INICIAR SESIÓN
Abrazo mis rodillas apoyando mi mejilla en ellas en lo que permanezco con la mirada perdida en los ventanales de piso a techo que tengo al frente, todas las luces del apartamento se encuentran apagadas, la única iluminación es la que proporciona la luna; fuera el cielo llora con desesperación, las gotas de lluvia golpean con fuerza el cristal como proyectiles que vienen directo hacia mí, éstas crean ríos que recorren el vidrio, me entretengo viendo el deprimente paisaje, cielo completamente gris que se ilumina en una que otra ocasión por los relámpagos, gruñe con fuerza y lanza ráfagas de lluvia qué azotan contra los ventanales, este cristal es la única barrera que nos separa a mí y la feroz tormenta.
Me levanto y avanzo lentamente a la puerta corrediza, al llegar a ella deslizo con lentitud algo indecisa, pero al final salgo, la lluvia me golpea el torso, el agua fresca empapa la tela de mi blusa, sigo dando pasos para alejarme de la puerta, recorro mi jardín sintiendo el pasto sintético bajo mis pies descalzos, llego hasta el barandal y bajo la mirada. Abajo hay muchas luces y sonidos que apenas alcanzan a llegar hasta aquí, estoy en el último piso de la torre más alta de edificios de la ciudad, torre que le pertenece a mi esposo, el poderoso Meison Byrne que el día de nuestra boda me encerró aquí y ya no volvió más. Estoy atrapada, aislada en este lujoso apartamento en completa soledad, se podría considerar un oasis para cualquier otra persona, pero para mí... el luto por mis pérdidas no me deja avanzar, entre el desespero y la soledad las voces en mi cabeza comienzan a tomar fuerza, los pensamientos intrusivos son más frecuentes y comienzan asustarme, me preguntan cómo se sentirá el viento golpeando mi rostro en compañía de las gotas de lluvia mientras caigo desde aquí, cada vez más y más abajo, hasta llegar al suelo. Niego con la cabeza y me alejo del barandal, apartando las manos del metal como si este quemara, no es lo que mi madre Aurora hubiera querido, ni tampoco Erick... lentamente, retrocedo para regresar la puerta, me desnudo por completo dejando la montaña de ropa húmeda frente a la puerta del jardín, entro y voy a mi habitación, dejando que el cielo se caiga tras de mí mientras siento que me desmorono yo también junto con el y camino directo al baño. Abro el grifo del agua dejando que esta me recorra por completo; no puedo estar así por siempre, debo de adaptarme a mi nueva vida, no puedo estancarme aquí, debo sanar por mi misma, mi alma y espíritu primero que nada; una vez fortalecida desde el interior, pelearé por mi vida, por mi libertad, si debo escapar de todos y todo para permanecer en las sombras y que mi memoria se convierta en un fantasma que quedará en el olvido, así sea. ~~~~~~~ Años atrás… Mi vida nunca fue color de rosa, o bueno, quizás sí lo fue, hace mucho tiempo, cuando tenían a mis padres, pero es difícil catalogar momentos que no recuerdas, así que tomando en cuenta el tiempo del que tengo memoria mi vida, ha sido gris. Mis padres fallecieron en un accidente cuando yo era muy pequeña, mis tíos, los únicos que tenía por parte de mi padre no fueron considerados aptos para hacerse cargo de una niña de 3 años, así que terminé en un orfanato, esperando el día que llegara una familia que quisiera incluirme, pero pasaron los días, semanas, meses y años, ese día no llegaba. Cuando cumplí 13 años me di por vencida, dejé de soñar con tener una familia, y comencé a esperar el día en que fuera mayor de edad para salir de aquí y valerme por mí misma, quizás encontrar a esos tíos paternos que no se les permitió nunca estar cerca de mí. Llegó el momento que cuando venían parejas interesadas en adoptar yo era la única que no iba corriendo a la sala de presentaciones, con el pasar del tiempo la encargada dejó de insistir en que fuera, se resignó a que no lograría convencerme. Tenía 15 años cuando estaba sentada en una de las jardineras, iba a venir alguien para las adopciones, me encantaba eso, porque todos se iban y podía quedarme sola en el patio, podría disfrutar de lo que los constantes gritos tapaban, el canto las aves y el sonido de las hojas de los árboles al mecerse con el viento, me encantaba. Me encontraba con ambas piernas colgando de cada lado de la jardinera frente a mí tenía el pétalo de una rosa, varias hojas verdes que arranqué de un árbol y una pequeña florecilla qué tenía bastante polen en el centro. Al frotarlas con la superficie blanca dejaban su color impregnado en el, use las hojas verdes para crear montañas, el rojo y el amarillo para combinarlos e imitar el cielo del atardecer, con mi dedo meñique usaba el polen para tratar de imitar un sol. — Pero que bonito...- La voz demasiado cerca de una mujer ocasiona que dé un brinco, unas manos me toman de los hombros y yo levanto la mirada. — Oh cielos lo lamento, no quería asustarte. La mujer frente a mí parece irreal, el cabello corto y perfectamente alisado, tiene un tono rubio brillante como los rayos del sol, su piel es blanca como la porcelana y sus ligeras pecas lucen doradas como manchas elegantes y perfectamente distribuidas de pintura sobre un lienzo, sus ojos son grises oscuros, es alta, ya que esta a mi misma altura al yo estar sentada en la barda, bajo la mirada a su atuendo, es un conjunto de pantalones oscuros con zapatillas rojas a juego con su bolso, se mira tan elegante, posiblemente sea una mujer del gobierno que viene a supervisar. — ¿Cómo te llamas linda?. - La mujer me pregunta, ya que me quedo completamente muda, parpadeo varias veces y me recompongo. — Me llamo Vanessa. - ella aparta sus manos de mí y sonríe radiante. — Mucho gusto Vanessa, soy Aurora. — Como la princesa... Digo sorprendida, miro de nuevo su cabello rubio, ella suelta una risa contagiosa. — Si, me temo que sí... - algo suena dentro de su bolso, es su celular, lo saca y al verlo levanta ambas cejas.– Cielos voy tarde... está muy bonito tu dibujo Vanessa, cuídate. Levanto el rostro y sigo su silueta mientras avanza a la entrada del orfanato, sus zapatillas rojas resuenan en el descuidado y desgastado asfalto y sin importar las imperfecciones de éste, ella sigue caminando sin perder la elegancia, de grande me gustaría ser como ella. La encargada de orfanato sale a la puerta para recibir a la mujer, se dan la mano y noto como la mujer misteriosa de cabello dorado señala en mi dirección, ambas me observan y por un momento las dos parecen sorprendidas, arrugo la frente y noto como después ambas se van al interior, pero la mujer de cabello dorado me sigue viendo hasta que entra al lugar. Pasa quizás lo que es una hora cuando la encargada de orfanato sale y se para a mi lado, con un paño estoy limpiando con todo el dolor de mi corazón el dibujo que considero es el mejor que había hecho, pero hicimos un trato, ella me dejaba dibujar con plantas aquí y yo limpiaba después. — Vanessa... alguien quiere adoptarte. — ¿¡Qué?! Levanto la cabeza de golpe, la cuidadora tiene una sonrisa radiante y llena de emoción en el rostro, pero yo no sonrió, no puedo creerlo, de pequeña soñaba que me dijeran algo así, pero años atrás dejé de añorarlo y ahora no sé cómo reaccionar. — ¡Si! ¿No es emocionante? Vamos, para que hablen antes de firmar los papeles de adopción. Ella me tomó de la mano para ayudarme a bajar, en lo que vamos adentro me sostiene de la mano aún. Estoy muy nerviosa, quizás la pareja adoptante llegó cuando yo estaba embebecida pintando y no los miré entrar, me lleva hasta su oficina, cuando la puerta se abre y me encuentro de nuevo con la mujer de cabello dorado sentada me quedo estática en la puerta, ella al verme se levanta y con su radiante sonrisa se acerca a nosotras. — Vanessa, ella es la señora Aurora Whelan, ella quiere adoptarte. — ¿A mí...? ¿Por qué? ¿Por qué una mujer como ella quisiera adoptar a una chica de 15 años como yo y no a una niña como Angie de 4 años?, todos prefieren a los niños pequeños y no a los adolescentes. Escucho la puerta de la oficina cerrarse, la cuidadora se marchó, dejándonos a mí y a la mujer, solas. — Porque... creo que ambas merecemos una segunda oportunidad para ser felices. Estira su mano para acomodar un rizo de mi cabello detrás de la oreja, me sonríe nuevamente con tanta calidez, esa sonrisa se queda grabada en mi mente, incluso cuando ella ya no está conmigo.VanessaRecibir un disparo fue… no sé como describirlo, ardiente, doloroso y sobre todo angustiante, mi esencia líquida escapando entre mis dedos, mi vida en color carmesí manchando mis manos, la sensación abrumadora de que todo podría llegar a su fin, ver a Alexis en ese estado de desesperación, miedo y culpa… fue como recibir otra de esas balas directo al corazón, en especial por no poder abrir la boca y decirle que no era su culpa, que no llorara, que todo iba a salir bien… por si lo hacía sentía perfectamente como el que normalmente parece un insignificante esfuerzo para hablar lograba hacer que mi cuerpo sangrara. Mire su dolor, su frustración cuando tuvo que entregar mi cuerpo a Meison para que él me llevara, agradecí para mis adentros de que no fue impulsivo y se aferró a permanecer a mi lado por más que ambos lo hubiéramos querido, en el hospital… todo es un caos borroso, una neblina donde recuerdo muy poco, solo imágenes borrosas y sonidos distorsionados. Cuando abrí de nu
Los reporteros se abalanzan contra Meison, casi queriendo meterle los micrófonos a la boca, arrodillado en el suelo no dejo de ver la pantalla, Meison… parece sereno y eso me molesta, sé que siempre fue un sujeto sin la capacidad de mostrar emociones, pero… me molesta verlo así, sin que le afecte, por lo menos un poco de pena en su mirada; Vanessa murió, mi… estrellita se apagó y él… aprieto los puños y bajo la cabeza, esto no puede estar pasando. — Vanessa no era ninguna criminal… fue inculpada, el culpable de todo, fue Ivan Whelan, Vanessa descubrió que él estaba a cargo de una red de narcotráfico, buscábamos pruebas para inculparlo, para exponerlo, cuando se vio descubierta se atribuyo toda la culpa y huyó, era una amenaza para Iván por eso le puso precio a su cabeza, Vanessa murió por tratar de enfrentar a un enemigo más grande y fuerte que ella, pero no fue en vano, logró reunir las pruebas para dejarlo en evidencia, ella siempre fue inocente. Inocente… si, ella fue inocente e
Vanessa… mi estrellita, ella separa los labios para toma aire, noto como las piernas le fallan, el peso del arma en mi mano es demasiado, la dejo caer y corro a ella, mis brazos logran atraparla antes de que caiga al suelo, mi corazón recuerda que tiene que volver a latir y lo hace de una manera desenfrenada, lo siento latir en mi garganta, los dos impactos se los dio a ella, uno en el hombro y otra en el costado y es en la que me enfoco, la que podría ser más letal, de solo pensarlo se me eriza la piel y el pecho me duele, Vanessa suelta un jadeo de dolor, escucho un forcejeo, de nuevo el sonido de las balas, miro por encima de mi hombro y noto como la figura asquerosa de Ivan desaparece entre la oscuridad saliendo de la bodega.— Tenemos que llevarla al hospital Alexis, llamaré a Lucas para que los lleven. – Darel me dice, pero Meison interviene. — Ya traje mi auto, yo los llevaré al hospital, tú… deberías de ir a buscar a tu esposa. Levanto la cabeza para ver a Darel y asiento, l
AlexisSabía que iba a haber problemas, en este ambiente las probabilidades de que todo salga perfectamente bien son bajas, demasiado, pero no contemplaba algo… así; siempre se deben contemplar las muertes, por sentido común donde la traición, las balas y los enemigos se juntan es el lugar favorito por donde a la muerte le gusta acercarse a acechar. El silencio que envuelve la bodega es opresivo, pesado, Vanessa ha dejado de revolverse en mis brazos, está quieta mirando a Darel, mis ojos también están en él; noto como tiene la mandíbula tensa y parece lucir más pálido de lo que en realidad es, sus manos hechas puños a los costados tiemblan, esto esta mal, muy mal.Darel es el más controlado del grupo, siempre recto con su actitud tranquila, es en parte ver como a otro Stefan, si nuestro jefe llegase a caer Darel es quien lo sustituirá, es objetivo y centrado, pero ahora pareciera que está a nada de perder el control, me giro con Vanessa en brazos y le lanzo una mirada de “quédate ahí
VanessaSiento que en cualquier momento el corazón se me va a salir del pecho, estar de espectadora a la distancia no le quita tensión al asunto, Meison… Junior, no esperaba verlos aquí, desde que entraron el corazón se me oprimió, la última vez que mire a Meison estaba con la pierna herida en el suelo cuando Iván le disparo y ahora está de nuevo aquí, apuntándole de una manera fría y llena de determinación que hiela la sangre, pero Ivan solo ríe, como si no estuviera en desventaja aparente, y eso me inquieta… esa seguridad ante el inminente desastre no debería de estar ahí.— Hay Meison… No entendiste las consecuencias de traicionarme a lo que me doy cuenta, Junior… ponle una bala a tu ex cuñado en la cabeza. Siento que se me hace un nudo en la garganta y el corazón me late en los oídos, mis ojos se van a Junior, las manos me sudan ante la expectativa¿Le disparara?¿Va a obedecer a Iván?Pero Junior tan solo bajo la cabeza niega dando un paso atrás, sin voltear a verlo, se le ve te
AlexisEl viento es fresco, tengo una extraña inquietud en el pecho, todo está listo, ya revisé las cámaras un montón de veces, los elementos que tenemos desplegados están cubriendo de manera discreta el perímetro y listos para intervenir si las cosas se complican o es necesaria una persecución, pero… no lo sé, me siento intranquilo. Posiblemente es lo mismo de siempre, la adrenalina de saber que esto es tan delicado que se puede ir al carajo en cualquier momento, el hecho de que estar en campo siempre me ha inquietado o a lo que yo considero es lo más seguro, el hecho de que Vanessa esté aquí. Le dije que no había necesidad que viniera al punto de encuentro, podía darle la transmisión de las cámaras para que fuera testigo de todo sin tener que comprometerse o ponerse en riesgo, pero se negó, como era de esperarse, su terquedad es parte de su encanto, considere seriamente en decirle que no y punto, pero esta mujer siempre tiene argumentos para desarmar, además de que se comenzó a dec