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Poderoso CEO.

Autor: Runhy 🖤
last update Fecha de publicación: 2025-06-05 00:35:26

—¿“Amor”? —Murmuró Edward soltando a Alan—. Es cierto, nunca lo tendré, pero soy el padre de sus hijos ¿Puedes competir contra eso? —Comentó con superioridad—. Ella siempre estará atada a mí.

Alan quedó sin palabras, la ira que sentía en ese momento era algo que nunca antes había sentido, ni siquiera cuando se enteró que él había abusado de Anya.

Edward por su parte caminó hasta la sala de espera frente a ellos y se reclinó en la pared. Sacó su teléfono móvil y texteó unos mensajes antes de se
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goodnovel comment avatar
Genaro Parede
... lo malo que hai k esperar para leerlo demas
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Último capítulo

  • Mis trillizos son del CEO ¡Pero no lo amo!   Epílogo.

    Habían pasado cinco años desde aquel día. Al final, los rumores en la prensa, se esfumaron cuando Anya declaró públicamente.“Es cierto que no estaba preparada para tener hijos cuando mi esposo cambió mis pastillas anticonceptivas por placebos, pero lo perdoné porque lo amo y es el padre de mis hijos” Una verdad oculta entre la mentira para hacerlo más convincente.La prensa desistió al escuchar eso, porque creyeron haber confundido aquel audio y la noticia no era tan jugosa si el afamado CEO no había abusado de su esposa.Edward no estaba de acuerdo, pero finalmente fue decisión de Anya. Así que solo tuvo que aceptarlo.Ahora, cinco años después Anya, con una peineta rosa sujetando su cabello, trenzaba con delicadeza el dorado cabello de Elara, cuyos ojos azules brillaban más que su vestido azul pálido.—Mamá, quiero trencitas como las de la princesa que vimos en la tele. —Pidió Elara, girando la cabeza con impaciencia.—Te haré las trenzas más bonitas que hayas visto. —Respondió Any

  • Mis trillizos son del CEO ¡Pero no lo amo!   Capítulo final 🖤.

    A través de los cristales.Stella bajó del jet con pasos cuidadosos, tenía a los niños en el fular y lo último que quería era caer de allí.Cuando bajó del jet, el sonido de sus tacones resonó sobre el pavimento, como si cada paso fuera una cuenta regresiva hacia ellos.Anya la observó acercarse sin moverse y sin siquiera pestañear.Sólo se quedó allí, temblando, con los brazos abiertos sin siquiera darse cuenta.Stella se detuvo frente a ella y sin decir palabra, sin mirar a nadie más, soltó el fular. Los niños comenzaron a moverse, somnolientos, ajenos al caos que los rodeaba.—Tómalos. —Susurró Stella.Anya los tomó rápido, como si temiera que se arrepintiera en Isabel le ayudó a acomodarse el fular, mientras ella y Stella sujetaban a los niños.Tan pronto estuvo hecho Anya los abrazó con fuerza, escondiendo el rostro entre ellos, no podía hablar, no podía pensar, su cerebro parecía concentrado en crear lágrimas de la nada.—Lo siento, Anya. —Susurró Stella—. No quería lastimarte

  • Mis trillizos son del CEO ¡Pero no lo amo!   Villanos que aman, héroes que no saben cómo.

    Edward fue el primero en dar un paso al frente. Anya lo miró levantar la mano, con la mirada fija en el jet, mientras sus guardias estaban atento a sus órdenes.El silencio abrumador contuvo el aire, mientras una nube negra pareció oscurecer todo.La tensión era palpable y el aura de Edward amenazaba con asesinar tanto a Alan cómo a Stella.Sin embargo, antes de que cualquier orden saliera de labios de Edward, Anya lo sostuvo del brazo.—¡Edward! —Dijo en un grito ahogado, mientras temblaba, como si ese único gesto fuera todo lo que tenía para detener una tragedia.Él la miró con los ojos entrecerrados y aunque mo respondió, tampoco avanzó.Anya soltó su brazo y corrió hacia Alan, esquivando el vacío entre ambos ejércitos como si el pavimento fuera un campo de minas.—Por favor… —Jadeó frente a él, con lágrimas brotando a borbotones—. Esto no tiene que acabar así. Te lo suplico, termina con esto. Deja ir a mis bebés.Alan ladeó el rostro con sus manos en los bolsillos, como si no ente

  • Mis trillizos son del CEO ¡Pero no lo amo!   El secuestro.

    Dos semanas atrás...Alan no sabía por qué había ido. No tenía respuestas, ni argumentos, ni excusas que le permitieran darle sentido a lo que estaba a punto de hacer.Pero estaba allí, parado frente al mismo edificio donde una vez pensó que nunca regresaría.Un edificio viejo, de pintura desgastada, con las escaleras rotas desde hace tanto tiempo que hasta el polvo parecía parte de la arquitectura.El mismo edificio donde vivía Stella.Tocó la puerta, una vez, luego otra. Y después cinco veces más.Suspiró profundamente, no sabía porqué había creído que ella seguiría allí, había estado en el hospital, luchando por su vida las últimas dos semanas, además había visto a Isabel en el hospital después del accidente, era evidente que la llevaría a otro lugar.—Stella. —Murmuró sin entender sus propias emociones ¿Por qué se sentía tan triste?Esperanzado, esperó por alguna señal de Stella, algo, lo que fuera que le hiciera creer que ella estaba allí.Sin embargo, en aquel pasillo con lo

  • Mis trillizos son del CEO ¡Pero no lo amo!   Guerra fría.

    El convoy de vehículos negros rugió hasta detenerse frente al hangar. La luz de la luna apenas lograba iluminar el lugar, pero no parecía haber la más mínima oscuridad, por las luces reflejantes del lugar.Anya bajó del coche con pasos cortos, siguiendo el movimiento de Edward que caminaba como si el mismo pavimento le debiera un agradecimiento por tener el honor de recibir sus pisadas.El aeropuerto era uno pequeño de carga. Polvoriento, con apenas tres aviones en la pista, pero no había margen de error, todos los vehículos, más de cincuenta, estaban bloqueando uno solo.Un jet gris con la insignia de la familia Castelli.Anya no necesitó confirmación. La manera en que los guardias rodeaban el avión lo decía todo; ese era el que importaba, ahí estaban sus hijos y... Alan.—¿Edward? —Preguntó Anya con voz entrecortada.—Quédate cerca de mí. —Ordenó en un tono sereno—. Pase lo que pase, no interfieras.Ella asintió, el aire era más incómodo que sus tacones y su corazón latiendo tan fu

  • Mis trillizos son del CEO ¡Pero no lo amo!   El poder de Edward Vanderbilt.

    El mundo de Anya se detuvo al pensar que sus hijos no volverían a su lado, pero el de Edward no. Seguía girando con más intensidad. Porque cuando algo importante está en peligro, es cuando el poder tiene valía. Anya seguía de pie frente a él, pero sus labios y todo su cuerpo temblaba. Sus palabras seguían en la cabeza de Edward como un eco persistente; “Alan… se robó a mis bebés” Las palabras no habían terminado de salir de labios de Anya cuando Edward ya había girado sobre sí mismo, como si su cuerpo actuara por instinto. Caminó a paso certero fuera de la habitación, mientras Anya lo seguía por inercia. Llegaron al despacho y Edward fue directo al escritorio. Tomó el teléfono sobre el escritorio, mientras Anya comenzaba a llorar. No podía consolarla, ni siquiera lo intentó. Él no era el tipo de hombre que consolaría a su esposa ante una crisis, no sin antes resolver el problema. Encendió la pantalla y entró a sus contactos, donde algunos de ellos resaltaban entre todos los

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