INICIAR SESIÓN“Eres deslumbrante, Oliv”, la elogió Zayden, provocando que las mejillas de su esposa se tiñeran de escarlata.En ese momento, Zayden comenzó a recorrer la piel de Olivia con una sensualidad desbordante. Alternaba el tacto firme de sus manos con la devoción de sus labios, provocándole un estremecimiento irresistible que le erizaba el vello de todo el cuerpo e impulsaba el torrente sanguíneo a mil por hora. Cada caricia desperta una pasión aletargada en su interior; el entorno parecía esfumarse por completo, dejándolos a ambos sumergidos en aquel encuentro íntimo cargado de voluptuosidad.Sin apenas apercibirse, Olivia se encontró despojada de toda prenda, al igual que Zayden, quien yacía sobre ella; ambos se hallaban atrapados en la vorágine de una sensación ineludible donde el calor y la tersura se amalgamaban en perfecta armonía. Él volvió a derramar caricias ávidas e incandescentes sobre su esposa; la yema de sus dedos parecía danzar sobre la piel tersa de Olivia, mientras sus labi
Olivia permanecía de pie junto a la ventana de su habitación, contemplando la deslumbrante hermosura de la noche, iluminada por el resplandor de las estrellas y el fulgor de la luna llena. La velada transmitía una serenidad absoluta; sin embargo, en lo más profundo de su ser, se desataba una tempestad impetuosa que se negaba a amainar. Aún le costaba asimilar que por fin se hallaba allí, reunida con sus padres biológicos tras largos años de dolorosa separación, aunque el ambiente continuaba permeado por una leve rigidez, como si cada frase que anhelaba pronunciar se le atascara en la garganta.Por otra parte, la sombra de Jonathan continuaba rondando su mente; su partida había dejado un vacío devastador, imposible de llenar por alma alguna. A pesar de la brevedad de su encuentro, entre ambos se tejió un lazo intangible, una devoción que trascendía a las palabras. Habían compartido el mismo vientre materno, y por ello su ausencia representaba una pérdida desgarradora, semejante a despo
“Necesito confrontarlo. Aún existen cuentas del pasado que exigen un cierre definitivo”, insistió Ariana. “Estaré a salvo, solo te pido que me permitas verlo”.Lukas mostró un rostro desencajado y dejó escapar un hondo suspiro. “Te otorgaré el acceso únicamente cuando cuentes con la aprobación de tu padre o de Zayden”, sentenció Lukas. “Lo lamento, Ari, pero Jakson es un criminal consumado y de alta peligrosidad que no dudaría en hacerte daño. Una vez que tengas su consentimiento, yo mismo te escoltaré. Ahora me pondré en contacto con Bastian o con Zayden para consultarles”, concluyó.“De acuerdo, seré yo misma quien busque su autorización”, respondió Ariana soltando un suspiro.Tras dar media vuelta, Ariana abandonó las inmediaciones de la zona de alta seguridad donde permanecía recluido el criminal más peligroso.Avanzó a pasos acelerados hacia el interior de la residencia y halló a la persona que buscaba en la sala de estar, conversando placenteramente con Olivia.“¿Interrumpo algo
“Resultó ser tal como dijo Zayden; la noticia se ha difundido a una velocidad impresionante”, murmuró Olivia al contemplar la nota periodística que en ese instante se volvía viral en las redes sociales.“Las últimas informaciones que circulan entre la opinión pública sobre el funeral del hijo mayor de Darius Eleazar han desencadenado diversas conjeturas, de manera especial en torno a la figura que fue vista acompañando a Zayden Sanders durante las exequias. Múltiples fuentes sugieren que la misteriosa acompañante es la señora Olivia Sanders, a quien con anterioridad se daba por fallecida. Tras minuciosas indagaciones, ha salido a la luz que la joven Olivia Sanders es en realidad la propia hija de Darius Eleazar, una revelación verdaderamente impactante que, de confirmarse del todo, añadirá una vertiente inédita a la dilatada rivalidad entre los linajes Sanders y Eleazar. Las tiranteces entre ambas estirpes se han prolongado a lo largo de décadas, por lo que la reaparición de Olivia en
“Por favor, perdona mi insensatez. Perdona todos nuestros errores”, imploraba Isabel entre lágrimas.El desconcierto de Olivia aumentó cuando Darius se arrodilló a su vez frente a ella. “Perdónanos, hija”.“No pretendemos exigirte que nos reconozcas ni que nos aceptes como padres; tan solo te rogamos que nos concedas tu perdón. Ten piedad de nuestros errores, Olivia”, clamó Darius deshecho en llanto.Al presenciar semejante escena, el corazón de Olivia experimentó una punzada de dolor indescriptible, mientras las lágrimas surcaban libremente sus mejillas. Zayden, con suma delicadeza, permitió que ella liberara el agarre de su mano.“Por favor, no hagan esto. Levántense, se lo suplico”, imploró Olivia entre sollozos.“Solo nos levantaremos si nos otorgas tu perdón, hija”.“Por favor, pónganse de pie”, suplicó Olivia, inclinándose para sostener a Isabel por un hombro y a Darius por el otro. “Se lo ruego, levántense”.Isabel y Darius se incorporaron lentamente, y sus miradas volvieron a
¡Clic!La puerta del salón se abrió y Zayden e Olivia se adentraron en la estancia. La pareja que permanecía sentada en el sofá se puso en pie al instante, fijando la mirada en la joven que avanzaba junto a Zayden.Olivia contempló aquellos dos pares de ojos que la observaban con una expresión indescrifrable; ignoraba si la percibían como a una extraña o si, sencillamente, jamás habían ansiado aquel encuentro.Isabel tomó la iniciativa y avanzó hacia Zayden y Olivia. Ella no aflojó el agarre de la mano de su esposo; la estrechaba con fuerza desmedida, dejando en evidencia su extrema zozobra y el temor visceral a perder el equilibrio si no contaba con su apoyo.Isabel se aproximó a Olivia con una mirada indescifrable hasta quedar plantada justo frente a ella.Sus miradas se entrelazaron. Olivia permaneció rígida, abrumada por la extrañeza de la situación, invadida por la duda de cómo actuar o qué articular. El ambiente en el salón se volvió denso y cargado de tensión, como si cada segu







