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El preludio a la tormenta

last update Fecha de publicación: 2023-07-12 23:48:11
Ivette se sentó en la cafetería del centro comercial con una extraña y macabra sonrisa adornando sus labios, sacó de su bolso el pequeño diario rojo, que guardó en casa de su hermana. Lo abrió y comenzó a hacer anotaciones, con aquel especial brillo demencial en la mirada.

Si seguía uno a uno los pasos que tenía en su diario, las cosas comenzarían a caer como piezas de dominó, preparadas con estrategia e inteligencia para acorralar a su presa y entonces dar el zarpazo final.

—Sí…, lo sé. Somos
Emma Richardson

Hola, saludos lectores, espero sigan en este viaje junto con los protagonistas de esta historia. Pueden comentar qué les parece. Besitos.

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Último capítulo

  • Una esposa rebelde   Epílogo: Una promesa

    Pasaron dos meses desde aquellos sucesos, mismos en los que sintieron estar viviendo bajo un cielo gris de invierno. El amor de ambos afrontó muchos tropiezos, empezando por la manera tan disparatada en la que se dio su relación, parecía mentira que pasaran seis meses desde que se hubieran casado, con aquella tonta idea de hacer que su padre se diera cuenta de que la amaba. Tras aquel matrimonio acordado, creyó jamás encontrar el amor con el que todo ser humano soñaba. El destino le tenía preparada una sorpresa a ambos y en brazos del otro conocerían el amor.Demostraron que, aunque el cielo se precipitara sobre sus cabezas y la tierra a sus pies amenazara con abrirse y derrumbarlos, su amor los haría fuertes y les permitiría permanecer incólumes y juntos.No todo había sido fácil. El juicio de Pedro y dos de sus cómplices, estaba a la espera, con lo que sus recuerdos permanecían indelebles y húmedos en sus memorias. Por otro lado, el padre de Katherine no dejaba de presionar con qué

  • Una esposa rebelde   La trampa

    Un error, bastaba un error de la presa para que fuera atrapada. Es muy difícil mantener la calma, no siempre la capacidad de idear planes malvados en contra de alguien presupone una inteligencia, por lo general, solo es cuestión de tiempo para que el cazador se convierta en presa, y como no es su costumbre serlo, desesperarse lo conlleva a equivocarse.Daniel lo sabía, idear y planear las tácticas y estrategias de caza era lo suyo, pocas veces se ufanaba de confrontar cuerpo a cuerpo al enemigo, cosa que disfrutaba, mas no veía necesario. Su mente podía elucubrar la más cruel de las torturas, mientras que sus amigos y compañeros de equipo se encargaban de usar la fuerza bruta. Luis sabía eso, aun así, era consciente de que su amigo, siempre frío y quirúrgico, podía perder la cabeza si, como sospechaba, Pedro también estaba obsesionado con Katherine.—Pedro llamó a uno de los cómplices —Luis anunció a su amigo al mismo tiempo que cortaba una llamada.—¡Qué bien! Contábamos con eso —Dan

  • Una esposa rebelde   El corazón de una madre

    vette no estaba dispuesta a ceder el control, mucho menos a que Ileana ejerciese aquel rol al que había renunciado hace años, pero sabía que con lo justa y moralista que era en ciertas ocasiones, no dudaría un segundo en contarle a su esposo o a Daniel lo que había hecho y entonces sí que toda esperanza de volver con él, moriría. No ganaba nada si se resistía y la lastimaba, debía apelar a su buen corazón. Por días, su hermana estuvo mirándola compungida y sin hablarle, eso la enervaba a la enésima potencia y solo esperaba el momento en que ella la entregara, debía hacer algo.—¿Puedo pasar? —Ivette preguntó desde el vano de la puerta de la habitación de Ileana.—¿Qué quieres? —Ileana increpó sin decirle si podía entrar.—No puedes decir nada, Ileana —le suplicó arrodillándose para ponerse a la altura de su hermana, que permanecía sentada en el borde de la cama—. ¡Por favor! Sé que lo que hice estuvo mal, pero no soy mala Ileana, tú lo sabes, ¿cierto? —colocó la cabeza en las piernas

  • Una esposa rebelde   Respuestas

    Lo que tanto esperaban, estaba sucediendo. Al fin el idiota de Pedro actuaba, igual de cobarde como lo habían pronosticado, y a pesar de haberlo esperado, no pudo evitar pensar en Katherine. Lo que más importaba era su seguridad.—¿Adónde vas? —Luis se encontró con Daniel cuando llegaba al lugar del suceso.—No sé si Katherine está bien. Uno de los hombres escapó —informó él con rabia, no se perdonaba el no haber atrapado a ninguno de los delincuentes.—¡Quédate tranquilo!, ella está bien —Daniel lo miró con duda, Luis negó con la cabeza—. Lo está, te lo aseguro. Acabo de ver que está en la casa —Daniel se debatió entre creer u obedecer su intuición—. Créeme, Gossec. No te mentiría.—Pero uno de esos tipos puede andar rondando la casa… Katherine está sola…—¿Por qué no me avisaste de lo que estaba pasando? No debiste venir solo —le reclamó.—Todo fue rápido, venía a hablar con Sergio cuando todo comenzó —contó Daniel, secándose el sudor con la manga de la camisa manchada de hollín.—Es

  • Una esposa rebelde   Honor o venganza

    edro se inquietó dentro del cuarto de aquella mugrienta pensión en la que se alojó cuando decidió que era el momento de su venganza. Tantos años de sufrimiento que había vivido con su familia, toda aquella farsa de la que fue víctima su padre, pedía justicia. Estaba listo para ello. La justicia del hombre le falló, la divina se estaba tardando demasiado, solo quedaba la suya, la que establecería por su propia mano.Era momento de restablecer el honor. No estaba dispuesto a seguir aguardando, menos ahora que se le acababan las oportunidades. Además, estaba harto de vivir tras una máscara de empleado servil y leal. Alicia había sido un riesgo necesario que resultó en un daño colateral. De no haber sido por la patroncita, él hubiera acabado con aquella sirvienta. Golpeó con frustración la pared, se le agotaba el tiempo y no podía echarse para atrás, no después de haber llegado tan lejos. Sus manos ya estaban manchadas, no podía acobardarse ahora. Aparte, tenía la presión de aquel sujeto

  • Una esposa rebelde   Hipótesis y certezas

    Pasaron dos días desde que se pusiera en marcha el plan para capturar a Pedro, pero este había sido muy cauteloso, siempre dejándose ver por los empleados, e incluso por Daniel y Luis, con total normalidad y en una calma superficial que para ellos no pasó desapercibida. Pero ellos necesitaban que moviera sus piezas cuanto antes, se suponía que Alicia y Marina solo estarían fuera por unos días, mientras la muchacha descansaba y se hacía exámenes de rutina, se les agotaba el tiempo. Eso y la paciencia de Daniel que quería ponerle las manos encima, sobre todo, al recordar que tal vez él había entrado en la habitación de su esposa aquella noche.—Encontramos el casquillo del disparo que se hizo, presumo que el día de tu accidente —Luis le anunció a Daniel. Como era costumbre, cada noche se encerraban en el estudio a discutir teorías y pasos a seguir. Era poco lo que ambos dormían y, por ende, Katherine no era lo opuesto.—No creo que haya muchas armas en la hacienda, solo las permitidas.

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