INICIAR SESIÓNLa luz de la ventana llegó a mi rostro y me obligó a levantarme o al menos eso fue lo que intenté porque el dolor en mi cuerpo me impidió hacerlo.
—Maldición —gruñí. Me llevé las manos cerca del cuello cuando sentí un ardor intenso, tenía una herida que no logré distinguir de inmediato, me obligué a levantarme a pesar del dolor y fui directo al baño, me ví en el espejo. —¿Qué carajos? Era una herida entre el cuello y el hombro, estaba roja y extraña. —El imbécil me marcó. “Yo diría que te dejaste marcar”, escuché la voz de mi loba en mi mente. “¡Kaia! ¡Por fin! Ayer la había perdido casi todo el día y fue lo más horrible que haya sentido en toda mi vida, nunca quiero que vuelva a pasar. “¿Qué carajos pasó con el imbécil de Alan? ¿Esa es su marca? La voy a rechazar enseguida” “No me case con Alan” expliqué “Julie puso algo en mi bebida y eso hizo que te fueras, debió ser una poción de bruja, pero logre escapar, a pesar de que me querían obligar a casarme, salí del territorio del Sur y terminé en una cabaña, tuve una noche… emmm agitada con un desconocido y supongo que es su marca” “Si que tienes tus aventuras” “Luego nos encargamos de la marca, pero tenemos que salir de aquí, Alan estaba insistente en que se hiciera la boda y seguramente no tardará en buscarnos, tenemos que irnos antes de que nos encuentre” Pude sentir el calor de Kaia en todo mi cuerpo curando mi cuerpo adolorido, aunque ese dolor no se sentía tan mal, encontré jabón y artículos para darme una ducha, al salir del baño encontré también una mudada de ropa, me queda un poco grande, pero está bien, creo que el desconocido me dejo todo esto, tal vez se sintió mal por desaparecer, al menos para mí es un alivio que no esté, no quiero volver a verlo jamás. Abrí la puerta, lo hice tan rápido y enseguida choque con una espalda, me tambaleé hacía atrás y logré recuperar el equilibrio. —Señorita, veo que ha despertado —escuché la voz masculina, era un desconocido, no el desconocido de anoche, este era otro, aunque igual de grande, creo. —¿Y tú quién eres? —Solo la estoy cuidando, puede volver a dormir, no se preocupe. —¿Cuidando? —dudé. —El jefe dijo que me quedará y si llegaba a despertar le dijera que él volvería pronto, puede esperarlo adentro. Esperar a su jefe. “¿Con quien diablos te acostaste?” dudó Kaia. “No tengo idea” respondí. —Tengo que ir al baño —comenté. —Tiene un baño adentro —señaló. Maldición. Aún así me hice la digna y me crucé de brazos. —También tengo hambre, supongo que puedo ir abajo y pedir algo o me vas a dejar aquí torturandome. —No —se apresuró a decir —. Si quiere algo, se lo puedo traer. —¿Crees que no puedo ir yo por mi comida? —Por supuesto que no —contestó de inmediato, sin embargo no se movió, así que insistí. —Puedo ir ahora, en serio, tengo mucha hambre. Lo pensó un momento mirando las escaleras. —Sí, la llevaré. —¿Soy una prisionera o hice algo malo para que me tengan tan vigilada? —No, es solo que… —Es aquí abajo, supongo que puedo ir sola, si no soy una prisionera. —Si, claro, puede ir. Bajé las escaleras, el guardia se quedó arriba y en cuanto llegué al último escalón, corrí a la salida, fuera del bar, recordé de donde había venido y me fui al lado contrario, apenas llevaba un par de metros y empecé a quitarme la ropa utilizando la transformación de lobo y dejando salir a Kaia. Con ella al frente nos adentramos al bosque, Kaia era veloz, así que podía estar segura que nadie nos alcanzaría, iba a ser una locura intentar llegar a casa de está forma, me tomaría días y por la noche suelen aparecer monstruos o lobos renegados que solo están buscando matar a otros lobos, así que por ahora lo más seguro era llegar a un pueblo humano y tomar el camino fácil. Kaia avanzó todo lo que pudo, se detuvo cerca de las luces, pasamos robando un poco de ropa de una cesta de un vagabundo que dormía en la orilla del bosque y me cambié antes de aparecer en lo que parecía una ciudad. Habían edificios grandes, amplias carreteras donde los autos iban y venían, las manadas no eran muy diferentes a las ciudades de los humanos, aunque había más naturaleza podiamos convivir perfectamente, aunque muchos humanos negaban nuestra existencia y nosotros lo preferíamos así, adaptarse a otra especie es un dolor de cabeza. Necesito dinero, tomar un par de buses hasta poder llegar a mi manada, espero poder conseguirlo rápido, aunque no tengo idea cómo. “Deberíamos robarle a alguien” comentó Kaia. “Estamos con los humanos, Kaia, debemos ser amables” No queremos darles más miedo de lo que ya nos tienen. Tal vez pueda pedir prestado y lo devolveré en cuánto vuelva a casa. —¡Detengalo! ¡Se llevó mi bolsa! —gritó alguien a lo lejos. Seguí la voz y vi a una chica señalando a un hombre que corría justo con una bolsa que no era precisamente de su estilo. “Es nuestro día de suerte” le dije a Kaia. Ella lo entendí perfecto cuando me dió un poco de su rapidez y fuerza para correr tras el sujeto, era demasiado lento y débil, lo derribe en cuestión de segundos, cayó al suelo al instante, tal vez debí usar menos fuerza cuando escuché su quejido contra el pavimento. —¡Suéltame zorra! Ah no, no dijo eso. Lo empujé con fuerza contra el pavimento de nuevo, lo suficiente para que una de sus costillas se fracturará, se lo merece. —Perdón, pero esto no te pertenece —le quité la bolsa. Estaba demasiado aturdido como para poder levantarse, la chica apareció con un policía que lo arrestó de inmediato. —¡Muchas gracias! —exclamó al tomar su bolso, era alta de cabello negro con una ropa blanca y overol negro, parece un uniforme, aunque algo extraño —. Dios, acá tengo el pago de mi renta, te agradezco mucho, aunque no sé cómo lo hiciste —sonrió. —Fue suerte, pasó justo frente a mí —mentí. —¡Esa maldita loca me lastimó! ¡Me duele! —gritaba el hombre cuando el policía lo levantó y se lo llevó. —Está exagerando —bufé —. No tengo mucha fuerza y seguro él es un debilucho. —Sí —murmuró la chica revisando su bolso —. Te lo agradezco tanto, si no pago mi parte me van a sacar de mi apartamento y no puedo vivir en la calle… —me miró un instante, luego jugueteo con los billetes antes de dividirlos y darme una parte —. Sé que no es mucho, pero se nota que lo necesitas. Sabía que no debía robarle la ropa a ese vagabundo. Mire los billetes un segundo, estaba por negarme cuando escuché la voz de Kaia. “Necesitamos dinero, sino lo tomas, mataré a estos humanos” —De acuerdo, te lo agradezco —contesté, es posible que ella necesite cada centavo que gana, pero yo lo necesito más ahora para volver a mi manada, así que lo tomé con una sonrisa. Tengo que regresar lo más pronto posible.—Estamos perdiendo el tiempo —murmuró Graham.Kassandra había fallecido dando la vida por su hermana, lo sabía perfectamente. Conocía a Kassandra, era su pareja destinada y tenían un lazo fuerte, más allá de las palabras y lo físico, no podía mentirle y lo supo cuando la vio en el suelo. —Entonces deja de pensar en ella. —Eso intento —gruñó Graham. Las horas comenzaron a pasar. El enlace con Alan permanecía abierto, aunque ninguno de los dos hablaba. Graham también recibía informes de los guerreros cerca de las fronteras, ningún lobo del Sur se estaba acercando y tampoco encontraron rastros de ellos aún, todo seguía tranquilo. No había nada.Cuando el sol empezó a descender, Graham volvió a mirar hacia la casa.—No hay nada —le habló a Skroll.—Es lo que me preocupa —respondió el lobo en su interior. —¿Por qué?—Porque es la calma antes de la tormenta, estarán aquí en cualquier momento. —Seguramente están esperando algún descuido, entrarán en cualquier momento. Skroll también es
Graham entró en la pequeña casa junto a Alan y cerró la puerta detrás de ellos. El lugar era sencillo y al parecer nadie más vivía ahí, se encontraba bastante cerca de la frontera, seguramente algunos vigilantes la usaban para quedarse, pero ahora se usaría para un señuelo. Alan observó todo, sentía que algo no estaba bien. —Hay micrófonos —señaló Graham. —¿Qué?—La casa está vigilada. Hay micrófonos ocultos en diferentes puntos, pero no voy a decirte dónde están, solo quiero que tengas claro que cualquier conversación puede ser escuchada.—¿Qué pasa si no aparece la loba? —dudó Alan —. ¿O si descubrió la trampa y viene a matarme? —Correré el riesgo —se dio la vuelta para salir. —¿Y aun así quieres dejarme aquí?—Sí —se detuvo en la entrada —. Estaré a unos cuantos metros. No podrás verme desde la casa, pero mantendremos el enlace mental abierto todo el tiempo —afiló la mirada a Alan —. Entendiste lo que te pedí. —Sí —asintió —. Te avisaré si alguien aparece.—No intentes enfr
Tardaron un poco en llegar a casa de los Davidson, fue Graham quien decidió entrar solo. Lyn se encontraba en la sala y al verlo dio un pequeño respingo, miró a su alrededor y se dio cuenta que Graham venía solo, terminó por bajar la mirada. Graham se dio cuenta de todo, aunque no dijo nada. No era el momento. —¿Dónde está Alan? —preguntó firme. —Ahora voy por él —comentó Jovana, miró por última vez a su hija antes de salir por el pasillo. Graham y Lyn se quedaron solos, ella no se atrevió a mirarlo, de pronto la mesa era demasiado interesante, él lo sabía perfectamente. —Me llevaré a Alan, tengo cosas pendientes con él y no creo que vuelva aquí —mencionó, Lyn guardó silencio —. Todos los guerreros se están movilizando hacía las zonas que indicaste, esperamos estar listos pronto para partir… —carraspeo un poco —. También quiero que sepas que Collin se quedará con ustedes, estará afuera y si salen de aquí sería bueno que le avisarás. —¿No lo necesitas contigo? —cuestionó Lyn al
Los guerreros y mensajeros iban de un lado a otro, llevando informes, revisando armamento y organizando los últimos preparativos antes del inevitable enfrentamiento con la manada Sur.Graham apenas prestaba atención a lo que ocurría a su alrededor tenía varios documentos en una mano, caminaba por el pasillo hacia su oficina mientras repasaba mentalmente las posiciones de los escuadrones. Todavía había demasiados detalles por resolver y el tiempo comenzaba a agotarse.No alcanzó a entrar cuando escuchó unos pasos apresurados detrás de él.—¡Graham!La voz temblorosa hizo que se detuviera apenas un instante.Kassidy llegó corriendo hasta él. Tenía los ojos enrojecidos, el maquillaje corrido por las lágrimas y respiraba con dificultad, como si hubiera pasado toda la mañana buscándolo.—Por favor... escúchame.Graham abrió la puerta de su oficina sin responder. Entró directamente y dejó los documentos sobre el escritorio..—Lo siento mucho por lo que ocurrió en casa de Lyn —se disculpó mi
Robin caminaba por la calle secundaria que conducía al campo de entrenamiento junto a dos de sus compañeras, habían pasado a comer y decidieron caminar al entrenamiento. El sol comenzaba a elevarse y el aire fresco de la mañana hacía que las conversaciones fueran más ligeras. Una de las chicas se quejaba de los ejercicios del día anterior mientras la otra se reía de sus exageraciones.—Desde que Lyn está guiando el entrenamiento es mucho más duro. —Eso es porque estás acostumbrada a que los entrenadores lobos te consientan —la señaló su compañera. —Lyn sabe de lo que somos capaces —mencionó Robin —. Ella es una loba igual que nosotras, así que cualquier queja no funcionará, tendrás que seguir corriendo. —Pero es demasiado cruel…. —Yo pienso que es increíble, nos hace ir más allá… Robin dejó de prestar atención en ese instante, algo acababa de cambiar o tal vez era ella. Se detuvo cuando un cosquilleo cálido recorrió su pecho, descendió por su espalda y terminó instalándose en ca
Ambos permanecieron en silencio durante varios segundos. La respuesta parecía estar frente a ellos y, aun así, ninguno lograba encontrarla.Permanecían en una interrogante que no sabían como resolver, al menos aún no. Collin fue el primero en romper el silencio. —A menos...Dejó la frase suspendida en el aire, Graham frunció el ceño molesto porque no terminaba la frase. —¿A menos qué?El Beta carraspeo, era un riesgo pero tenía que preguntar. —A menos que tú siempre la hayas visto así —señaló. Aquellas palabras golpearon a Graham con más fuerza de la que esperaba.Por un instante fue incapaz de responder.¿Había juzgado a Lyn desde el principio? ¿Había desconfiado de ella incluso antes de darle la oportunidad de demostrar quién era realmente?Los recuerdos comenzaron a desfilar por su mente. Recordó todas las veces que había defendido a Kassidy, cada ocasión en que había restado importancia a los enfrentamientos entre ambas porque estaba convencido de que se trataba de simples ce







