciento. Kerr vio como los lobos se quedaron paralizados por un momento, como si algo dentro de sus cabezas hubiera dejado de funcionar, luego regresaron poco a poco a su forma humana y los puros que peleaban con los laboratorios huyeron hacia el bosque y fueros perseguidos y cazados uno por uno. En medio de la conmoción Víctor regresó a su forma humana y señaló a Kerr hacia atrás, y ahí, apretados unos con otros sin saber qué pasaba, estaban todos los miembros de su manada, los que habían desaparecido antes de que se escondieran en la fabrica y tanto él como el Alpha corrieron hacia ellos. Sebastián los acompañó y se unieron todos en un abrazo fuerte, muy fuerte. La manada de Bosque Oscura también recuperó decenas de sus soldados y a Víctor le faltaron brazos y besos para recibir a todos los miembros de su manada que volvían a casa. Por ellos había comenzado esa gran y compleja historia y Kerr

  • Un lobo en tentación    La guerra. Parte tres.

    El viento ondeaba el cabello oscuro de Vanya, el nudo que tenia en el estómago nunca lo había sentido en su vida. Sintió la fuerza que el hijo que llevaba en su vientre le otorgaba y se unió a ella cerrando los ojos y respirando.Si su padre estaba controlando al ejército, no creyó ser capaz de convencerlo de que detuviera esa locura. Recordó cuando era niña, y las miles de horas que él pasaba en su laboratorio, ignorando todo a su alrededor, a su esposa, a su hija, todo por fundar los laboratorios que tanto daño habían hecho.Le pareció poético que fuera justo ella la que intentara detenerlo, él le había dicho una vez que todo aquello lo había hecho por ella, para darle un mundo mejor, y ahora era ella la que estaba volando por sobre las copas de los árboles apretando un arma con fuerza dispuesta a lo que fuera.Si Saúl y Jábico ganaba perdería todo en la vida, el submundo le había dado algo que la policía y su padre nunca le había dado, amigos de verdad, alguien a quien amar y un hi

  • Un lobo en tentación    La guerra. Parte dos.

    Kerr se arrancó el dardo que tenía calvado en la espalda, se le habían ido las fuerzas del cuerpo y había caído al suelo al lado de su hermano, pero las fuerzas habían regresado sin sus poderes y le costó un poco ponerse de pie.Víctor estaba sobre su madre intentando asfixiarla, y la mujer ya tenía el rostro morado cuando él perdió las fuerzas y la dejó, tenía los ojos llenos de lágrimas y la voz rota.— Te fuiste — le dijo — te fuiste y ahora te atreves a volver así — la mujer tosió, Luana no parecía bien, tenía los ojos abiertos como si estuviera loca, tal vez así lo estuviera.Kerr abrió la tienda de golpe y se encontró con Lina y los niños que estaban acorrucados en el rincón, el pequeño Benjamín estaba desnudo y lloroso, de seguro le habían lanzado también un dardo. Cuando la mujer vio a Kerr se le lanzó encima y lo abrazó.— Sabía que vendrían — dijo — tengan cuidado, está armada — Kerr tomó a su pequeño sobrino en brazos, estaba pálido y él se quitó la camisa para cubrirlo.—

  • Un lobo en tentación    La guerra. Parte uno.

    Todo el campamento se había convertido en un caos total, todo el ejército reposaba en el bosque en un área fácil de defender, pero el campamento junto al lago apenas y tenía unos cuantos lobos incluyendo a los Alphas. Los lobos espías que tenían en distribuidos por todo el bosque habían regresado alterados con la advertencia de que Jábico ya marchaba hacia su encuentro, y por más que Víctor intentó agilizar las cosas, parecía que todos, sobre todo la manada de Rodolfo, les era más importante los objetos materiales que la vida misma, ya que pasaban de un lado para otro empacando cosas y arreglando las tiendas y Víctor ya comenzaba a perder la paciencia. Encargó con los tíos de Aleck la protección de su esposa y sus hijos y esperó que a esas alturas ya estuvieran bien resguardados en las manadas, pero los demás parecían tener poca prisa por abandonar el campamento. — ¡Jábico ya viene! — gritó el Alpha a todos los que estaban ahí, pero pareció que nadie le prestó atención. Una mujer pa

  • Un lobo en tentación    El lobo que regresa.

    El bosque lucía oscuro, más oscuro de lo normal, la noche había caído sobre el lugar como un manto de ceda fino. La luna ya esta en lo alto y cuando él se volvió hacia atrás observó al ejercito que tenía a sus pies. Lobos y puros que pelearían por la libertad del mundo del futuro.Al doctor Saul Quiroz le picaba como sal en la herida que su hija, Vanya, no hubiese sido capaz de entender su ideal de mundo, era débil al igual que su madre y el tiempo que había pasado con los lobos la había ablandado aún más. Pero él ya había ignorado demasiado el llamado de su destino y esa era la última oportunidad que tenían de cambiar al mundo.Siempre manejó a los laboratorios Jábico desde las sombras, y odió el haber entregado el control apersonas estúpidas que lo único que hicieron fue destruir lo que él había construido a lo largo de los años.Todo debido a Marina, la mujer había creado el remitente original y desde ese entonces todo se había interpuesto entre él y ese objetivo, un niño puberto e

  • Un lobo en tentación    Bajo las alas del cuervo.

    Aleck pensó que el arrebato que le había dado en la mañana podría costarle mucho, se había dejado llevar por la rabia y el ataque de intuición manipuladora que le dio, pero ya estaba cayendo la noche y Klemiska no aparecía para contarle cual era el plan que tenían, ni tampoco había podido ver a Sebastián. La muchacha le pudo haber arrancado el mechón a su frio cadáver y eso lo asustó.Respiró profundo muchas veces y trató de meditar, la oscuridad estaba llenando el aire y de no ser por la sangre de Sebastián estuviera muriendo de hambre en aquel momento, pero era soportable.La puerta se abrió y Aleck trató de guardar la compostura cuando vio a la chica alada, tenía que seguir conservando la seguridad que había mostrado en su arrebato.— ¿Ya es hora? — le preguntó él y ella asintió con la cabeza, se veía insegura y el carácter que había adquirido el vampiro había desaparecido de ella. Aleck se puso de pie y caminó hasta los barrotes — Todo va a salir bien — le dijo y ella asintió — ah

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status