Galilea abrió los ojos al sentir sus labios sobre los suyos, tomándola como únicamente él sabía hacerlo. Al principio se quedó helada, pero después, como un autómata, comenzó a responder, sintiendo el calor de su cuerpo pegado al suyo, su cálida lengua buscar la suya; sin más, lo acercó a su boca y le ofreció la suya, con la otra mano aferrándose a su camisa.Tenía los sentidos nublados, no podía pensar con claridad, no cuando él lo poseía todo de ella.Cristopher gimió ante el grato recibimiento y la tomó de la cadera, acariciando esa zona por encima de la tela de su vestido y deseando arrancárselo allí mismo, aunque no fuese propio; estaban en la casa de su madre. Sin embargo, nada evitó que sedujera su boca con devoción, increíble placer.Esa mujer esa suya y él era de ella, no había más explicación que secundara tal entrega, y es que la forma en la que sus dedos delgados, suaves y delicados lo exploraban, era única, podía reconocer ese contacto incluso a ojos cerrados.Pasados los
Última actualización : 2023-03-08 Leer más