Início / Romance / ¡Lo quiero a él! / 2. Primer día de descanso

Compartilhar

2. Primer día de descanso

Autor: DannyaRent
last update Data de publicação: 2024-04-19 11:44:10

El día comienza con la visita del doctor, explicando la lesión que tuve en el hombro, efectivamente como dijo Gio, no es grave, pero tengo que mantenerlo inmóvil al menos por dos semanas, por suerte me dejó salir hoy mismo del hospital ya que los otros golpes solo son superficiales.

Me cambio con la ropa que me trajo Andreina, quien por cierto ayer se fue bastante tarde, me hizo reír mucho con las anécdotas que me contó y me agradó bastante tratarla un poco más, no sé si tanto como para invitarla a salir, pero ya veremos.

—Buenos días —saluda August, entrando a la habitación—. Siento no haber venido antes, pero…

—Lo sé —interrumpo—. Andreina me contó lo de mi muñequita, ¿cómo está?

—Mejor, pero no quiere separarse de su mamá —explica—. ¿Ya estás listo para irnos?

—Sí, tengo unas vacaciones obligadas por delante —finjo entusiasmo y se ríe.

—¿Qué tal la visita de Andreina? —interroga, mientras caminamos al coche.

—Fue planeada, ¿verdad?

—Ya conoces a tu hermana —se encoge de hombros—. Aunque estoy de acuerdo en que es una buena chica.

—Por esa misma razón no la he invitado a salir.

—Bueno, en eso te apoyo, si no estás seguro, mejor no lastimarla.

—Exacto —afirmo—. Y dejen de presionarme, estoy feliz soltero.

—Podrías intentar algo con ella, qué tal y resulta algo inesperado.

—August, cada vez te escuchas más como Giovanna —replico y se ríe.

—La convivencia —se justifica—. Pero piénsalo —sugiere.

Nos subimos al coche y conduce, antes de que pueda imaginar llegamos al apartamento y me bajo.

—¿Necesitas ayuda con algo? —pregunta August.

—No, estaré bien.

—Creo que Giovanna vendrá más tarde.

—La llamaré para que no lo haga, es mejor que se quede cuidado de mi muñequita.

—Dudo que te haga caso, pero inténtalo —sugiere—. Me voy, tengo una reunión con Ethan.

—Gracias, August.

Se va y subo a mi apartamento, entro y me dejo caer en el sofá, miro a mi alrededor pensando en qué hacer durante estas vacaciones forzadas y ya me siento aburrido.

Al llegar a vivir a Portland, Giovanna me propuso vivir con ellos en la casa que era de nuestros padres, pero me negué, siempre he pensado que una pareja necesita tener su privacidad y preferí buscar un apartamento, con su ayuda, logramos encontrar este cerca de la estación a la que fui trasladado y no dudé en comprarlo. Es el penthouse, tiene dos habitaciones, cada una con su baño, gimnasio, oficina, cocina amplia y bien equipada, sala y comedor en espacio abierto con enormes ventanales, y lo que más me gustó, la terraza con una vista envidiable de la ciudad, me lo entregaron con muebles y un diseño minimalista en color café y beige, no paso mucho tiempo aquí, pero es perfecto para mí.

Dejo la maleta con mi ropa en la habitación y salgo a la terraza, el día está nublado igual que mis ánimos, sin más por hacer, me recuesto en uno de los camastros y me quedo algunas horas ahí, sin ganas de nada. Escucho el timbre y recuerdo que olvidé por completo llamar a Giovanna para avisarle que no viniera, por lo que sin más remedio voy a abrir la puerta.

—Gio, no… —me quedo en silencio sorprendido, al encontrarme con Asher, Hanna, Ethan, Gema, Toni, Ada, Trent, Monica y la pequeña Ximena.

—Bemy —intenta decir mi nombre y me abraza.

—Esto sí que es una sorpresa, ya sabes decir mi nombre, muñequita —digo devolviéndole el abrazo.

—No te emociones, apenas lo empezó a decir hoy —le quita importancia Ethan, haciéndome reír.

—Te trajimos comida —señala Ada varias bolsas que trae Toni.

—No debieron molestarse —expreso saludándolos a todos—. Pasen por favor.

—Pensé que tenías una reunión con August —le menciono a Ethan.

—Sí, la tuvimos, pero terminamos rápido —explica—. Le comenté que vendríamos a visitarte.

—Queríamos ir a verte al hospital, pero Ash nos dijo que no era buena idea —aclara Gema—. ¿Cómo te sientes?

—Castigado —contesto y Asher se carcajea.

—En esta ocasión, apoyo a mi esposo —interviene Hanna—. Debes descansar.

—Sí, hasta Sean me dio la razón —rebate Asher.

—¿Sean no es ginecólogo? —cuestiono frunciendo el ceño, al imaginar a Asher consultando con él mi accidente.

—Sí —responde Monica—. Pero tiene toda la razón.

—¿Vinieron a apoyarme o a regañarme? —indago haciéndolos reír y la pequeña Ximena vuelve a acercarse para abrazarme.

—¿Aquí? —señala mi brazo haciendo un puchero.

—No, muñequita, no me duele —respondo imaginando lo que me está preguntando y asiente—. Al menos ella si es sincera con su preocupación —menciono y se ríen.

—Deja de quejarte y vamos a comer —presiona Asher—. No desayuné.

—Que raro —vocifero exagerado—. Asher Souza con hambre.

Las chicas ya tienen todo sobre la mesa, conocen el apartamento ya que hemos tenido otras reuniones en las que también está mi hermana y August.

—Ya hablando en serio, Belamy —me señala Trent, al sentarnos—. Asher tiene razón en dejarte descansar unas semanas más, nos contó el accidente y saliste bien librado de milagro.

—Lo sé, pero, ¿qué haré cinco semanas en casa? —inquiero.

—¿Y si te vas de viaje? —sugiere Toni.

—Tendría que preguntarle al doctor —interviene Monica—. Pero es una buena idea.

—O podrías ayudar a August con los negocios —propone Ethan—. Aunque también sería una gran oportunidad para que buscaras novia.

—Gracias por sus sugerencias, les aseguro que ya encontraré qué hacer —afirmo, imaginándome en la estación mañana mismo.

—Todo lo que quieras, menos ir a la estación —advierte Asher como si hubiese leído mi mente.

Estamos terminando de comer cuando suena el timbre, me pongo de pie para abrir y Gio viene llegando con mi sobrina.

—Lo siento —se disculpa—. No me fue posible venir antes.

—¡Tiyo! —exclama Georgia al verme y me abraza.

—Hola, mi muñequita —la abrazo—. ¿Estás mejor? —le pregunto y asiente.

—¡Gigi! —grita Ximena emocionada al verla.

Apenas la suelto y se abrazan, su felicidad es tan evidente que nos hacen reír a todos.

—Ya las puedo imaginar rompiendo corazones cuando sean grandes —expreso divertido.

—Menos mal que falta mucho tiempo para eso —resopla Ethan, haciéndonos reír—. Apenas si puedo soportar que a mi pequeña le brillen los ojos cuando te ve y ahora hasta se sabe tu nombre —bufa y las estruendosas carcajadas a nuestro alrededor no se hacen esperar.

Vuelvo mi atención a las niñas que ya están entretenidas con algunos juguetes que trajo Georgia.

Son tan diferentes, pero sin duda parecen unas muñequitas. Ximena es rubia con su madre y tiene los ojos claros como su padre, en cambio Georgia, tiene el cabello negro como su padre y los ojos color verde como los míos, aunque Giovanna y yo nos parecemos, ella tiene los ojos color miel, ambos tenemos el cabello castaño claro y la piel clara.

Giovanna se acerca para saludarlos formalmente.

—Acompáñanos a comer —le pide Ada pasándole un plato.

—Diría que no tengo hambre, pero todo se ve delicioso —suspira y se sienta.

—Estamos tratando de convencer a Belamy para que viaje o se ocupe en algo estas semanas de descanso —explica Ethan.

—Lo del viaje me parece una buena idea, podrías volver a Florida y visitar a tus ex compañeros —sugiere Gio.

—Lo pensaré —les digo intentando cambiar de tema.

—¿Ya saben que van a tener? —le pregunta Gio a Gema, ya que unos días después de la boda de Toni, nos dieron la noticia de que serán padres nuevamente.

—No, aunque la doctora nos preguntó si queríamos saber por una prueba de sangre, decidimos que vamos a esperar al siguiente ultrasonido, a ver si se deja ver, por suerte ya no falta mucho —contesta acariciando su vientre que apenas si se nota.

—Georgia es demasiado inquieta, por esa razón aún no me animo a darle un hermanito o hermanita —suspira Giovanna—. Además con los problemas que tengo en la agencia, estoy muy desanimada.

—¿Hay algo que se pueda hacer? —indaga Monica—. Si puedo ayudarte en algo, cuenta conmigo.

—Gracias, pero creéme que hasta yo soy consciente de que no podré sostenerla por mucho tiempo más —responde con tristeza—. Necesito un milagro para sacarla adelante.

Nos quedamos conversando por unas horas más y se despiden cuando llegan mis compañeros de la estación con más comida. Viene Ivonne, la única mujer del grupo y una excelente cocinera, Boyco el gigante del grupo, tiene un tamaño que a cualquiera impone, José el cerebrito y Axel, el más joven de todos.

—De verdad que cuando te vi en el suelo con esos escombros cubriéndote la espalda, quería golpearte —farfulla Ivonne, preparando la mesa.

—Lo siento —respondo.

—Asher estaba furioso —recuerda José.

—Lo sé, extendió mi descanso por dos semanas más, sabe que es el peor castigo —resoplo.

—Mejor agradece que solo fueron dos semanas —agrega Axel.

—Si yo fuera el capitán, te descansaría seis meses —se burla Boyco—. Por idiota.

—Menos mal que no lo eres —rebato y se ríe.

—Pero ya hablando en serio —aclara Ivonne—. Intenta descansar, disfruta tu precioso penthouse, relájate y visita a tu hermana.

—Sí, tienen razón, intentaré ocuparme en algo —expreso con resignación.

Después de cenar, recogen la cocina y se despiden. No me puedo quejar, tengo grandes amigos que se preocupan por mí y eso se agradece demasiado.

Me pongo el pijama, tomó el medicamento para el dolor, ya que el hombro me ha molestado todo el día y me voy a descansar. Estando en la cama me pongo a pensar en que la mayoría de mis amigos están casados, con relaciones estables y son felices.

Hanna y Asher, quien es mi jefe, por él conocí a Ethan Beckett, además de que ahora tenemos negocios en común, él está casado con la mejor amiga de la infancia de Asher, esa es Gema, al parecer tienen una historia de amor algo diferente, pero no la conozco por completo. 

Por ellos conocí a Trent y a Monica, también son grandes amigos y trabajan para la constructora de Ethan.

Toni es el guardaespaldas de Gema, él se casó hace unos meses con Ada, la chica que trabajaba para los Beckett. 

En cuanto a Angy, es hermana de Asher, está casada con Sean, un ginecólogo, a ellos no los veo tan seguido porque viven en Chicago, pero nos llevamos muy bien.

Hay ocasiones en las que sí anhelo tener esa complicidad en pareja y sobre todo el amor incondicional que parecen tener, pero siento que no he logrado una conexión especial con nadie, tal vez me hace falta darle una oportunidad a una relación más estable, pero soy consciente de que no a muchas mujeres les gusta el tipo de trabajo que hago, además del peligro que se corre, tenemos horarios algo intensos y no siempre es algo bueno, así que por ahora seguiré soltero.

Doy vueltas en la cama, hasta que logro acomodarme y me dejo llevar por el sueño.

Despierto en medio de la noche con la boca seca, me siento acalorado y el dolor en el hombro continúa, me levanto para ir a la cocina, tomo un vaso con agua y un analgésico. La noche está lluviosa, por lo que decido salir a la terraza para disfrutar de la brisa de la lluvia en mi cara y eso ayuda a calmar mi malestar, unos minutos después, me siento mejor y vuelvo a la cama.

Escucho mi teléfono timbrar, abro los ojos para revisarlo y veo que es una llamada de Gio.

—Hola —saludo somnoliento.

—Por fin contestas, me tenías preocupada —vocifera—. Te he estado llamando desde temprano.

—Estaba dormido, no pasé buena noche.

—¿Te sientes mal? ¿Quieres que vaya? —inquiere preocupada.

—No, estoy bien —la tranquilizo—. Solo necesitaba dormir.

—¿Puedes venir a la oficina? —pide—. Me gustaría hablar contigo.

—¿Ahora?

—Sí, ven y te invito a comer en el restaurante que tanto te gusta.

—Está bien, me doy una ducha y salgo para allá —respondo.

—Gracias, aquí te espero.

Cuelgo y me remuevo en la cama, siento el cuerpo dolorido y no estoy de ánimo para nada. Voy directo a la ducha, me quedo ahí por varios minutos y al salir, me cambio para volver a ponerme el cabestrillo inmovilizando mi hombro, ya que no quiero forzarlo y quedarme descansando por más tiempo.

El doctor me recomendó no conducir al menos por dos semanas y no me queda otra opción más que tomar un Uber. Bajo para esperarlo y el día continúa nublado como mis ánimos, es muy raro que me sienta de mal humor y hoy es uno de esos días en que no me soporto ni solo. Solo llevo dos días de descanso y ya siento que me voy a volver loco, y lo peor de todo, es que esto apenas está comenzando.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Comentários (4)
goodnovel comment avatar
vanessa escalante
me sigue encantando la historia ...
goodnovel comment avatar
vanessa escalante
será un papá cariñoso en un futuro
goodnovel comment avatar
vanessa escalante
muy tierno bame
VER TODOS OS COMENTÁRIOS

Último capítulo

  • ¡Lo quiero a él!   42. Epílogo (fin)

    Unas horas después, Gery se lleva al pequeño Belamy a descansar, Nelly y otra de las nanis, se llevan a los demás niños, para que podamos disfrutar los adultos. Mis padres se despiden unos minutos más tarde, Vera y Reyna también se van y los compañeros de la estación de Belamy, por lo que quedamos los que siempre nos reunimos, incluyendo a mi hermana, que también los conoce muy bien, realmente se han convertido en familia, ahora entiendo porque Belamy los aprecia tanto, son increíbles.—Si te dieran la oportunidad de cambiar algo de Belamy, ¿qué cambiarías? —pregunta Monica, mientras estamos sentados alrededor de la fogata disfrutando de algunas bebidas.—Nada, lo amo tal y como es —contesto rápidamente.—Hay noo, que cursi —se burla Monica resoplando exagerada.—¿Y tú Belamy?¿Qué cambiarías? —indaga mirándolo.—Ni una sola cosa —asegura—. La admiro y me enamoré de ella casi en el primer instante que la ví —se acerca para darme un beso.—Yo amo a Ethan —interviene Gema—. Pero si tiene

  • ¡Lo quiero a él!   41. Epílogo

    Tres años después…Al regresar de nuestra boda en Colorado, hicimos una reunión con nuestros amigos para anunciarles nuestro matrimonio, todos estaban sorprendidos, pero felices. Hicimos la mudanza a la casa y no nos costó acostumbrarnos a vivir juntos, fue todo lo contrario, la convivencia así, nos unió más, solo las noches en las que Belamy tenía que trabajar la pasaba un poco mal, ya que eso sí fue complicado para mí, adaptarme a su trabajo imaginando que arriesga su vida, ahora lo entiendo mejor, sin embargo, no deja de ser preocupante. En ocasiones nuestros horarios nos impedían vernos, pero él me visitaba en la oficina, la cual por supuesto ya disfrutamos, algo que yo jamás me hubiese imaginado que pasaría, pero con mi bombero, es imposible resistirme. —Belamy, tenemos que darnos prisa —lo apresuro, ya que está muy entretenido con nuestro pequeño.Hoy es nuestro aniversario de bodas, cumplimos tres años de feliz matrimonio y cada año hacemos una pequeña celebración renovando nue

  • ¡Lo quiero a él!   40. El mejor día de mi vida

    Planear una boda en un par de días es complicado, pero con la ayuda de Chelsea y Giovanna me ha resultado más fácil. Encontramos un precioso sitio en Golden, Colorado, es un club que tiene una enorme terraza con un privilegiada vista a las montañas y al bosque, es un lugar hermoso en el que puedo imaginarme uniendo mi vida a la de Belamy.La compra del vestido no fue tan complicada, ya que encontramos uno que me gustó en una boutique cercana al hotel y no hubo necesidad de ajustarlo, me quedó a la perfección.Estoy emocionada, pero aún así, no puedo quitarme esa sensación de angustia con todo lo de la boda.—¿Estás bien? —pregunta Belamy acostándose a mi lado. Estos días ha estado un poco frustrado, ya que lo hemos obligado a descansar y con toda la familia aquí, nuestro tiempo a solas ha sido muy poco. —Sí —respondo un poco seria. —¿Es por la boda?—No puedo negarte que estoy nerviosa —confieso. —Lo entiendo —suspira—. Pasado mañana te convertirás en la Señora Rusher —menciona tom

  • ¡Lo quiero a él!   39. Incertidumbre

    —Tiene algunas heridas aparentemente superficiales, pero está bien —contesta Asher y puedo respirar de nuevo con normalidad—. Lo trasladaron al hospital para evaluarlo. —¿Puedo verlo? —interrogo. —Sí —afirma Ivonne—. Estamos aquí para llevarte. —Ve —dice Giovanna cuando la miro—. Nosotros los alcanzaremos en breve —asegura.Salimos, nos subimos en una camioneta, pasamos por las esposas de Boyco y José, que también se ven conmovidas con toda la situación, ahí me entero que José tiene una fractura en la pierna derecha y Boyco igual que Belamy, solo algunas heridas. Al cabo de unos minutos, llegamos al hospital. Entramos, Asher habla con varios médicos y a los pocos minutos sale una enfermera, pidiendo que la sigamos. Se detiene en una puerta y menciona a Boyco, no recuerdo su apellido, pero su esposa entra ahí, la siguiente puerta es de José, y finalmente, después de lo que me parece una eternidad, señala la puerta en la que está Belamy. —Puede pasar —dice y se aleja. Empujo la pue

  • ¡Lo quiero a él!   38. ¡No puede ser!

    —Buenos días —saluda Asher—. Que bueno que las encuentro a las dos juntas. —¿Qué pasa? —indaga Giovanna preocupada. Asher entra y va directo a la sala, se puede notar su cuerpo tenso y mueve el cuello como si estuviera intentando liberar tensión. —Habla, por favor —exijo. —Me comuniqué a la estación en la que mi equipo se presentó —se aclara la garganta—. Hay un equipo de bomberos desaparecidos, entre ellos están Boyco, José y Belamy.La sangre abandona mi cuerpo en ese momento, puedo sentir mi corazón aprisionado por un gran peso impidiéndome respirar con normalidad.—¿Qué significa eso? —cuestiona Giovanna. —Estaban con el grupo de bomberos a cargo de sofocar el incendio y cuando iban a cambiar turnos, ellos no llegaron, no sabemos dónde están o si les pasó algo. —No, eso no puede ser —rebato—. Me voy ahora mismo a Colorado. —Destiny, tenemos que esperar la respuesta del equipo de rescate, no hay nada que puedas hacer. —¡No me puedo quedar aquí esperando una respuesta! —grito

  • ¡Lo quiero a él!   37. Otros planes para mí

    Destiny…Hace unos meses, mi vida se reducía solo a trabajar, fue aquel día en el que decidí contratar a un actor para que se hiciera pasar por mi novio durante la boda de mi hermana, que la vida me cambió. La primera vez que vi a Belamy, fue cuando me tomó de la cintura para prevenir que fuese mojada por un coche, puedo recordar como si hubiese sido ayer, su mano sobre mi cintura provocándome un calor extraño, al principio y sin entender lo que había hecho, fui grosera, pero después agradecí su gesto, lo que no me esperaba, era encontrarlo en la oficina de Giovanna Bruce, medio desnudo. Recuerdo que ella me recibió llevándome a su oficina para ver el catálogo de sus actores, pero ninguno se asemejaba a lo que yo necesitaba, sobre todo al ver de nuevo a aquel hombre que me había dejado una sensación extraña en el pecho.Me tomó unos minutos decidirme a señalarlo como el que llenaba todas mis expectativas, estaba segura que era el indicado, pero todo se tornó complicado ya que resultó

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status