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last update Fecha de publicación: 2021-02-27 02:44:12

El regreso a clases no me emociona mucho, tener que soportar a gente tan idiota como Stefany y Andrew en serio me estresa, todo lo malo se me olvida al saber que falta un día para mi transformación, en cualquier momento mi loba tendrá comunicación conmigo lo cual significa que ella me dirá quien es mi mate y lo mejor es que me hará compañía y básicamente tendré con quién pasar el rato. Tengo la esperanza de volverme muy fuerte, mental y físicamente. 

Me levanto de la cama y voy directo hacia el baño a tomar una ducha, la cual estoy segura me relajará.

Estoy enfrente de mi closet con el cuerpo  envuelto en una toalla mirando mi ropa, no sé qué ponerme. Tomo una falda larga hasta los tobillos color negra con flores rojas y una blusa negra. Me pongo mi ropa interior cero sexy, pero cómoda para después ponerme lo que elegí. Este outfit está perfecto para llevarlo con botines, mis botines favoritos. Aquí viene el dilema, ¿cómo me maquillo? No sé maquillarme muy bien, estoy segura de que quedaré como payaso si intento cosas nuevas así que me haré un maquillaje natural: base de cobertura ligera, rubor, bronceador, labial y un delineado en color café y casi lo olvido, máscara de pestañas. Tomo la botella de perfume y me lo aplico, ahora sí, estoy lista para triunfar. 

Bajo a la cocina donde sé que el desayuno ya está listo, miro a mi hermano servirse café, está totalmente listo, como siempre solo me espera a mí para irnos al instituto.

El instituto es exclusivo para lobos, en este pueblo hay muchos, pero hay rivalidades entre mandas vecinas y por eso hay más  de dos escuelas, la nuestra está en medio de tres territorios, mi manada y la de Stefany. En el instituto hay lobos solitarios, guapos y engreídos, hay lobos perversos y malignos, hay lobos de buen corazón y lobos que ya encontraron al amor de su vida aunque no sea su mate. 

—Buenos días, hija—saluda mi mamá.

—Mamá—le contesto entre bocado, el desayuno está más que delicioso.

—Que les vaya excelente en su primer día de clases, espero que tengas nuevos amigos, mi niña—pide dándome un abrazo. Mi mamá quiere que tenga más amigas, pero no es que yo no quiera, es que no puedo conseguirlas. 

—Vamos, Eli, no queremos llegar tarde o ¿si?—mi hermano tan maniático con la puntualidad, como siempre.

—Vamos, te quiero mamá, dile a papá que se cuide —mi papá, fue a hablar con el alfa de  la manada Luna Amarilla, aunque el que debería de ir es James, pero tenemos que ir al instituto.

James aparcó el coche en el estacionamiento del instituto, bajo y voy por mis horarios, no quiero llegar tarde a ninguna clase y más si en la primera hora me toca el Sr. Mal Humorado, es un viejo gruñón, me fastidia y para colmo da matemáticas.

—Perdón—dije, he chocado con alguien.

—Fíjate —Gruñe Andrew. 

—Estúpido—susurro...

Entre a la primera clase, tomé asiento en la primera banca que vi, siento que Literatura no es tan aburrida aunque a veces es muy pesada. Miro hacia la puerta, ya viene el grupo de los "populares" de los de mejor rango y de mejor grado económico, ni siquiera sé que tiene que ver el rango con ser popular. Yo seré la beta de mi hermano y no por eso me creo popular o la gran cosa, todo es muy raro cuando quieres ser superiora los demás a toda costa.

Andrew está estrenado novia, me preguntó que habrá pasado con Heydi su antigua novia. Andrew es conocido por andar con todas las chicas lindas, es una versión masculina de su prima,  de hecho no llegan a novios, solo son amigos con derecho, muy típico de los populares. Bueno Stefany no tiene ninguna relación solo se acuesta con el más guapo que encuentre, pero siempre me repito que ese no es mi problema.

—Buenos días, chicos ,tomen asiento, la clase ya va a comenzar. Ya todos me conocen así que me ahorro las presentaciones, un gusto volver a darles clases el día de hoy y este año. Bueno, como saben y como ya es costumbre me gusta empezar a leer un libro, este año el que libro se leerá será Romeo y Julieta de nuestro William Shakespeare —dice la maestra Hellen.

—¿Y qué haremos después?—interrumpe Stefany con su maldita voz chillona.

—Tranquila, no te apresures, bueno como decía en algunas ediciones el libro está en forma de guion teatral así que haremos una obra de teatro, yo escogeré a los actores, —Informa.—Bueno, pues le daré una pequeña reseña de esta obra "En este drama William Shakespeare narra la legendaria leyenda de dos amantes separados por un destino fatal y barreras insalvables. Esta tragedia, ocurrida en la hermosa Verona. Este drama representa también la desgraciada disputa entre dos familias nobles que derramaron mucha sangre por sus rencores recíproca..." Esta historia ya la leí y para mí es algo fatalista, pero buena.— ¿Quién ya leyó el libro?— pregunta, a lo cual yo levanto la mano —¿Solo Elizabeth? —La maestra mira a la clase con desacuerdo.

El timbre que anuncia que la clase ya terminó, suena. Todos toman sus pertenecías salen y yo hago lo mismo, salgo al pasillo y sin querer choco con alguien. Esta vez es con una chica de cabello café y de ojos del mismo color, se ve genial con ese outfit que trae, un vestido entallado y botas combat y un cárdigan café. 

—Perdona, perdona. No me fijé —Sus disculpas inmediatas me hacen el día, no se ha molestado ni me ha gritado. 

—Perdóname tú a mí.—Le toco el hombro para que su expresión de angustia termine. 

—Perdóname, soy una torpe— Me regala una sonrisa reconfortante y yo se la devuelvo.

—¿Cuál es tu nombre? —Le pregunto.

—Aranza Scott —Se presenta y me tiende la mano.

—Soy Elizabeth Kelley—La saludo, y algo dentro de mí  me dice que ella será mi amiga, y una muy buena amiga.

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Último capítulo

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   EPÍLOGO

    —Hola, mi pequeña. —Susurra con cariño mi abuela, toma uno de mis alocados mechones y lo deposita con demasiada delicadeza detrás de mi oreja. —Ya es hora.—No quiero irme.—Replico triste, no he dejado de admirar el paisaje que ahora se me hace muy familiar.—Es hora de regresar, piensa en tu mamá, en tu papá, en James, en tu mate. Piensa en ellos.—Ese es mi problema, Lala.—Mi niña, aún te acuerdas de cuando me llamabas así...—Comenta con ternura.—Lala, ¿crees que pueda verlo igual después de todo?—pregunto mirando hacia la ventana de nuevo.—No, cariño. Acuérdate que tú huiste, saliste despavorida, no le diste la oportunidad de explicarte las cosas al muchacho. Mira, cuando yo era joven, en todas las manadas había enfrentamientos así, muerte sangre, balas, peleas, todo. Era normal, el mate de mi hermana mató a su beta, porque él no le era leal. Tú te podrás imaginar las cosas, por eso Elizabeth, necesitas ver las cosas nítidas, así

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   45

    Unas manos frías me toman de las muñecas, jalan de las cadenas y buscan el cerrojo, me toma del cabello y me levanta del suelo. No puedo ver su cara, pero lo único que hago, es con una agilidad increíble que ni yo sé como es que lo logro, lo ataco, empiezo a arañarlo, a patearlo, recuerdo mi entrenamiento, éste me agarra con demasiada fuerza del cabello, y me avienta contra la pared rasposa, mi mejilla se raspa levemente.—Vamos puta.—Esa voz. Esa voz. Como si alguien manejara mi memoria, los recuerdos de aquél taxista guapo que me llevó a mi y a Cuchufleto aquella vez a casa, es él. Cuando se trata de acercar a mí, le doy una patada en las piernas, se flexiona un poco y eso me da la oportunidad de derribarlo. Salgo corriendo, el pasillo se me hace casi infinito, no veo algún indicio de salida.Estoy perdida, me siento como en un laberinto, como los que soñaba cuando era pequeña.—¡Ayuda!—Abro y cierro puertas, ninguna

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   44

    ZACKSeguí a Daniel, no tengo el valor de dejarlo solo. Quiero ser testigo de lo que pueda pasar en aquella casa dónde nos había pasado de todo, aquella significaba nuestro sucio pasado.—¿Pero que hacen aquí? —Pregunta Matthew sorprendido.—Necesito de tu ayuda —Le responde Daniel sin pausas. La casa está igual que siempre.—Dime Daniel, ¿para qué te soy bueno?—Necesito armas con balas de plata. —Dice sin más. Miro a Daniel como alguien diferente, alguien del pasado más bien.—Armamento pesado entonces,mira Daniel, te ayudaré, solo necesito saber para que las quieres. —Dice aquél apoyándose en su asiento de cuero café.—Para salvar a mi mate, a Elizabeth Kelley. —Las palabras de Daniel casi son inaudibles.—Oh ya veo, la chica que estaba en una de las fiestas que

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   43

    Sentía un olor a podrido, un olor asqueroso, podía oler la adrenalina, mi corazón latiendo a velocidades increíbles, tenía ganas de gritar para que me ayudaran, conocía la casa como la palma de mi mano, el temor escondió a mi loba, ¿por qué no pude ser más valiente? ¿por qué fui cobarde? Ahora estoy presa, en una nube imaginaria llena de maldad y odio. Z A C KElizabeth había desaparecido, pero había olores muy familiares, pero no los pude distinguir, no los podía recocer. Basta decir que Daniel literalmente está loco, quiere destruir, pero pude tranquilizarlo, mi gran amigo del alma estaba desesperado hasta el punto de casi llorar, Elizabeth es todo para él, y que ella no éste es lo peor que le pueda pasar.—Vamos Daniel, vamos a encontrarla...— le digo.—¿Y si no es así? —Daniel es conocido por su positivida

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   42

    Estoy a punto de colpasar, han pasado más de tres horas y ni Daniel ni Connor, han regresado, ya es casi de noche, y mi miedo es gigantesco, no quiero irme a casa, no quiero hasta que él éste junto a mí, hasta que lo escuche.—Vamos mi niña, ve a tu casa, esperalo ahí y descansa. —Me pide mi suegra.—No puedo.—Mi mente está casi en blanco.—Ven te llevo, Daniel se sabe cuidar muy bien, además, recuerda que está con Connor, no creo que les pase nada.—Me consuela.—Bueno, creo que tiene razón, iré a la casa.—En un sólo segundo he cambiado de opinión, la verdad es que estoy un poco cansada y decaída, necesito animo, y Técito está solo.—¿Quieres que te acompañe?— Pregunta.—No gracias, no es necesario, puedo irme sola, además oa casa no está tan lejos.— Comento con una sonrisa falsa.—Bueno hija, ve con cuidado.— Salgo de la casa y me encamino a la mía.

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   41

    Domingo no me gusta nada. Principalmente, porque Daniel no está en la cama, de seguro fue a correr, y sin mí. Ruedo en la cama para llegar a su lugar, para obtener su aroma. Me levanto de la cama y voy directo a la cocina, saco de la alacena de la cocina, en recetario de comida fácil de preparar, creo que soy capaz de seguir unos cuantos pasos. (Bueno eso es lo que digo) —Buenos días.— la voz desanimada de Daniel, me distrae de mis labores, pero sin que se dé cuenta, sigo como si nada. —¿Ya se te pasó el enojo?— busco algo inexistente en el cajón de los cubiertos. —¿Podrías dejar de hacer eso?— se toca las sienes con los dedos. ¿Le duele la cabeza o solo es irritación? —¡¿El qué?! — alzo la voz. —De abrir y cerrar puertas y cajones. —se queja. —Perdóname, estaba tratando de hacer algo de desayunar.— contraataco. —Eli, no estoy tan feliz, pero por favor compórtate bien.— me deja sola y desubicada. —Ve

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