FAZER LOGINEmilia Morgan
—¿Vas a decirme lo que tenías que contarme el día de ayer?–giró en la silla de papá
—Si—asiente
—¿Y bien?
Papá me mira antes de tomar una carpeta y dejarla caer frente a mi, cruza sus brazos mientras se apoya en el escritorio.
—Hace unos años el FBI trató de llegar a la mafia, más bien a la nuestra. Hay un caso en proceso que hasta el día de hoy no concluye por la razón de que no tienen mucha información de nuestra familia—me dice
—¿Okey?—lo miro
—El tema es que hace una semana un nuevo capitán llegó a la central—informa—. Él está bien seguro de querer llegar a nosotros.
—¿Y por qué?
—Porque mate a su padre
—¿Mataste al padre de un capitán?
—Si
—¿Y por qué fue?
—Trato de hacerse en listo en tema de dinero—responde
—Ah, se lo merecía
—El tema es que necesito que interfieras—me dice
—Ya veo—rio—. Quieres utilizar mi belleza y mi coquetería a tu antojo para desviar el caso de nuestra familia
—Exacto—sonríe de lado—. Mujer lista
—Como mamá
—De eso no hay duda
—¿Debo de infiltrarme como una compañera más?
—Así es—abre la carpeta y señala un expediente—. Mantendrás tu identidad, solo que se modificó tu nación y lugar de nacimiento, en vez de nacer aquí en Los Ángeles naciste en Boston en un hospital de mala muerte.
—Cuchitril—hago una mueca
—Como en el que vivías—me dice—. Tu compañero y nuevo capitán es Nicholas Jones—pasa unas hojas señalando el expediente de mi compañero, analizo la imagen memorizando su rostro—tiene veintiocho años y nació en Nueva York el dieciséis de Febrero. Se mudo a Los Ángeles hace dos semanas atrás.
—Ya—asiento—. ¿Debo follarmelo?
—Nada de relación íntima Emilia. Es una misión no una conquista al capitán de trabajo—me dice
—¿Y si me aburro?
—¿En serio quieres salir en disputa con ese tema?—me mira fijamente
—No—sonrió
—Entonces no comentes más sobre eso—me da una pequeña sonrisa—. La siguiente semana empezarás tu nuevo puesto, te daré los datos durante los siguientes días.
—Vale
—Emilia—me mira—. Nada de relacion—me advierte
—Esta bien
Papá iba a decir algo más pero en ese momento Jared entra cubierto de sangre, sonrió de lado mientras que Stephen lo seguía.
—Ustedes tres son un caso, no tengo a quien sacarle información—dice papá
Tio Chris entra a la oficina sacando las manchas de sangre de su rostro y mi padre lo mira seriamente, suelto una carcajada mientras que mi primo y hermano tenían ante al rostro de papá.
—Por el amor de dios alejalos de los prisioneros, no tengo a quien sacarle información—le dice papá
—Aburrido—canturrea mi tío
•••••••••••••
Han pasado unos días desde que papá me encargó la pequeña misión de interferir en la investigación hacia nuestra familia. Había movido unos contactos para que fuera la compañera de trabajo de aquel Capitán.
Acomodo el uniforme que debía de usar, pantalones negros opaco que se ajustaba a mi figura con una camisa azul marino claro de policía. Me calzo mis botas negras de tacón y acomodo la coleta de mi cabello.
Ajustar los cinturones de armas en mi cadera dejándolo a mano, pinto mis labios de un rojo fuerte y sonrió de lado.
—Vas a trabajar no a una fiesta—dice papá
—Déjame esto a mi—le sonrio
—No se porque supongo que no harás lo que te pedi.
Pongo los ojos en blanco mientras coloco una chaqueta y alcanzo mi celular.
—¿Lista?—pregunta
—Si
—Bien, ya sabes que hacer, si te preguntan por tu familia debes de decir alguna mentira.
—Mi padre es un empresario y mi madre es su secretaria, ¿Eso está bien?
—Alguien amaneció de humor—me dice sin gracia
Sonrió de lado, mamá y papá se habían reencontrado gracias a que mamá entró a trabajar como su secretaria.
En ese momento yo estaba hospitalizada por mi Leucemia.
—No se porque te molesta—me río
—Será porque tu madre es terca y no quiere dejar de trabajar
—¿O no quieres admitir que no puedes trabajar con mamá cerca porque siempre te da órdenes y tú las odias?—pregunto saliendo del piso
—Tiene sentido—dice y Jared sale del ascensor del edificio con una chica a su lado—. ¿Es en serio?—pregunta papá
Jared nos sonrió mientras se detenía, analizo a la chica frente a mi. Cabello rubio, ojos miel, labios delgados y baja estatura.
—Haremos un trabajo de la universidad—sonríe Jared
—Jared, tu no estudias—le dice papá cuando lo ve entrar al piso
—Lo se—dice
—Cada vez me arrepiento de dejarlos mucho tiempo con su tío
—Tío Chris es el mejor—presiono el botón del ascensor para bajar al aparcamiento
—Eso decías de tu tía Valentina
Suelto una risa mientras me apoyo en la pared, llegamos al piso de abajo y papá se fue a su auto, me dio una mirada antes de subirse y suspiro. Sabía que tener este trabajo era complicado y arriesgado.
Conduzco hacia el edificio de la FBI donde empezaría a trabajar, al llegar aparcó el auto y me bajo mientras camino hacia la entrada. Me acerco a un mostrador y sonrió de forma falsa a la mujer.
—¿Dónde se encuentra Investigaciones?—pregunto
—Quinto piso, lado derecho—responde
—Vale
Subo las escaleras luego de notar que los ascensores estarían llenos, llegando al quinto piso voy a mi lado derecho y llegó a la sección de Investigación. Un hombre me mira por unos segundos y luego me da una pequeña sonrisa.
—¿Emilia Morgan?—pregunta
—Si, ¿Usted es?—dudo
—Soy el Coronel James—se presenta—. Me han anunciado tu llegada para ayudar en la investigación sobre la Mafia Negra.
—Coronel, un gusto—le digo—. ¿Quién será mi compañero?
—Nicholas Jones, es un nuevo Capitán que está llevando la investigación. Acompáñame para presentarte.
Asiento y me guía a una sala, entramos y al menos tres personas me miran a la vez, analizo mi entorno mientras que los demás le dedicaban un saludo al Coronel.
—Capitán Jones, le presentó a su nueva compañera de trabajo sobre la investigación de la Mafia Negra que se está llevando a cabo—me señala el Coronel
Identificó a mi compañero gracias a la fotografía que me dio mi padre. Pasó saliva al verlo.
Alto, cabello rubio, labios carnosos y ojos grisáceos, su perfil era demasiado detallado sin evitar las formaciones de su cuerpo, a pesar de llevar el uniforme podía verse claro los músculos tras la camisa. Joder iba a matar a papá por enviarme a esto.
—Ella es la Teniente Morgan, será su nueva compañera
—Un gusto, Capitán—digo
—Un gusto, Teniente—me dice
Asiento levemente y me analiza por completo bajo su mirada grisácea, una de las mujeres de su lado me sonríe de manera amable.
—Soy la Teniente Smith—se presenta
—Y yo soy la Teniente Harrinson—sonríe la otra mujer
La Teniente Smith era pelirroja y de ojos verdosos, era baja de estatura. Mientras que la Teniente Harrison era rubia y de ojos azules.
—Los dejaré trabajar—dice el Coronel
Nos despedimos de él y salió dejándonos solos, el Capitán deslizó una carpeta por la mesa y la agarró mientras que seguía en su análisis.
—Esto es lo que llevamos en la investigación—me dice
—La Mafia Negra actualmente se encuentra aquí en Los Ángeles, pero no sabemos si en el sur o norte—dice
¿Qué pensarían si supieran que tienen a la hija del dueño de aquella Mafia frente a ellos?
Agarró la carpeta y la abro ojeando bien para memorizar todo el documento, debía de sacarle fotos cuando la tuviera solo para mi. No había muchos antecedentes de mi familia, había más bien movimientos y que supuestamente hacíamos.
—¿Narcotráfico?—pregunto
—Más de cien jóvenes y adultos han muertos por el tráfico de la droga que manejan—explica
—¿Qué contiene la droga?—me apoyo en la mesa
—Una mezcla de anfetaminas y cocaína—explica el Capitán—. Sin mencionar que usualmente la usan en los burdeles para prostituir y abusar de las mujeres secuestradas.
Me remuevo un poco tratando de no opinar, a veces me sorprendía la manera en que la policía trataba las cosas. Mi padre en sus burdeles no prostituía a la fuerza, más bien ellas lo elegían por temas de dinero o problemas en casa. Los de trata de blancas era la familia de Sebastian junto con la de Cameron.
—¿Qué saben de la familia?—inquiero
—Es una familia grande por así decirlo—explica la Teniente Smith—. La familia del jefe son cincos miembros, el y su esposa junto sus tres hijos, mientras que el hermano del jefe tiene una familia de cuatro miembros, el hermano con la esposa y sus dos hijos, de la hermana menor no se sabe mucho pero tiene una hija con quizás uno de los socios de su hermano.
—¿No saben los datos de cada uno?—pregunto
—Es una pena que aun no hemos llegado a eso—dice el Capitán—. Por ahora solo tenemos eso con sus movimientos tanto fuera de la ciudad como del estado.
Asiento ligeramente mientras vuelvo a ojear la carpeta.
—Esta investigación lleva años—digo al ver la fecha de inicio, esto inició cuando tenía dieciséis años—. ¿Cómo es que aun no los han descubierto?
—No son estúpidos—gruñe Nicholas—. Están bien escondidos y de seguro tienen vida doble para no dar sospechas.
Lo miro fríamente y él me devuelve la mirada, pero no logra nada.
—¿Qué quieres lograr con la investigación? ¿Deshabilitar la Mafia? ¿Matarlos?
—Atraparlos y que paguen por todo—dice el capitán y me mira seriamente antes de escanear mi cuerpo—¿De dónde vienes?—pregunta
M****a, inventa algo rápido.
—De la central de Boston—miento—. Decidí que debía venir a ver a mi familia y me trasladaron a esta central.
Asiente ligeramente y la Teniente Smith me sonríe amablemente.
—¿En qué trabajan tus padres?—pregunta Smith
—Mi padre es empresario—respondo
—¿Qué empresa trabaja?—pregunta la Teniente Harrison
—Industrias Morgan—sonrió levemente
Ambas asiente y el Capitán Jones me mira fijamente por unos segundos, luego aparta la mirada y mira a sus compañeras.
—Llévenla a su lugar de trabajo y ponganla al corriente
—Claro, Capitán—dice Harrison
Le doy una mirada de superioridad a Nicholas antes de salir tras mis otras dos compañeras de trabajo.
••••••••••••••••••••
Me deslizó en el asiento del comedor de la Residencia Morgan, mis abuelos, tíos, padres, hermanos y primos junto socios de mi padre con algunos hombres y mujeres de mi edad cercana me esperaban para iniciar la reunión. Debía de ponerlos al tanto de todo.
—¿Qué nos traes?—pregunta mi abuelo
Sonrió de lado mientras miro a mi tío, me inclino en mi asiento.
—No saben nada más que nuestros movimientos—explicó—. Revise la carpeta donde está la información, no tienen ni idea de nuestros nombres ni una imagen nuestra, solo movimientos sobre lo que hemos hecho los últimos años. La investigación se lleva a cabo desde Noviembre de 2029 y hasta el día de hoy no llevan demasiado.
—¿Qué saben de nuestros movimientos?—pregunta papá
—Lo que normalmente hacemos, narcotrafico y por lo que pude comprender trata de blancas y prostitución—respondo—. Saben la droga y su distribución, hay varias muertes de jóvenes y adultos, pero nada grave. Están seguros de que todo viene por parte de nosotros y no por aliados o socios.
—¿Algo más?
—Saben nuestro círculo familiar. Ellos saben las familias formadas que hay
—¿Qué tanto saben?
—No más allá de los miembros que hay pero nada de nombres—respondo
—¿Alguna opinión?—mira mi padre a los demás
—¿Saben la ubicación de todos?—pregunta tía Olivie
—Solo saben que nos mantenemos acá en Los Ángeles, pero no saben si estamos en el norte o sur
—¿Qué se propone?—pregunta mi abuelo—no podemos estar más a la mira de la FBI, arruinan los negocios
—¿Qué quieren lograr?—pregunta papá
—Atraparnos y pagar todo—respondo
—Tenemos que sacar la mirada de encima, mover los negocios o fingir una reubicación de la Mafia—dice mamá—. No podemos arriesgarnos a caer.
—Matarlos no es una opción—dice mi tío
—Una pena—opina Jared
—Emilia—papá capta mi atención—logra la confianza del capitán
—Claro—asiento
—No solo podemos tener la confianza del Capitán, hay que planear algo—dice mamá
—Tenemos que buscar soluciones—opina el padre de Sebastian
—¿Ataques fuera de la ciudad?—propone Sebas
—No haremos nada, no hasta saber con certeza qué tan adelantados están—dice papá
—¿Y mientras que haremos?—pregunta mi tío
—Lo que mejor sabemos hacer—sonríe papá—. Fingir que somos empresarios y jóvenes normales—mira a mis primos y hermanos
—Soy lo suficiente normal—dice mi hermano
—Solo a veces—le sonríe mamá
—Mamá tiene razón—canturrea Scar
—Voy asesinarte—gruñe Jared
Emilia MorganCuatro meses después.Nunca pensé que me temblarían las manos por algo que no fuera una pistola.Y sin embargo, ahí estaba. Frente al espejo, con un vestido blanco que Scarlett había elegido con lágrimas en los ojos y un peinado demasiado delicado para una mujer que había sobrevivido al infierno.Mis dedos no dejaban de apretar el borde del tocador.—Estoy nerviosa —dije en voz alta, como si confesarlo lo hiciera menos real.Scarlett me miró desde el otro lado de la habitación, con Axel dormido en sus brazos. Liam jugaba en el pasillo con una flor en la mano, repitiendo sus líneas como pequeño portador de anillos.—Nunca te había visto así —dijo mi hermana, con una sonrisa suave—. Ni siquiera cuando tenías una orden de asesinato encima.—Porque esto es diferente —murmuré, llevándome la mano al pecho—. Cuando me casé con Sebastián… lo hice para huir. Para tener paz. Y aunque lo quise, aunque fue bueno conmigo... era como casarme con la idea de que yo no podía tener más qu
Narrador OmniscienteNicholas se encontraba en la sala de estrategias del ala este del complejo Morgan. A su alrededor, los jefes regionales de Nueva York, Miami, Bogotá, Caracas y Sicilia. Hombres y mujeres de poder, algunos leales… otros observadores.Él, firme, sin su uniforme del FBI, pero con la autoridad que había demostrado una y otra vez desde su llegada.—Las decisiones pasan por mí ahora —dijo, sin rodeos—. Pero ninguna orden será contraria a lo que Emilia ha construido. No estamos cambiando el sistema. Solo reforzándolo.Un silencio tenso siguió. El jefe de Bogotá, Delgado, cruzó los brazos.—¿Y cómo sabemos que tus lealtades no siguen dividas?Nick lo miró directo a los ojos.—Me entregué. Fui torturado. Estuve dispuesto a morir por esta familia. ¿Tienes idea de lo que eso significa?Delgado bajó la mirada. Nick prosiguió:—Ella lleva a nuestro hijo en su vientre. ¿Creen que arriesgaría eso? Voy a hacer este imperio aún más fuerte. Pero cualquiera que desafíe a Emilia, aún
Emilia MorganEstoy en el segundo mes y, aunque parezca extraño decirlo, cada día siento que esta pequeña vida dentro de mí me hace más fuerte y más vulnerable a la vez.Las náuseas aún me golpean sin aviso. A veces, el simple olor del café me revuelve el estómago, y eso me frustra más de lo que esperaba. Pero aprendo a escuchar mi cuerpo, a darle lo que necesita y a respetar sus límites, aunque eso signifique rendirme a la calma más de una vez.Mi abdomen aún no muestra señales, pero yo sé que algo está ahí, latiendo, creciendo. Es un recordatorio constante de que esta vez no solo lucho por mí, ni por Nick, ni por Liam, sino por alguien que aún no conozco, pero que ya amo con todo mi ser.A veces me pregunto qué tipo de madre seré. Si podré protegerlo como a los míos, si podré darle la paz que nunca tuve. No puedo evitar sentir miedo, ese miedo que se cuela en la noche y me hace apretar el puño contra el pecho.Pero también siento esperanza.Espero que este pequeño sea mi luz en medi
Emilia MorganLa habitación del hospital estaba en silencio, pero mi mente no dejaba de gritar.Cada vez que cerraba los ojos, veía su rostro lastimado. Las marcas, los hematomas, la sangre seca. Nick atado a esa silla, luchando por respirar, por no rendirse.Y yo…¿Había hecho lo suficiente?¿Lo había puesto en peligro por llevar este mundo sobre mis hombros?¿Había sido egoísta al traer una vida nueva en medio de esa tormenta?El peso de la culpa me aplastaba con una fuerza que ni las armas ni las batallas habían logrado.Me senté en el borde de la cama, las manos temblando. Miré mi reflejo en el espejo del tocador y no reconocí a la mujer que me devolvía la mirada.—Lo siento, Nick —susurré al vacío—. Por todo lo que tuviste que pasar. Por no poder protegerte mejor. Por arrastrarte a esto.Una lágrima rodó por mi mejilla y la dejé caer sin luchar.Sabía que él no me reprocharía nada. Que su amor era más fuerte que cualquier herida.Pero esa culpa… esa sensación de no ser suficiente
Emilia MorganMe conocía perfectamente para saber que algo no andaba bien en mi.Lo supe en el instante en que corrí al baño a vomitar, luego de haber dejado a Liam en su cama dormido. Lo supe en el momento en que ví mi rostro pálido. Lo supe en el momento en que sentí un dolor en mi espalda.Sabía que no era necesario una revisión médica para saber la respuesta, pero necesitaba oírlo. Saber que quizás podría ser una idea mía o en verdad era lo que pensaba.Mientras el medico de la familia revisaba a Liam, quien no paraba de preguntarme cuando volvería Nick, yo solo podía pensar en que pasaría si en verdad mis suposiciones eran verdaderas.Todos en la mansión familiar estábamos en búsqueda de Nick. Luego de haber registrado su celular, descubrimos que el entregarse al secuestrador de Liam, era la única manera de que el volviera con nosotros.No sabía si Nick estaba muerto o vivo. Golpeado o bien. Sufriendo o solo viviendo. No sabía nada. Nadie había hecho ni una sola llamada en las úl
Narrador OmniscienteEl motor del auto vibraba suavemente, como si supiera que alguien importante estaba a punto de subir.Liam corrió entre charcos de agua sucia y concreto resquebrajado. Tenía los pulmones al borde del colapso, el corazón golpeándole el pecho con la fuerza de un tambor de guerra. Sus zapatillas estaban empapadas, sus piernas temblaban, pero no se detuvo. Papá le había dicho que corriera. Y eso hizo.Cuando llegó al auto, las puertas estaban destrabadas, tal como le prometió. Se lanzó al asiento del copiloto y cerró con fuerza, mirando nervioso por las ventanas como si algo —o alguien— pudiera seguirlo.Entonces lo vio: el celular, sobre el asiento del conductor.Con manos sucias y temblorosas, lo tomó. Lo desbloqueó. Ya estaba marcado. Un solo nombre en la pantalla: Mamá.Marcó.El tono fue eterno.Y entonces, la voz.—¿Nick?—Mami… —La palabra salió temblorosa, apenas audible—. Mami, estoy en un auto. Hice lo que papá me dijo… Corrí muy rápido… Pero él no está aquí





