Era una melodía fuerte, pero tranquila, poderosa pero agradable, casi parecía un fuerte susurro del viento en medio de una tormenta, los violinistas movían sus manos con ligereza y perfección, el pianista parecía que hacía danzar sus dedos sobre el teclado, las flautas dulces cantaban alegremente y el violonchelo le daba ese toque oscuro a la canción. —Bailas muy bien —le dije a Ivar que no había dicho una sola palabra desde que comenzamos a danzar. —No tanto como tú, es difícil seguirte el paso. —Espero que entiendas cómo me siento cuando estamos desnudos en la cama, a veces es difícil seguirte el paso. Un gruñido casi gutural salió de su garganta mientras se aferraba con un poco de fuerza mi mano. Sus labios se veían provocadores y parecían incitar a besarlo. La atmósfera misteriosa, los murmullos de las personas, la forma en la que estaba vestido, el lugar tan imponente, la pista de baile, todo parecía casi inexistente y eramos únicamente él y yo allí. —¿No tienes miedo? —m
Última atualização : 2023-04-04 Ler mais