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last update Fecha de publicación: 2021-02-27 02:45:33

Aranza tiene la misma clase que yo, es una buena persona. Por lo poco que me  contó, ella y su familia no tenían manada, hasta hace poco mi manada los incluyó. 

—¿Ya encontraste a tu mate?—pregunté.

—No, a la vez no quiero, me rehusó a pertenecerle a alguien— Dice despreocupada y sin ánimos.

—Vamos, de seguro a de ser muy bonito, tal y como no lo cuentan nuestros papás —según lo que me han dicho mis papás, cuando encuentras a tu mate, te llega un olor superdelicioso, tu loba aúlla como loca y por una extraña razón te mueres por encontrarlo y que de una forma u otra te marque como suya.

—No lo sé, yo solo quiero ser libre por un tiempo—asegura.

—Esperemos que no cambies de opinión en el momento en que  conozcas a ese hombre, ya que eres parte de mi manada y vives cerca, ¿te parece si vamos a mi casa?—le dije y le mostré una sonrisa. 

—Me parece, quiero conocer la casa del alfa, aunque el hecho de no tener rango hace que me dé un poco de pena.

—Pasa— ordeno con gentileza, Aranza se arrepintió de venir a mi casa “es la casa de los Alpha, me da vergüenza” dijo hace un rato antes de llegar. —¡James! -grito.—Al parecer, mi hermano no ha llegado - digo para que Aranza se relaje.

—Oh, qué bien—dice aliviada.

—¿Solo eso?, debes de hablar más. Vamos a mi habitación— subí las escaleras y abrí la puerta y me hice a un lado para que ella pasara.

—Dios —en su boca se formó una perfecta O.—Tu habitación es bellísima, es demasiado grande— grita sorprendida.

—Mi habitación es normal— comento. Hace mucho que la empecé a decorar, empecé por las luces en el techo y terminé forrando las paredes con mil fotos que yo misma capturé de todo lo que había a mi alrededor, desde mi familia hasta bellas plantas y lindos atardeceres.

—Dios, que lindas fotografías—dice admirando las imágenes que tomé en un viaje con mis papás.

—Lo mío es la fotografía— Digo burlonamente al ver una foto toda movida.

—¿Y esas puertas?—pregunta señalando la pared de fondo.

—Baño y vestidor—dije señalando izquierda y derecha.—Puedes pasar.—La invito.

—Oh Dios mío—grita... Y yo solo pongo los ojos en blanco, el grito de Aranza al ver mi vestidor es casi ridículo. Hace tiempo vino una de decoradora muy linda que me ayudó a elegir mi diseño de mi closet, ahora que lo veo ya no me gusta tanto. Está muy lleno de  cosas que ni siquiera uso. Muchas zapatillas y pocas botas. Demasiados pantalones y pocos vestidos y faldas.

—Vamos, hay que ir abajo creo que ha llegado mi hermano—miro por la pequeña ventana.

—Dios, no quiero —¿Tan introvertida es?, suspiro hondo, yo soy igual a ella en ciertos aspectos, no me debería de quejar de ella, aún no la conozco tan bien—Pero es el Alfa.

—Vamos que mi hermano no come—Bromeo.

Antes de que nosotras podamos bajar, James toca la puerta y no espera respuesta y abre la puerta de mi habitación sin previo aviso, repentinamente su expresión cambia, hay algo raro en él.  Está sonriendo, está mirando a Aranza...

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Último capítulo

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   EPÍLOGO

    —Hola, mi pequeña. —Susurra con cariño mi abuela, toma uno de mis alocados mechones y lo deposita con demasiada delicadeza detrás de mi oreja. —Ya es hora.—No quiero irme.—Replico triste, no he dejado de admirar el paisaje que ahora se me hace muy familiar.—Es hora de regresar, piensa en tu mamá, en tu papá, en James, en tu mate. Piensa en ellos.—Ese es mi problema, Lala.—Mi niña, aún te acuerdas de cuando me llamabas así...—Comenta con ternura.—Lala, ¿crees que pueda verlo igual después de todo?—pregunto mirando hacia la ventana de nuevo.—No, cariño. Acuérdate que tú huiste, saliste despavorida, no le diste la oportunidad de explicarte las cosas al muchacho. Mira, cuando yo era joven, en todas las manadas había enfrentamientos así, muerte sangre, balas, peleas, todo. Era normal, el mate de mi hermana mató a su beta, porque él no le era leal. Tú te podrás imaginar las cosas, por eso Elizabeth, necesitas ver las cosas nítidas, así

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   45

    Unas manos frías me toman de las muñecas, jalan de las cadenas y buscan el cerrojo, me toma del cabello y me levanta del suelo. No puedo ver su cara, pero lo único que hago, es con una agilidad increíble que ni yo sé como es que lo logro, lo ataco, empiezo a arañarlo, a patearlo, recuerdo mi entrenamiento, éste me agarra con demasiada fuerza del cabello, y me avienta contra la pared rasposa, mi mejilla se raspa levemente.—Vamos puta.—Esa voz. Esa voz. Como si alguien manejara mi memoria, los recuerdos de aquél taxista guapo que me llevó a mi y a Cuchufleto aquella vez a casa, es él. Cuando se trata de acercar a mí, le doy una patada en las piernas, se flexiona un poco y eso me da la oportunidad de derribarlo. Salgo corriendo, el pasillo se me hace casi infinito, no veo algún indicio de salida.Estoy perdida, me siento como en un laberinto, como los que soñaba cuando era pequeña.—¡Ayuda!—Abro y cierro puertas, ninguna

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   44

    ZACKSeguí a Daniel, no tengo el valor de dejarlo solo. Quiero ser testigo de lo que pueda pasar en aquella casa dónde nos había pasado de todo, aquella significaba nuestro sucio pasado.—¿Pero que hacen aquí? —Pregunta Matthew sorprendido.—Necesito de tu ayuda —Le responde Daniel sin pausas. La casa está igual que siempre.—Dime Daniel, ¿para qué te soy bueno?—Necesito armas con balas de plata. —Dice sin más. Miro a Daniel como alguien diferente, alguien del pasado más bien.—Armamento pesado entonces,mira Daniel, te ayudaré, solo necesito saber para que las quieres. —Dice aquél apoyándose en su asiento de cuero café.—Para salvar a mi mate, a Elizabeth Kelley. —Las palabras de Daniel casi son inaudibles.—Oh ya veo, la chica que estaba en una de las fiestas que

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   43

    Sentía un olor a podrido, un olor asqueroso, podía oler la adrenalina, mi corazón latiendo a velocidades increíbles, tenía ganas de gritar para que me ayudaran, conocía la casa como la palma de mi mano, el temor escondió a mi loba, ¿por qué no pude ser más valiente? ¿por qué fui cobarde? Ahora estoy presa, en una nube imaginaria llena de maldad y odio. Z A C KElizabeth había desaparecido, pero había olores muy familiares, pero no los pude distinguir, no los podía recocer. Basta decir que Daniel literalmente está loco, quiere destruir, pero pude tranquilizarlo, mi gran amigo del alma estaba desesperado hasta el punto de casi llorar, Elizabeth es todo para él, y que ella no éste es lo peor que le pueda pasar.—Vamos Daniel, vamos a encontrarla...— le digo.—¿Y si no es así? —Daniel es conocido por su positivida

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   42

    Estoy a punto de colpasar, han pasado más de tres horas y ni Daniel ni Connor, han regresado, ya es casi de noche, y mi miedo es gigantesco, no quiero irme a casa, no quiero hasta que él éste junto a mí, hasta que lo escuche.—Vamos mi niña, ve a tu casa, esperalo ahí y descansa. —Me pide mi suegra.—No puedo.—Mi mente está casi en blanco.—Ven te llevo, Daniel se sabe cuidar muy bien, además, recuerda que está con Connor, no creo que les pase nada.—Me consuela.—Bueno, creo que tiene razón, iré a la casa.—En un sólo segundo he cambiado de opinión, la verdad es que estoy un poco cansada y decaída, necesito animo, y Técito está solo.—¿Quieres que te acompañe?— Pregunta.—No gracias, no es necesario, puedo irme sola, además oa casa no está tan lejos.— Comento con una sonrisa falsa.—Bueno hija, ve con cuidado.— Salgo de la casa y me encamino a la mía.

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   41

    Domingo no me gusta nada. Principalmente, porque Daniel no está en la cama, de seguro fue a correr, y sin mí. Ruedo en la cama para llegar a su lugar, para obtener su aroma. Me levanto de la cama y voy directo a la cocina, saco de la alacena de la cocina, en recetario de comida fácil de preparar, creo que soy capaz de seguir unos cuantos pasos. (Bueno eso es lo que digo) —Buenos días.— la voz desanimada de Daniel, me distrae de mis labores, pero sin que se dé cuenta, sigo como si nada. —¿Ya se te pasó el enojo?— busco algo inexistente en el cajón de los cubiertos. —¿Podrías dejar de hacer eso?— se toca las sienes con los dedos. ¿Le duele la cabeza o solo es irritación? —¡¿El qué?! — alzo la voz. —De abrir y cerrar puertas y cajones. —se queja. —Perdóname, estaba tratando de hacer algo de desayunar.— contraataco. —Eli, no estoy tan feliz, pero por favor compórtate bien.— me deja sola y desubicada. —Ve

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