INICIAR SESIÓNJazmín entró a la sala de parto. Su corazón latía con fuerza, la emoción de saber que su bebé estaba por nacer, y que además de ello, Ethan le había pedido matrimonio, eran dos razones suficientes continuar luchando.Fue trasladada de una camilla hacia la otra. El brillo de las luces blancas iluminaba su rostro, mientras el médico y las enfermeras comenzaban a rodearla, dándole indicaciones precisas de lo que debía hacer. Jazmín sintió una contracción intensa. Apretó los labios tratando de no gritar y sosteniendo con fuerza la mano de la enfermera que la ayudaba a acomodarse en la camilla.—Tranquila, Jazmín, respira profundo y cuando yo te diga, puja. —le dijo la doctora con voz firme— estás haciendo un gran trabajo. Jazmín asintió. Entre cada contracción que sentía, respiraba con rapidez y pujaba con fuerzas. —Ya casi, puja con fuerza cuando venga la próxima contracción —le indicó la doctora. Jazmín gritó, aferrándose al borde de la camilla, dejando que su cuerpo hiciera
Seis meses después…Luego de que Tatiana y Mateo regresaran a la ciudad, Jazmín aceptó quedarse en el pueblo. Aquel lugar le genera paz y tranquilidad. Aunque extrañaba a Ethan, tenía que pensar en el futuro del bebé que llevaba dentro. Todos los fines de semanas, en complicidad con Tatiana o Soledad, se comunicaba, a través de video llamadas con Oliver, quien siempre terminaba triste y pidiéndole que regresara. —Te prometo que pronto iré a verte. Falta poco mi amor. Jazmín se ocupó en estudiar y culminar su carrera de psicología infantil vía on line antes del tiempo previsto. Cada trimestre, inscribía varias asignaturas, incluso más de las que realmente le correspondía, sólo con la intención de terminar pronto su carrera y cumplir la promesa que le había hecho a su pequeño. ¡Sí! Porque eso era Oliver, su pequeño, su hijo, aunque en sus venas no corriera la misma sangre, lo amaba con todo su ser. Con la ayuda de Alika logró realizar sus pasantías en el mismo hospital donde
A pesar de las súplicas de Tatiana y de sus intentos desesperados por reanimarlo, Mateo no reaccionaba. Los pescadores, lo llevaron en su camioneta hasta un pequeño consultorio rural, donde fue atendido de emergencia.Pasaron algunos minutos que para Tatiana parecieron ser eternos hasta que, finalmente, Mateo abrió los ojos. Él sonrió al verla, a su lado, sosteniéndole la mano.—Estuve cerca… —murmuró con voz ronca.—Tonto —replicó ella con lágrimas en los ojos, inclinándose hacia él.—Creo que merezco, al menos, que me perdones.Tatiana sonrió con ternura.—Claro que te perdono… y te amo.Ella lo besó con ternura. Mateo suspiró y, tras un instante de silencio, preguntó:—¿Y Jazmín?—Está afuera —respondió Tatiana.—¿Puedes pedirle que venga? Tatiana asintió y salió de la habitación. —¿Cómo está él? —preguntó Jazmín con preocupación. —Ya reaccionó. —respondió con una sonrisa en sus labios y ese brillo especial en su mirada— Dice que necesita hablar contigo. Seg
—¿Qué haces aquí Mateo? Vete ahora mismo de mi casa. —dijo alzando la voz. —Por favor Tatiana, hablemos. Aunque sea una sola vez. Samuel salió de su habitación al escuchar los gritos de su hija.—¿Qué está pasando Alika? —preguntó con severidad. —No es nada, mi amor. Un amigo de Tatiana que vino a visitarla. —contestó la mujer mientras miraba a su hija con los ojos bien abiertos. —Sí, papá. Es un viejo amigo, está de pasada y vino a saludar, pero ya se iba. ¿Verdad Mateo? Samuel frunció el entrecejo. —¿Qué modales son esos, hija? —cuestionó el padre.— Invítale un café decesos que prepara tu madre. Me gustaría conversar con tu amigo. Mateo sonrió con picardía.—¿Cómo está, señor Williams? —saludó desde la puerta con respeto.El hombre levantó ligeramente la cabeza y asintió, complacido por la cortesía y el tono educado con que el amigo de su hija se había dirigido a él.—¡Qué joven tan educado! —Entra —dijo Tatiana apretando los dientes, mientras le abría la puert
Preso de emociones intensas y del estrés, Ethan salió de la empresa rumbo al bar. Necesitaba despejar su mente y beber un trago.Se dirigió hasta la barra, tomó asiento y pidió, al bartender, un vaso de licor.—Un wiskhy doble, por favor. Mientras bebía su trago, vio que a pocos metros de él, estaba sentado Mateo, su ex socio. Se veía muy diferente al hombre con quien muchas veces compartió. Su aspecto físico había cambiado significativamente, se veía muy descuidado. Llevaba una barba incipiente que cubría gran parte de su rostro, el cabello, largo y desaliñado, le caía sin forma sobre la frente, y la expresión apagada de sus ojos revelaba el caos emocional en que se encontraba. Instantáneamente, Ethan recordó el informe que Stella le había entregado, en el que mostraba un supuesto fraude por parte de su socio. Una duda cruzó por su mente ¿Era aquel informe una de las tantas trampas y mentiras de su madre? En ese instante, Mateo se levantó de su silla dispuesto a salir de aque
La partida de Jazmín, deja a Ethan en medio del abismo. La había perdido de la forma más injusta y cruel. Salió de la habitación y caminó de regreso al dormitorio de su hijo. Nuevamente estaba solo, como en el comienzo. —¿Qué te sucede, Ethan? —cuestionó Alicia al ver la expresión de derrota en su rostro y en la postura de su cuerpo.—Se ha ido. Jazmín también se marchó. —¿Estás seguro? —preguntó incrédula. En apretó el puño donde llevaba la carta de despedida. —Lo siento mucho, Ethan. —murmuró— No sé qué decirte, imagino lo difícil que debe ser todo esto para ti. Pero… debes pensar en Oliver, no puedes rendirte ahora. —No pienso hacerlo —contestó en un hilo de voz. —Es poco lo que puedo hacer para que estés tranquilo... si me lo permites, puedo quedarme esta noche o el tiempo que necesites. —Alicia guardó silencio por unos segundos, luego agregó:— Sé que no es el mejor momento para decirte esto, pero tengo problemas financieros. Desde que Jane está en la cárcel no me doy







