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last update Fecha de publicación: 2021-02-27 02:46:31

Me siento rara y emocionada, quiera o no hoy es mi transformación. Hoy seré oficialmente una loba, tendré a mi loba y podré encontrar a mi mate, no sé por qué me emociona tanto encontrarlo, quizás porque desde niña me han contado historias sobre esto.

No sé que cosas llevar para esta ocasión, quizás una bolsa con zapatos, una bata y ropa extra, se supone que tengo que estar completamente desnuda para no dañar mi ropa, pero mi hermano estará ahí. 

—Puedo pasar, Eli?—pregunta mi hermano.

—Si, ¿Y Aranza?—le pregunto, ya que no la había visto en todo este tiempo y se supone que ella es mi invitada.

—Se fue, tenía que ir a casa, le conté que hoy sería tu transformación, pero no pudo quedarse— comenta un poco triste— Creo que no me va a aceptar, eso es malo, ella puede rechazarme si quiere y quizás ella viva feliz sin mí, pero yo ni siquiera la conozco bien, pero mi lobo está ansioso por marcarla y porque este con nosotros. Dice que no quiere un mate aún, quiere ser libre y sin ataduras ,lo que más me mata es que estoy loco por ella y no entiendo por qué —Oh Dios, ¿Tan pronto?

—Tranquilo James, solo espera a que ella se sienta cómoda con la situación, ella ya me había explicado eso, no hay nada malo en ti, es ella y sus ideales, no podemos hacer nada al respecto, debes de esperar.—Lo tranquilizo.

—Es que yo estoy tranquilo, pero es mi lobo quien la desea, se ha vuelto loco, completamente loco. No deja de pedirme que vaya atrás de ella y que la marque, cosa que no puedo hacer pero es incontrolable. 

—Tienes que ganar tú en esto, no tu lobo.

Salimos de casa para ir hacia el centro del bosque, donde casi todas las transformaciones se hacen. —¿Preparada para nuestra transformación? —Pregunta mi loba interna.

—No estoy muy segura, pero estoy confiada de que todo irá bien, dime ¿cómo te llamas?

—Sarah, me gusta mucho tu forma de ser y tu hermano, bueno, nuestro hermano, su lobo está igual de loco. Sabes, espero que nuestro mate sea guapísima… —La conexión ha terminado.

Me quito la ropa y me dejo solo la ropa interior. Espero solo diez minutos, después de este siento como mis huesos crujen, la manera en la que se rompen lentamente, este dolor me va a matar. Todos mis huesos, mi piel y mis órganos toman una forma distinta, poco a poco... miro mis manos y mis  piernas, están cambiando por patas.

Como un rayo, el infinito dolor se desvanece, miro a mi hermano, que me mira con felicidad mientras sujeta una cámara, el flash hace que cierre los ojos. Tengo tanta ganas de correr y de aullar, la adrenalina que recorre mis venas es incontrolable.

Camino hacia un lago, donde me puedo ver  la mayor parte de mi cuerpo, soy de color blanco mientras que  mis orejas son de color gris y tengo los ojos de color gris con azul, un color extraño. Me veo enorme, creo que mido por lo menos 3 metros. No aguanto más y empiezo a correr, puedo sentir esa libertad, la adrenalina y el aire pegando en mi rostro.

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Último capítulo

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   EPÍLOGO

    —Hola, mi pequeña. —Susurra con cariño mi abuela, toma uno de mis alocados mechones y lo deposita con demasiada delicadeza detrás de mi oreja. —Ya es hora.—No quiero irme.—Replico triste, no he dejado de admirar el paisaje que ahora se me hace muy familiar.—Es hora de regresar, piensa en tu mamá, en tu papá, en James, en tu mate. Piensa en ellos.—Ese es mi problema, Lala.—Mi niña, aún te acuerdas de cuando me llamabas así...—Comenta con ternura.—Lala, ¿crees que pueda verlo igual después de todo?—pregunto mirando hacia la ventana de nuevo.—No, cariño. Acuérdate que tú huiste, saliste despavorida, no le diste la oportunidad de explicarte las cosas al muchacho. Mira, cuando yo era joven, en todas las manadas había enfrentamientos así, muerte sangre, balas, peleas, todo. Era normal, el mate de mi hermana mató a su beta, porque él no le era leal. Tú te podrás imaginar las cosas, por eso Elizabeth, necesitas ver las cosas nítidas, así

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   45

    Unas manos frías me toman de las muñecas, jalan de las cadenas y buscan el cerrojo, me toma del cabello y me levanta del suelo. No puedo ver su cara, pero lo único que hago, es con una agilidad increíble que ni yo sé como es que lo logro, lo ataco, empiezo a arañarlo, a patearlo, recuerdo mi entrenamiento, éste me agarra con demasiada fuerza del cabello, y me avienta contra la pared rasposa, mi mejilla se raspa levemente.—Vamos puta.—Esa voz. Esa voz. Como si alguien manejara mi memoria, los recuerdos de aquél taxista guapo que me llevó a mi y a Cuchufleto aquella vez a casa, es él. Cuando se trata de acercar a mí, le doy una patada en las piernas, se flexiona un poco y eso me da la oportunidad de derribarlo. Salgo corriendo, el pasillo se me hace casi infinito, no veo algún indicio de salida.Estoy perdida, me siento como en un laberinto, como los que soñaba cuando era pequeña.—¡Ayuda!—Abro y cierro puertas, ninguna

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   44

    ZACKSeguí a Daniel, no tengo el valor de dejarlo solo. Quiero ser testigo de lo que pueda pasar en aquella casa dónde nos había pasado de todo, aquella significaba nuestro sucio pasado.—¿Pero que hacen aquí? —Pregunta Matthew sorprendido.—Necesito de tu ayuda —Le responde Daniel sin pausas. La casa está igual que siempre.—Dime Daniel, ¿para qué te soy bueno?—Necesito armas con balas de plata. —Dice sin más. Miro a Daniel como alguien diferente, alguien del pasado más bien.—Armamento pesado entonces,mira Daniel, te ayudaré, solo necesito saber para que las quieres. —Dice aquél apoyándose en su asiento de cuero café.—Para salvar a mi mate, a Elizabeth Kelley. —Las palabras de Daniel casi son inaudibles.—Oh ya veo, la chica que estaba en una de las fiestas que

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   43

    Sentía un olor a podrido, un olor asqueroso, podía oler la adrenalina, mi corazón latiendo a velocidades increíbles, tenía ganas de gritar para que me ayudaran, conocía la casa como la palma de mi mano, el temor escondió a mi loba, ¿por qué no pude ser más valiente? ¿por qué fui cobarde? Ahora estoy presa, en una nube imaginaria llena de maldad y odio. Z A C KElizabeth había desaparecido, pero había olores muy familiares, pero no los pude distinguir, no los podía recocer. Basta decir que Daniel literalmente está loco, quiere destruir, pero pude tranquilizarlo, mi gran amigo del alma estaba desesperado hasta el punto de casi llorar, Elizabeth es todo para él, y que ella no éste es lo peor que le pueda pasar.—Vamos Daniel, vamos a encontrarla...— le digo.—¿Y si no es así? —Daniel es conocido por su positivida

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   42

    Estoy a punto de colpasar, han pasado más de tres horas y ni Daniel ni Connor, han regresado, ya es casi de noche, y mi miedo es gigantesco, no quiero irme a casa, no quiero hasta que él éste junto a mí, hasta que lo escuche.—Vamos mi niña, ve a tu casa, esperalo ahí y descansa. —Me pide mi suegra.—No puedo.—Mi mente está casi en blanco.—Ven te llevo, Daniel se sabe cuidar muy bien, además, recuerda que está con Connor, no creo que les pase nada.—Me consuela.—Bueno, creo que tiene razón, iré a la casa.—En un sólo segundo he cambiado de opinión, la verdad es que estoy un poco cansada y decaída, necesito animo, y Técito está solo.—¿Quieres que te acompañe?— Pregunta.—No gracias, no es necesario, puedo irme sola, además oa casa no está tan lejos.— Comento con una sonrisa falsa.—Bueno hija, ve con cuidado.— Salgo de la casa y me encamino a la mía.

  • ¿ME RECHAZAS? (1)   41

    Domingo no me gusta nada. Principalmente, porque Daniel no está en la cama, de seguro fue a correr, y sin mí. Ruedo en la cama para llegar a su lugar, para obtener su aroma. Me levanto de la cama y voy directo a la cocina, saco de la alacena de la cocina, en recetario de comida fácil de preparar, creo que soy capaz de seguir unos cuantos pasos. (Bueno eso es lo que digo) —Buenos días.— la voz desanimada de Daniel, me distrae de mis labores, pero sin que se dé cuenta, sigo como si nada. —¿Ya se te pasó el enojo?— busco algo inexistente en el cajón de los cubiertos. —¿Podrías dejar de hacer eso?— se toca las sienes con los dedos. ¿Le duele la cabeza o solo es irritación? —¡¿El qué?! — alzo la voz. —De abrir y cerrar puertas y cajones. —se queja. —Perdóname, estaba tratando de hacer algo de desayunar.— contraataco. —Eli, no estoy tan feliz, pero por favor compórtate bien.— me deja sola y desubicada. —Ve

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