INICIAR SESIÓNConfusión
Derrick respiró profundo, él quizás hubiese insistido en continuar su discusión y aclarar el motivo de su presencia en el hospital, pero su preocupación era Victoria, la mujer tenía quince minutos de retraso y no respondía a sus llamadas.
—No te arrepientas —susurró como si la mujer pudiera escuchar su mente. Habían llegado muy lejos, la cita de hoy era imperdible y Victoria lo sabía.
Derrick caminó de un lado a otro en la entrada del hospital esperando verla llegar, sin embargo, la mujer brillaba por su ausencia. Él le marco de nuevo, ya había perdido la cuenta de las veces que lo había hecho y el resultado fue el mismo. El móvil estaba apagado.
—¡Maldición! —gruñó.
Derrick llamó a Archer, pero este tampoco había tenido suerte y no había logrado contactar a Victoria Owen, ella simplemente había desaparecido.
—Seguiré buscando, Victoria no puede irse, así como así. ¡Firmó un contrato! —la voz alterada de Archer por el teléfono no sosegó a Derrick. Ya no tenía ningún sentido seguir esperando.
—Victoria se ha ido, no vendrá —dijo Derrick, sintiéndose de nuevo en manos de su padre, quizás había cantado victoria con anticipación y este era el precio. Quizás la razón era, que no estaba preparado para ser padre o había hecho una mala elección con la madre de su bebé, por las razones que fueran, él debía hablar con la doctora y detener el procedimiento hasta conseguir una nueva candidata, quizás, revisar la lista que la doctora Lennox le había ofrecido en un principio fuera la solución.
—¡Espera Derrick! —él no quiso seguir perdiendo el tiempo y cortó la llamada, lo que fuera que Archer tenía para decirle no importaba, él había tomado la decisión de abortar el procedimiento ese día.
Derrick guardó el móvil y esperó otros cinco minutos por Victoria, sin embargo, esta no apareció. Se metió las manos en el bolsillo y con rostro derrotado regresó al interior del hospital, al área de las clínicas.
—No puedo seguir esperando, Susan, si la señorita Anderson llega, dile que lo siento mucho, que tuve que irme —el apellido de Valeria en labios de la mujer captó la atención de Derrick, puesto que ella ya estaba en la clínica.
—Se lo haré saber apenas la vea llegar, doctora Lennox —dijo la secretaria.
Derrick sintió un extraño escalofrío recorrer su columna vertebral al escuchar el apellido de la mujer.
—También dile a mi hermana que se haga cargo de mis pacientes a partir de mañana, estoy haciéndoles esperar y no es correcto —agregó la mujer.
Derrick sintió un vuelco al corazón, al recordar que Archer le había hablado de la doctora Lennox y de su hermana, ambas con clínicas en el mismo hospital.
—Que tenga un feliz viaje y un feliz retorno a casa, doctora —dijo la secretaria. Derrick no escuchó si la mujer le respondió o no, sus pasos lo llevaron a la clínica donde se llevaría a cabo la inseminación, esperando poder entrar antes de que todo diera inicio, pero llegó tarde y la enfermera se negó a dejarle pasar.
—Tengo que entrar —insistió Derrick ante la negativa de la mujer, si Victoria no había llegado, la única mujer de quien podría tratarse era de Valeria.
—Lo siento señor Phillips, pero la doctora Lennox ha iniciado el procedimiento con la paciente, por favor, pase a la sala de espera —pidió la mujer.
Derrick negó.
—¡Espere, por favor, puede haber un error! —exclamó ante la negativa de la mujer.
—Lo siento, señor, tengo que asistir a la doctora —dijo la mujer—, puede usted estar tranquilo, la mujer es la indicada —aseguró antes de cerrarle la puerta en las narices, mientras sentía que las cosas estaban a punto de complicarse mucho más con Valeria.
Mientras tanto, Valeria se sitió adormecida, algo que no había sucedido en sus anteriores consultas, pero estaba demasiado enfadada por el encuentro y discusión con Derrick, como para prestar atención; cuando quiso expresar su sentir, ya no pudo hacerlo, sus ojos se cerraron y cayó en un profundo sueño.
Dos horas más tarde, Valeria despertó sintiéndose un tanto confundida.
—Es normal tener un poco de confusión debido a la anestesia —dijo, alcanzándole la ropa a Valeria.
—No me había pasado antes —replicó.
—Es normal señorita, antes no hubo necesidad de hacerlo, además, fue algo que usted solicitó —informó la enfermera.
Valeria frunció el ceño, no recordaba haber pedido que la sedaran, nunca lo había hecho. De hecho, perder el conocimiento era una de las cosas que más temía en el mundo. Un nudo de ansiedad se instaló en su estómago, tan pesado como si fuera una roca.
—¿Dónde está la doctora? —preguntó para alejar aquella horrible sensación de su cuerpo.
—Tuvo que atender una emergencia, pero dijo que todo había salido bien y que la espera dentro de cuatro semanas —respondió sin más.
Valeria tomó su ropa y se dirigió al baño para vestirse, se sentía incómoda de una manera bastante extraña que ella no supo explicar, por lo que salió de la clínica.
—Valeria —la voz de Derrick le hizo tensar el cuerpo, aun así, ella hizo caso omiso al llamado del hombre.
»—¡Espera Valeria, necesitamos hablar! —dijo. Derrick había esperado ver a la doctora Lennox antes que, a Valeria, sin embargo, la doctora no le dio la oportunidad debido a una emergencia, por lo que esperó a Valeria dispuesto a hablar con ella.
—No tenemos nada más que decirnos, Derrick —respondió ella caminando lejos de él.
—Eso no es verdad —insistió él.
—Ya sé que tú nunca pierdes, Derrick, pero tienes que aceptar que conmigo jamás volverás a ganar. —Derrick se detuvo cuando ella avanzó, no tenía sentido tratar de hablar con ella y preguntar sobre lo ocurrido dentro de la clínica. Todo lo que le restaba a él, era esperar.
Derrick no sabía si rogar al cielo por que la inseminación no funcionara o pedir con todo fervor que no existiera ningún margen de error en ella… Algo que solo el tiempo podía responder…
Los siguientes días a la cita con la ginecóloga, Valeria siguió sintiéndose un tanto extraña, pero con el proyecto del centro comercial en camino, ella dejó de pensar, incluso se olvidó de sus molestias y cólicos que iniciaron dos semanas después, hasta que, a la cuarta semana las náuseas interrumpieron su mañana.
Valeria salió corriendo al baño y cayó de rodillas junto al váter, devolvió todo lo que había cenado la noche anterior y hasta lo que no, se sintió ligeramente mareada por el esfuerzo realizado y porque un viejo recuerdo se coló en su memoria, uno que decidió era mejor no recordar, con la poca fuerza que le quedó, se puso de pie y caminó al lavamanos. Se enjuagó y lavó el rostro, pensando que, quizás algo de la cena le cayó mal. Quizás el horario no fue el adecuado, ella no comía después de las diez, sin embargo, se había sentido hambrienta y no dudó en pedirle a Dylan que la llevara a comer.
—Valeria, ¿estás bien? —la voz de Zoe al otro lado de la puerta principal le hizo temblar.
—Estoy bien, enseguida salgo —dijo para tranquilizar a su amiga con quien compartía su lujoso penthouse.
Valeria miró su reflejó en el espejo, se secó el rostro y salió para reunirse con su amiga, el olor de algo friéndose le provocó ganas de volver al baño, pero se obligó a sentarse a la mesa. Zoe solía cocinar todas las mañanas y ella tenía prohibido saltarse las comidas.
—Te ves pálida, ¿estás segura de que te sientes bien? —preguntó Zoe con el ceño fruncido.
—Sí —mintió Valeria.
—¿Por qué tengo la impresión de que no es así? —le cuestionó la joven, colocando el desayuno frente a Valeria.
El olor de los huevos revueltos hizo maldades en el cuerpo de Valeria, un frío escalofrío recorrió su espalda y el sudor perló su frente, el deseo de vaciar el estómago de nuevo fue atroz.
—¡Por Dios, Valeria! —exclamó Zoe asustada al ver la palidez en los labios de la mujer.
Valeria no esperó y salió corriendo al baño en la sala, vació hasta las entrañas y ni así se sintió mejor.
—No debí comer después de mi hora habitual —se lamentó Valeria saliendo del baño y con Zoe esperando recargada sobre la pared.
—¿Comiste después de las diez? —preguntó.
—Lo hice, tenía hambre —refutó ella con un puchero.
—Sabes que no puedes comer luego de tu hora, Valeria —le recriminó Zoe con preocupación. La gastritis de Valeria le obliga a comer a sus horas.
—Lo sé, no me regañes —dijo—, no volveré a hacerlo —añadió, caminando de regreso al comedor.
—Cómete las frutas, la grasa puede sentarte mal —le recomendó Zoe, preparándole un té para evitarle el café.
—Gracias —susurró Valeria.
—No me las des, deberías hacerte un chequeo —aconsejó Zoe.
—Lo haré, pero no te prometo que sea pronto —respondió Valeria antes de ponerse a desayunar.
Mientras tanto, Derrick tachó otro día más en el calendario, desde que abandonó la clínica aquel día, había tratado de comunicarse con Valeria, sin embargo, ella le huía sin darle tiempo a cruzar ni una sola palabra.
—¿Se puede saber el motivo de tu desesperación? —preguntó Archer, quien desconocía que aquel día se había llevado a cabo la inseminación y la obsesión de Derrick con el bendito calendario estaba mareándolo.
—No lo entenderías —respondió sin verlo.
—Pues trata de explicarlo —pidió Archer.
Derrick se puso de pie, observó el edificio frente a su oficina, él sonrió, estaba tan cerca y tan lejos a la vez.
—Derrick.
—Hubo una equivocación el día de la inseminación, Archer.
—¿Qué quieres decir? —preguntó y sin darle tiempo añadió—: pensé que lo habías suspendido.
—No llegué a tiempo, la doctora Lennox inseminó a Valeria por error…
Amor eternoDos meses después de aquella nueva proposición de matrimonio, Valeria y Victoria se miraron al espejo, sus vestidos de novias eran dignos de un cuento de hadas. Dos hermosas princesas que se preparan para unir sus vidas a dos hombres maravillosos. Derrick y Archer, ambos hermanos.Valeria recordó la felicidad que sus padres expresaron tras su anuncio y la locura que se desató en Samanta y Grace, ambas se volvieron locas y se pusieron manos a la obra para planificar el matrimonio de sus hijos y los ánimos no decayeron cuando Archer pidió fuera una boda doble. Él había renunciado a su familia, no volvió a ver a su padre y muchos menos a su madre, quien se habían ido del país sin siquiera despedirse o intentar conocer a Kendra, era claro, que tampoco la necesitaban, Grace había tomado el papel de abuela y era maravillosa.—Se ven hermosas —dijo Grace entrando a la habitación con las tiaras que había pedido para ese día tan especial.—Gracias, Grace —dijeron las novias al unís
Mi vida eres túLos siguientes días fueron pasando convirtiéndose en semanas. Valeria no se había separado en ningún momento de sus hijos, de hecho, había hablado con sus padres para fusionar las dos constructoras y dejar a Derrick a cargo de todo, por lo menos hasta que ella volviera a sentirse segura y el miedo desapareciera. Quizás estaba exagerando un poco, pero Valeria no quería volver a experimentar jamás en la vida el terror que sintió cuando su hijo fue secuestrado. Era un dolor y una experiencia que no se lo deseaba ni a su peor enemigo.—Cariño —llamó Samanta desde la puerta.Valeria se giró y sonrió a su madre.—Victoria y Kendra están aquí —anunció.—Voy enseguida, gracias —respondió tomando a Archie entre sus brazos.—Dame al bebé, lo llevaré —se ofreció Samanta.Valeria caminó y le entregó al pequeño Archie y volvió por Alice. Valeria había tenido muchas dudas y miedos, desde que la doctora le anunció que tendría dos bebés en lugar de uno, pensó en lo difícil que iba a s
¿Quién eres?Un silencio sepulcral se hizo luego de aquella primera detonación. Derrick miró con terror como el pequeño cuerpo de Archie resbalaba de las manos de Patrick.—¡El bebé! —gritó Samanta desde algún lado del estacionamiento.Derrick se lanzó para coger al niño en brazos, antes de que un nuevo disparo se escuchara y, a continuación, fue una lluvia de balas lo que se escuchó. Un intercambio brutal, pero eso no le preocupaba al hombre, él tenía a Archie entre sus brazos.—¡Eres un maldito, me engañaste! —gritó Patrick desde el suelo, la bala había atravesado su hombro, había sido un tiro arriesgado. Quien le había disparado, estaba lo suficientemente loco como para poner en riesgo la vida del bebé, lo que indicaba a Patrick, que estaba en grandes aprietos.—El karma finalmente te alcanzó —dijo Grace con rabia, sus manos estaban apretadas en dos fuertes puños.—Váyanse de aquí —ordenó Samanta reuniéndose con ellos.—¿Vendrás con nosotros? —preguntó Grace al ver la pistola en la
¡Devuélveme a mi hijo!«Nuestro hijo, ¡¿dónde está Archie?!»«¡¿Dónde está Archie?!»Derrick sintió un escalofrío recorrer su cuerpo entumecido ante la pregunta de Valeria, él intentó ponerse de pie, pero el cuerpo no le respondió, se sentía pegado al sillón mientras la angustia fue aumentando al ver el rostro desesperado de Valeria.—Valeria —susurró con dificultad debido a la resequedad de su garganta.—¡Derrick, mi hijo! ¡Archie! —el grito desgarrador de Valeria rompió el corazón de Derrick en miles de pedazos, no poder correr a su lado y sostenerla como deseaba le hizo sentir impotente.—No te muevas, Valeria, no te muevas —pidió al verla intentar apartarse de la cama.—¿Alice? —preguntó con el corazón en la mano al no ver la cuna de la niña. Esa pregunta llenó de más angustia a Derrick, como si eso fuera posible y dentro de su malestar, buscó en la habitación. —Acá está —dijo Derrick al ver la pequeña cuna al lado de la silla en la que se encontraba, donde la bebé se mov
¿Dónde está?«Archie y Alice»Archer miró a Derrick, él no podía creer que su hermano le diera tal privilegio.—¿Archie? —preguntó. Para ser un hombre adulto, su voz sonó ahogada y con un sinfín de sentimientos.—Sí, espero que no te moleste —respondió Derrick.Archer sonrió.—En realidad, no sé qué decir, Derrick. Me siento honrado —dijo.—¿Y podemos saber de dónde salió Alice? —preguntó Samanta con un hilo de voz.Valeria la miró.—Es tu primer nombre —le recordó.Samanta sintió que su corazón se agitaba dentro de su pecho, de hecho, no era su primer nombre. Era su verdadero nombre, Alicia.—¿Por qué llorarás, no te gusta? —preguntó Valeria apenada por ver a su madre llorar.—No es eso, cariño, me has tomado por sorpresa. ¡Me encanta que mi nieta lleve mi nombre! —exclamó para tranquilidad de los presentes.Louis se acercó a ella y la tomó de la mano, diciéndole de manera silenciosa “Aquí estoy. Estoy contigo y no me moveré de ti”.Samanta apretó los dedos de su esposo y caminaron h
Archie y Alice«Cásate conmigo, Victoria, y concédeme el honor de ser tu esposo»«Cásate conmigo»«Concédeme el honor de ser tu esposo»Victoria abrió los ojos tras escuchar las palabras de Archer.—¿Qué? —preguntó casi ahogándose, Victoria no podía creerlo.—Quiero que seas mi esposa, Victoria. Deseo amanecer en tus brazos todos los días de mi vida, anhelo compartir más que tu cama, quiero ser tu principio y tu fin…Archer tomó la mano de Victoria y la colocó sobre su pecho, justo donde su corazón latía de manera desbocada y apasionada.—¿Hablas en serio? —cuestionó aún impresionada por las palabras del padre de su hija.—Como jamás lo he hecho antes —aseguró, acariciándole el rostro.Victoria cerró los ojos y rogó para que no fuera un sueño, y si lo era, pidió no despertar en un buen tiempo.—Victoria…—Sí quiero casarme contigo, deseo compartir mi vida, mis alegrías y mis tristezas contigo —respondió con pasión.Archer sintió un profundo alivio en su corazón, la tomó y volvió a hac







