Início / Hombre lobo / Una hembra para el Alfa / Capítulo 5. Encuentro en la cueva.

Compartilhar

Capítulo 5. Encuentro en la cueva.

last update Data de publicação: 2025-01-07 12:46:03

Alana corrió intentando recordar el camino exacto que había tomado al entrar, así no caía en algún sumidero y quedaba atrapada.

Detrás de ella se producía una carnicería terrible. El enorme lobo degollaba a los vampiros con facilidad.

En ocasiones giraba para ver la pelea, alumbrándola con mano temblorosa.

El lobo era grande y fuerte, con un solo golpe de alguna de sus patas hacía pedazos a dos o tres vampiros a la vez, quienes tenían más apariencia de esqueletos vivientes que de seres infernales.

El problema era que cada vez aparecían más. El interior de la cueva sonaba como si al final hubiese ejércitos de esos demonios.

Alana no dejó de correr. Tenía que salir de allí. En medio de su carrera a ciegas tropezó con una piedra y cayó al suelo. Al mirar atrás vio a varios vampiros arrastrarse hacia ella con ayuda de sus manos, porque ya no tenían piernas.

Se impactó por la imagen y como pudo se puso de pie, pero perdió una de las mochilas. No quiso regresar a buscarla, el miedo comenzó a saturarla.

Al pasar por un cruce antes de llegar a la salida sintió que el suelo se hundía. Rápido se pegó a las paredes de tierra, así el sumidero no la tragaba.

Solo le faltaban unos metros para llegar al exterior, pero uno de los vampiros que se arrastraba la tomó por una pierna y la hizo caer de nuevo.

El demonio se impulsó con sus manos para lanzarse sobre la mujer y darle un gran mordisco, aunque no llegó siquiera a tocarla.

El gran lobo lo atajó en el aire y lo proyectó con tal fiereza hacia una de las paredes que lo reventó por completo e hizo que se desprendieran trozos de tierra y piedra.

Cuando esos restos cayeron al suelo abrieron el sumidero. La horda de vampiros fue tragada por el hoyo, al igual que el lobo. Aunque él logró sostenerse de unas rocas para no llegar al fondo, donde todos los seres infernales lo esperaban para devorárselo.

Para los vampiros, la sangre de un lobo adulto les resultaba tan poderosa como la de mil humanos. Para ellos era un alimento ideal.

No los comían más seguido porque les resultaba muy difícil atacarlos, pero en esa ocasión eran cientos. El lobo no tendría escapatoria.

Alana vio como la fiera intentaba subir escalando las piedras sin éxito. Era muy pesado y de cada piedra, raíz o trozo de tierra del que se sostenía, la derrumbaba.

Estaba perdido. Tarde o temprano caería al fondo del sumidero.

***

Maddox necesitó de un par de segundos para entender que aquel era su fin. No tenía medios para salir de ese atolladero, el suelo era débil y húmedo y él demasiado pesado.

Su única opción era dejarse caer y luego buscar impulsarse al otro extremo del sumidero donde se veía que sobresalían gruesas raíces, pero eso lo llevaría al interior de la cueva, que estaba habitada por una cantidad incontable de vampiros.

Por los chillidos que resonaban podía deducir que se trataba de cientos de esos seres infernales. Ellos iban hacia él atraídos por su aroma, cuando llegaran, se lanzarían en picada al sumidero para alcanzarlo y provocarían un derrumbe mayor.

Iba a morir, era lo único que tenía seguro, porque una vez que cayera al fondo no tendría forma de salvarse del hambre de todos esos demonios, que era evidente, habían pasado siglos allí encerrados sin ser alimentados.

Dirigió su atención hacia el borde superior del sumidero anhelando verla por última vez. Había entrado a esa cueva infestada de vampiros por ella, atraído por su poderoso aroma de hembra.

Hubiese preferido conocer la forma de su rostro antes de caer, así se entregaba a la muerte con un dulce recuerdo en la memoria, pero la loba no apareció.

Sin embargo, antes de llegar a resignarse por su derrota, una cadena gruesa y oxidada lo golpeó en la cabeza. Ella se la había lanzado.

Se enfadó por el ataque, pero, al evaluarla, se percató que era lo suficientemente gruesa como para usarla para escalar.

La haló con fuerza descubriendo que debía estar soldada a algún punto fijo que resultaba resistente, sería capaz de sostenerlo.

Enseguida trepó por ella para salir de aquel pozo.

Al estar afuera, vio a la mujer lobo correr hacia el exterior y, al girarse hacia los vampiros, notó que comenzaban a llegar los que se encontraban al fondo de la cueva.

Esos estaban más recuperados que los que él había enfrentado, no tenían la piel podrida ni se percibían sus huesos y resultaban tan ágiles que eran capaces de reptar por las paredes y el techo superando con facilidad el sumidero para llegar a él.

—¡Sal ya! —escuchó que la loba lo llamaba.

Su orden palpitó con autoridad en su pecho, como si hubiese sido una impartida por su alfa. No podía negarse a obedecerla.

Pero Maddox Prescott siempre debía cometer una rebeldía, así que, antes de correr hacia el exterior, rugió con tal ferocidad hacia los vampiros que logró que algunos de los que caminaban por las paredes y el techo cayeran al sumidero.

Apenas salió, unas grandes y pesadas puertas de hierro se cerraron haciendo un ruido ensordecedor que aplastó el chillido molesto de los vampiros.

Al quedar cerrada la cueva, él resopló con enfado y se sacudió para quitarse la tierra adherida a su pelaje.

Luego miró con severidad a la loba dispuesto a castigarla por la imprudencia cometida.

Por su culpa estuvo a punto de morir dentro de aquella cueva, pero al ver el rostro enfadado de la mujer sintió un nuevo palpitar de autoridad en su pecho.

Su mirada oscura y avasallante lo dominó. Jamás le había ocurrido tal cosa con ninguna otra loba o humana.

El poder que ella trasmitía con sus ojos debilitó sus huesos y lo obligó a sentarse sobre sus patas traseras como si fuese un perro obediente.

—¡Eres un imbécil! —gritó ella con una voz tan vibrante y sensual que hizo pedazos su fuerza de voluntad.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • Una hembra para el Alfa   Capítulo final. La dupla perfecta.

    Maddox se reunió en el restaurante de Sutton con su hermano Eric y con su primo William, quienes le relataron, de forma resumida, lo sucedido en el continente.—Tuvimos mucho apoyo de manadas de otros estados. Gracias a eso pudimos armar grupos amplios y atacar al mismo tiempo los cuarteles de los mercenarios —contó William.—Al atacarlos a la vez, no les dimos oportunidad de buscar ayuda. Todos enfrentaban el mismo problema —finalizó Eric.—Me alegra saber que ese asunto fue resuelto y que no quedan células de esa agrupación en pie —comentó Maddox.—No que tengamos información, pero acordamos mantener una investigación constante. Siempre queda alguien rezagado lleno de rabia y odio hacia nosotros que luego buscará venganza —aclaró Eric—. No quiero sufrir en el futuro un problema similar. Merecemos vivir en paz.—¿Y cómo están las cosas en la manada? —quiso saber Maddox.—Marchan bien. Quienes no vieron con buenos ojos que asesinara a mi padre y reclamara el liderazgo de la manada com

  • Una hembra para el Alfa   Capítulo 93. Superando obstáculos.

    Como la casa de los O’Hara se había quemado hasta las bases, ellos tuvieron que instalarse en una casa provisional en las afueras del pueblo, mientras reconstruían la suya.Ryan y George discutían en la cocina con el ingeniero que Maddox había llevado de Augusta los planos de la nueva vivienda, así como de los edificios donde seguirían criando animales para sobrevivir.Alana y Casey, con ayuda de Keenan, trataban de poner habitable la casa provisional. Movían muebles en la sala de estar cuando Maddox regresó.—¿Quieren que envíe a alguien para que las ayude? —consultó al verlas mover un estante alto de una pared a otra.—No estamos bien —respondió Alana, en el momento en que Keenan corrió hacia Maddox para darle un abrazo de bienvenida.A todos los que llegaban a la casa él los saludaba de esa manera, no importaba si fuesen desconocidos o que ya habían ido en el día dos o tres veces. Estaba feliz de regresar a la isla, amaba aquel lugar.La loba se acercó a él al terminar el traslado.

  • Una hembra para el Alfa   Capítulo 92. Poniendo orden.

    En la zona de la cueva, Maddox y Loki terminaban de supervisar el sellado de las entradas. Los cuerpos de los vampiros y las bestias modificadas habían quedado sepultados bajo metros de piedra y tierra.—Maldición, nunca sabré que demonios sucedió con el rey vampiro —se quejó Loki.—Tal vez se disolvió. Lo maté justo donde daba el sol —comunicó Maddox.—Pero al menos, sus cenizas debieron quedar.—Es un tipo que sobrevivió miles de años. De seguro se volvió moléculas —justificó Maddox para dejar hasta allí ese tema.Estaba cansado y aún debía supervisar lo sucedido en la explosión en la pista de aterrizaje para eliminar los restos de Brendan y de los otros lobos, dejando solo el de los mercenarios.Esos lo dejarían como pruebas de que el alcalde construía en la isla una base para criminales, siendo ese uno de los cargos en su contra.—Mortimer está mucho mejor, aunque aún tiene heridas, puede ponerse de pie —comunicó Alana—. Lo llevarán a la casa de Logan en las montañas, para que ter

  • Una hembra para el Alfa   Capítulo 91. Verdaderos sentimientos.

    Ryan entró en el hotel acompañado por Owen y varios pescadores. Casey se quedó en el hospital, ayudaba a calmar las ansiedades de la gente. Muchos lloraban por sus muertos y otros estaban furiosos por sus heridos y las pérdidas materiales que habían sufrido.Los dueños del hotel le dieron acceso total a la instalación porque, a pesar de haber estado siempre de parte del alcalde, no podían ponerse ahora en contra de la población ya que quedarían sin nada.Era evidente que el alcalde había perdido poder y, con las masacres ocurridas, la isla pronto sería tomada por las autoridades del estado destapándose todos los negocios turbios que él mantenía, así como las extorsiones y los daños ocasionados a los propios nativos.Si no querían perder todo, lo mejor era ponerse de parte del pueblo, así que le entregaron a Ryan las llaves de acceso a todo el hotel para que fueran por el hombre y por su gente de confianza.Aunque Ryan había acordado con los pescadores que solo lo sacarían de allí para

  • Una hembra para el Alfa   Capítulo 90. Besos ardientes.

    Una vez que pudieron controlar la situación en el pueblo, Ryan se quedó a cargo del orden mientras Kyle y Cory acudían en un vehículo hacia las cuevas con ropas para todos.Varios ya habían perdido la transformación y se ocupaban, junto a quienes quedaron convertidos en lobos, de llevar los cadáveres de los vampiros y de los hombres bestias a la cueva. Los sepultarían en lo más profundo para que nadie pudiese alcanzarlos.—¡Qué hijo de puta! —se quejó Loki, recorriendo todo el lugar por quinta vez con el rostro encendido por la furia.—¿Ni siquiera encuentras un rastro? —preguntó Maddox con fastidio, sin dejar de abrazar ni acariciar a Alana, a quien tenía sentada sobre él, envuelta en una frazada y ya convertida en humana.La loba se recuperaba del golpe que le había propinado el engendro. Le había dislocado un hombro y, aunque ya él se lo había puesto en su lugar, ella no dejaba de sentir dolor.—Nada, el maldito miserable se esfumó. ¿Cómo mierda puede ser eso posible?El cuerpo apl

  • Una hembra para el Alfa   Capítulo 89. Fin de la batalla.

    Maddox vio una luz emerger del fondo profundo de la cueva, pero no llegó siquiera a moverse cuando ya tenía sobre sí a un vampiro de piel desgarrada y mucho más alto que los demás.El extraño ser, con sus ojos enrojecidos y hundidos lo atacó solo a él. Era como si pudiese reconocer entre todos los presentes quién podía estar a su nivel de pelea.Era tan rápido que Maddox por poco estuvo a punto de recibir una herida mortal en su cabeza producto de las garras filosas de aquel engendro. A tiempo logró esquivarla y propinarle un golpe fuerte que lo expulsó hacia un enorme árbol.La madera quedó hundida al recibirlo, pero el ser rápido se incorporó y, luego de emitir un chillido atronador, volvió a lanzarse sobre él.Ambos se enredaron en una pelea feroz, en el mismo instante en que las bestias modificadas llegaban y se unían a la lucha contra los vampiros. Ahora eran sus instintos de lobos los que salían a la luz.El grupo de Loki llegó enseguida y también se incorporó a la pelea, solo e

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status