Compartilhar

REGRESO A ITALIA

Autor: Giss Vargas
last update Data de publicação: 2022-04-07 05:28:20

Alexandre Carluccio

Han pasado veinte años desde que mis padres nos llevaron a México. En todo este tiempo nunca volvimos a pisar Italia, en parte porque a mamá le daba miedo que alguien nos hiciera daño en cuanto se enterasen de nuestro regreso y por otro lado, el abuelo también nos lo prohibió con el mismo argumento de mamá. De cierta forma él siempre la apoyó tanto en Italia como en México.

Cuando se es niño uno no sabe bien este tipo de cosas. Recuerdo que ya que tuvimos una edad considerable, mis padres nos contaron la verdad sobre el pasado de papá, el gran Massimo Carluccio, un mafioso bastante temido en Italia y mamá mejor conocida como La reina de la mafia —en realidad así es como el abuelo la apodó y a lo largo de los años el nombre de mamá también se hizo respetar debido a que fue gracias a su plan de venganza lo que acabo con los Salvatore, un nombre al que aún muchos le temen— y era debido a esto que no podíamos regresar a mi país de origen.

Durante todos estos años, el abuelo era quien siempre nos visitaba en México. Cada vez que podía se escapaba y pasaba alguna temporada allá y cuando se le dificultaba simplemente nos hacía una videollamada. Rachel, Brianna y yo podemos decir que nunca nos faltó el amor de nuestros abuelos, aunque Giuseppe y Marion no llevan nuestra sangre siempre los hemos considerado como si lo fuesen, por lo que al enterarnos del accidente del abuelo nuestros corazones se estrujaron en nuestro pecho sin saber si volveremos a verlo. Los lazos que forjamos con él en todos estos años son más fuertes de lo que cualquiera podría imaginar, por lo que no puedo dejarlo a su suerte.

Llego al aeropuerto y bajo rápidamente del avión en el hangar privado del abuelo donde ya me esperan al menos una docena de hombres, preparados para defenderme en caso de que ya se sepa que, Alexandre Carluccio, El hijo de la reina de la mafia está en Italia para cobrar venganza contra aquellos que intentaron acabar con la vida de mi abuelo.

—Joven Alexandre, me alegra que haya llegado sin ningún inconveniente —me saluda Bellini, el hombre de confianza de mi abuelo. Él fue quien nos informó de lo sucedido.

—Gracias por salvar a mi abuelo, Bellini. —Le tiendo la mano y nos encaminamos a las camionetas que ya nos esperan.

—Sabe que mi trabajo es cuidar de su abuelo y no solo porque sea un empleado es porque es mi deber. Yo le debo demasiado a su abuelo. —Le da indicaciones al chofer y nos dirigimos al hospital donde se encuentra internado.

—¿Cómo fue que sucedió? Necesito todos los detalles

Flashback dos días antes

Constantino Bellini

—No me parece que el tal Nicolai Vólkov sea de fiar. Tiene algo que no me agrada —le comento a Giuseppe, mientras revisamos la lista del cargamento que nos llegó hace unos días.

—Lo mismo decías de Lilibeth Carluccio, que esa pequeña mujer no te daba buena espina y mira sin siquiera ser mi hija me ha dado tres nietos.

Me remuevo incómodo en mi lugar, ya que sé que sus palabras son ciertas. En un primer momento no me fiaba de esa mujer, sin embargo, demostró ser una gran persona, la cual ayudó a que mi jefe saliese de esa tristeza en la que estaba sumido después de la muerte de Renzo. Sin contar que gracias a su ayuda, pudo vengarse de los verdaderos asesinos de su hijo.

—Sé que te lo dije y me equivoqué, pero con este tipo hay algo que no me cuadra. ¿Por qué dejar Rusia para hacer negocios con nosotros? Ambos sabemos que los rusos también son buenos en este tipo de negocios. —Me mira un instante y deja lo que está leyendo para responderme.

—Tú siempre ves cosas que no son Constantino. Me parece que este negocio será muy beneficioso para los dos o, ¿me estás diciendo que ya soy demasiado viejo para seguir mis instintos?

—Yo nunca he dicho que ya seas viejo, aunque si deberías pensar en retirarte ya. Siempre has dicho que te gustaría irte a vivir los últimos años de vida con tu familia y estoy seguro de que tus nietos serían felices de tenerte a su lado.

—¿Y a quién le dejaría todo mi imperio? —pregunta molesto.

—Obvio a Alexandre. Es el más apto para esto, sabes que tus nietas ni de chiste se harían cargo. —Me tuerce los ojos y veo como intenta controlarse antes de responder.

—Sabes perfectamente que Lilibeth se opondrá a eso. Ella me entregó todo, justamente para que sus hijos no tuviesen nada que ver con este tipo de vida. Creo que es capaz de sacarme los ojos si le sugiero algo así. —Comienzo a reír ya que es verdad, hace años cuando lo acompañé a visitarlos, yo discretamente sugerí que Alexandre se hiciera cargo de esto y la mirada que me lanzó era como de un millón de dagas. Solo porque no tenía un arma a la mano, si no hubiese sido capaz de pegarme un tiro entre ceja y ceja.

—Lo sé. Es bastante fiera con respecto a ese tema. —Damos por zanjada la discusión y subimos a la camioneta que ya nos está esperando para llevarnos a las bodegas que se encuentran en Porto Venere.

Después de unas cuantas horas de viaje, llegamos a nuestro destino, donde nuestros hombres bajan y hacen su recorrido habitual antes de dejar que Giuseppe baje.

Después de algunos minutos de espera, llega el ruso en compañía de varios hombres. Cuando se baja, noto que discretamente mira de un lado al otro, mientras que yo tomo mi arma inconscientemente por si es que a este tipo le da por hacer algo en el último momento.

—Señor Lombardi, como lo acordamos hace unos días, aquí están los nuevos prototipos de armas que está por usar el Servicio de Inteligencia Ruso, es de lo mejor que hay en el mercado.

Sus hombres bajan varias cajas y nos muestran el nuevo armamento. Cuando Giuseppe se acerca un poco más para tomar una de las armas de la caja, escucho el inconfundible silbido de un disparo. Me giro rápidamente y disparo a todo aquel que sea enemigo, nuestros hombres por su parte hacen lo mismo.

Lamentablemente, cuando me doy cuenta, Giuseppe yace en el piso con una enorme mancha de sangre que recorre toda su espalda.

Corro hasta él y me doy cuenta de que aún respira, aunque con un poco de dificultad. Busco de un lado al otro y veo que tanto el ruso como sus hombres están muertos.

—¡Rápido ayúdenme! Giuseppe está herido. —Varios de nuestros hombres se acercan y lo protegen mientras los demás siguen con sus armas levantadas por si aún hay algún maldito traidor.

—Quiero que se deshagan de todos esos bastardos. Limpien el lugar, también quiero que busquen por si en los alrededores hay más de estos infelices. El resto me acompañará hasta el hospital, quiero que dobleguen la seguridad.

Doy órdenes antes de subir a la camioneta y dirigirnos al hospital. Por suerte en el camino no nos encontramos con nadie.

Le hablo a Giovanni Rinaldi —el doctor de Giuseppe—, informándole lo que ha sucedido y en cuanto llegamos ya nos está esperando con una camilla y un quirófano listo para ingresarlo lo antes posible.

Fin de flashback

Alexandre

—Eso fue lo que sucedió. No quise decírselos por teléfono, pero su abuelo está grave, la bala perforó su pulmón y las noticias no son tan alentadoras como me gustaría. Además como sabe ya no es tan joven como antes.

Yo solo asiento y me preparo para lo que veré, sin embargo, una vez que entramos a cuidados intensivos siento como mis piernas me fallan.

Observo de un lado al otro y me percato de que la sala está resguardada hasta el más mínimo rincón por los hombres de mi abuelo. Doy un par de pasos y lo veo tendido en la cama con varias máquinas conectadas a su cuerpo, así como un respirador que le sirve de soporte.

Acorto la distancia que me separa de él y tomo su mano entre las mías. Nunca imaginé verlo así. Ese hombre imponente que hacía temblar a cualquiera de sus enemigos con su sola presencia ahora yace en una cama de hospital luchando por su vida.

—Te juro que haré que todos esos bastardos que te hicieron esto paguen con sangre, así sea lo último que haga.

Las máquinas comienzan a emitir un pitido bastante fuerte, lo cual me asusta, ya que en cuestión de segundos entra un médico al que reconozco como Giovanni seguido de varias enfermeras quienes me sacan de la habitación, mientras tratan de reanimar a mi abuelo.

Permanezco afuera de esta, dando vueltas de un lado al otro, esperando a que me den informes, hasta que después de lo que me parece una eternidad se abre la puerta y sale un Giovanni bastante aliviado.

—¡Alexandre! —Estrecha mi mano y trata de sonreír, aunque esto parece costarle un gran esfuerzo—. Llegamos a tiempo, está bien por el momento, pero te comento que su situación es crítica. Esa bala perforó el pulmón derecho y por suerte no comprometió el corazón.

—Si no comprometió su corazón, ¿por qué no ha despertado?

—Fue una cirugía mayor y como comprenderás su edad también influye en cuanto a su recuperación. Además, de que el otro impacto de bala se alojó en su abdomen y debido a que fue a una distancia corta el daño fue mayor. Destruyó parte de su intestino y grandes vasos sanguíneos, por eso mismo hemos optado por mantenerlo sedado hasta que su condición mejore.

—Bellini no me comentó nada sobre la perforación de su intestino —rebato molesto.

—Yo le pedí que no lo hiciera —toma mi hombro y lo aprieta en un intento por calmarme—, como comprenderás si les dábamos una noticia así, Lilibeth se pondría mal. Sé cuánto quiere a Giuseppe.

En cuanto me dice esto entiendo perfectamente porque ocultaron las cosas, no querían que se preocupara más de lo que ya está.

—Entiendo, gracias por pensar en mamá.

—Le tengo mucho aprecio a tu madre. Nos ayudó bastante cuando ya dábamos todo por perdido. Creo que deberías de ir a descansar, acabas de llegar de viaje. No te preocupes yo estoy de guardia, así que está en buenas manos y como podrás darte cuenta, ningún alma puede entrar o salir sin que Bellini lo sepa. —Asiento ante sus palabras y aunque no quiera hacerlo me retiro, mañana podré visitar nuevamente a mi abuelo.

Ya en el auto, cuando vamos de regreso a una de las casas de seguridad del abuelo, Bellini me pone al tanto de lo que ha sucedido desde que se supo la condición de mi abuelo.

—En cuanto los altos capos se enteraron del atentado de tu abuelo, han comenzado a querer autoproclamarse el siguiente Il grande capo. Obviamente es algo que he tratado de evitar en estas pocas horas, ya que muchos lo han dado por muerto y como se supone que no tiene descendencia, es cuestión de tiempo que alguien tome todo el poder. —Me mira esperanzado y sé perfectamente lo que significan sus palabras, desea que yo sea el sucesor de mi abuelo.

—¿Sabes que han estado planeando? —inquiero ignorando completamente su clara indirecta. Suspira profundamente abatido por el cambio de tema.

—Algunos se han estado reuniendo en El bajo mundo, a decir verdad son capos de poca monta, aunque según mis hombres hay uno que dice ser la mente maestra detrás del atentado a tu abuelo. Por mi parte, no le creo absolutamente nada, pero creo que sería bueno hacerle una visita, tal vez sepa algo.

»Por el momento es mejor que descanses. El viaje fue bastante largo y por la noche podremos encararlo. —Asiento ante sus palabras y mientras cierro los ojos, me recuesto en el asiento tratando de asimilar todo lo sucedido.

—Lo que no entiendo es, ¿por qué esperaron tanto tiempo para quitar del poder a mi abuelo? —le cometo a Bellini.

—Es muy sencillo, tu abuelo es alguien mayor y como te he dicho, todos saben que no tiene un heredero, ni a ti ni a tus hermanas se les ha visto con él. Era de esperarse que hicieran algo como esto ahora que se ve más acabado. Tú no sabes cómo funciona la mente de esas personas, pero yo sí, tengo toda mi vida metido en este estilo de vida. Ellos siempre esperan el momento adecuado para actuar.

—Debo descansar, ya más tarde veremos qué hacemos con esos traidores.

Después de alrededor de media hora, llegamos a nuestro destino, la cual es una casa bastante hermosa, aunque para ser exactos es más una mansión —totalmente del estilo del abuelo dado que se le ve el lujo por donde quiera que se le mire— pero también es tan sobrio que concuerda con su personalidad.

—Ya hay una habitación lista.

—Gracias —respondo y subo hasta donde me indica la ama de llaves. Me tumbo en la cama totalmente agotado por el viaje y también por ver las condiciones en las cuales se encuentra mi abuelo.

Cuando despierto, me doy cuenta de que el sol comienza a filtrarse a través de las finas cortinas doradas. Tomo mi celular y me percato que ya son las siete de la mañana, me levanto y decido tomar una ducha antes de bajar a desayunar. En cuanto estoy listo, salgo y para mi sorpresa me encuentro con un hombre custodiando mi habitación.

—Lo siento, joven. El señor Bellini me pidió que cuidase de usted mientras dormía, no podemos permitir que algo le suceda.

—¿Cuál es tú nombre? —lo cuestiono, mientras continúo mi camino hasta el comedor con este hombre detrás de mí.

—Flavio Caruso.

—Bien Flavio, puedes llamarme Alexandre —este solo asiente, y después de unos segundos nos encontramos en el comedor donde ya está listo mi desayuno y esperándome de pie se encuentra Bellini—. Por favor, Bellini, siéntate a desayunar conmigo, sé que mi abuelo te tiene un gran aprecio. Dime, ¿qué planes tenemos para hoy? Tú también Flavio supongo que no pasaste una buena noche —asevero al tiempo que Flavio tomo asiento donde le indico.

—He pensado que debemos ir al antro El bajo mundo. Todos están comenzando a inquietarse sin saber que sucederá ahora que Giuseppe se encuentra entre la vida y la muerte. Tenemos a favor que ese lugar es nuestro, por lo que nuestros hombres nos cubrirán la espalda.

—Me parece bien, pero quiero encargarme del tipo que alardea de ser el responsable del estado de mi abuelo. —Comenzamos a trazar nuestro plan junto con Flavio, quien desde este momento se ha convertido en mi guardaespaldas.

Después de algunas horas poniéndome al tanto de los negocios de mi abuelo, por fin debemos salir hasta El bajo mundo y comenzar nuestro plan de venganza.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • Una madre para mi hijo   EPÍLOGO

    Nuevamente me encuentro en el cementerio, un lugar ya tan recurrente para mí, que mi pecho se oprime ante la pérdida que estoy afrontando en este momento. Bajo la mirada y observo la rosa blanca que sostengo en mi mano, mientras siento como una lágrima traicionera escapa de mi ojo. Con la misma mano que sostengo la rosa me apresuro a limpiarla, dado que sé que a la persona que ahora despido no le gustaría verme en ese estado.Después de cinco largo años, Giuseppe Lombardi, se despidió de nosotros para reencontrarse con su hijo, a quien ha añorado después de todos estos años y si no fuese porqué mi madre se convirtió como en una hija para él, la tristeza que se decía lo embargaba, hubiese acabado con él antes de tiempo.Observo a mi alrededor y tanto mi madre como mis hermanas están destrozadas ante su pérdida, pero sé que también se encuentran tranquilas de haber estado para con él en sus últimos días de vida. A mi lado, tomándome de la mano —como siempre lo ha hecho hasta ahora— se en

  • Una madre para mi hijo   CULPAS DEL PASADO

    Bajamos por el ascensor tan rápido como podemos y cuando llegamos al estacionamiento, me encamino —sin perder tiempo— a una de las camionetas que aún permanecen aquí.—No tardaremos en llegar. Está a unos treinta minutos de aquí —les informo subiendo a la camioneta y abrochando mi cinturón para después pisar a fondo el acelerador.El camino hasta mi antiguo hogar se pasa en un parpadeo y cuando llegamos al lugar, veo que solo unas cuantas paredes han permanecido en pie a lo largo de todos estos años. Apago el motor y tomo una de las armas que se encuentra debajo del asiento.—Quiero que permanezcan aquí hasta que llegue Bellini y Flavio.—No lo haremos, dijimos que te acompañaríamos y eso haremos —me contradice Yasha con los dientes apretados.—De ninguna manera. Se quedarán aquí hasta que el resto de mis hombres llegue.Bajo sin darles tiempo a replicar, traspaso las rejas que se encuentran abiertas y no he dado ni dos pasos cuando unos hombres se paran frente a mí. Disparo mi arma, p

  • Una madre para mi hijo   MI FUTURA ESPOSA

    YelizavetaPoco a poco abro mis ojos y me siento un poco desorientada sin saber dónde me encuentro. Sacudo mi cabeza y cuando logro enfocar mi mirada, observo todo a mi alrededor, dándome cuenta de que estoy como en una especie de bodega abandonada, pero por extraño que parezca estoy sola o al menos eso creo.Todo es tan confuso que cada que intento recordar que ocurrió me duele un poco la cabeza. Cuando por fin a mi mente llegan pequeñas escenas de lo que sucedió esta mañana, un escalofrío me recorre por completo. Todas esas camionetas cerrándonos el paso, los hombres de papá intentando protegerme, así como los del bombón que venían detrás de nosotros y aquella chica, gritando mi nombre antes de recibir ese golpe y perder el conocimiento.Intento tocarme la cabeza que fue donde recibí el fuerte golpe que me dejó inconsciente, pero me doy cuenta de que estoy amarrada a una silla. Cuando estoy por moverla, escucho unas voces desconocidas.—La golpearon muy fuerte —grita un hombre seguid

  • Una madre para mi hijo   ¿DÓNDE ESTÁ YELIZAVETA?

    Alexandre —Jefe, aquí afuera se encuentra el señor Belucci quien insiste en hablar con usted —me informa uno de mis hombres. Dejo los documentos que estoy leyendo, un tanto confundido por la visita del padre de Liza.—Déjalo pasar, por favor. —Mi hombre se hace a un lado y veo entrar al señor Belucci bastante molesto. Mira de un lado al otro como si estuviese buscando a alguien, hasta que finalmente centra su mirada en mí.—¿Dónde está Yelizaveta? —inquiere molesto.—Lo siento suegro, pero Liza y yo no quedamos en vernos. No la he visto desde hace días.—E-eso no puede ser posible. Ella me comentó que vendría a verte y salió al medio día de casa y es hora en que no ha regresado. —Observo la hora en mi computador y me doy cuenta de que pasa de la medianoche, por lo que tiene más de doce horas desaparecida. Me levanto de golpe de mi asiento y tomo mi celular e intento comunicarme con ella—. No contesta, lo hemos intentado desde hace horas —expresa con un ligero temblor en su voz.—¿Por

  • Una madre para mi hijo   ADVERTENCIA

    Alexandre —Desde hace varios días actúas un poco extraño. ¿Qué te preocupa, Alexandre? —inquiere Flavio en cuanto se percata de mi semblante.Giro mi silla, lanzo un hondo suspiro y observo toda Liguria en un intento por liberar mi mente de tantos problemas. Después de una pequeña pausa decido hablar.—Hace días alguien explotó un barco del padre de Liza. Al parecer tenían un cargamento muy valioso que estaba por salir a Rusia. Esto supuso una gran pérdida tanto para mi suegro como para su socio.—¿Y eso en que te afecta? —inquiere Bellini—. ¿No me digas que el muy desgraciado se atrevió a culparte? —brama furioso.Sin poder evitarlo comienzo a reír. Cuando giro mi silla nuevamente para quedar de frente a ellos niego con la cabeza.—¿Por qué no me sorprende que pienses eso de mi suegro?—Será porque el muy imbécil es capaz de eso y más —se defiende Bellini fulminándome con la mirada.—Solo porque no está Liza te daré la razón, pero frente a ella nunca lo haré, así que ya sabes Bellin

  • Una madre para mi hijo   ESTRELLAS

    Yelizaveta En cuanto subimos a la camioneta del bombón para dirigirnos a su mansión, escucho como sus padres comienzan a discutir en voz baja con la intención de pasar desapercibidos.—Se puede saber, ¿por qué no interviniste, Massimo? —inquiere la señora Lilibeth y por la forma en la que habla, me doy cuenta de que está un poco molesta con su marido.—Fierecilla, tú lo estabas haciendo de maravilla. No me necesitaste en ningún momento, además, me encanta verte en ese modo de mamá gallina —responde el señor Massimo, dándole un pequeño beso en los labios, de inmediato giro mi rostro para que no piensen que estoy de entrometida, pero aun así continúo escuchando su plática.—No me gusta la forma en que se dirige a Alex —expresa bajando un poco más su voz.—Lo sé, fierecilla, pero Alex lo aceptó en todo momento y no le dijo nada. ¿Qué podemos hacer nosotros? Nada.—No es tu culpa, cariño —murmura el bombón enredando su brazo en mi cintura. Al parecer no soy la única que los escuchó discut

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status