Alessandra Ferrara.El hombre frente a nosotros nos mira sonriente. Señala un libro grande y elegante y nos extiende una pluma con la que debemos firmar.Miro a Dylan una vez más. Sus ojos brillan con emoción contenida, me sonríe tímido y podría decir, que también temeroso. Le guiño un ojo con diversión y tomo la pluma para firmar en el espacio donde mi nombre es visible.La tinta negra contrasta con el blanco impoluto del papel. Y al verla, antes de pasarle el libro a Dylan, siento que mi pecho se llena de mariposas que necesitan alzar el vuelo. Porque hoy, otra vez, tomé una decisión, solo que ahora todo es diferente.Lo amo. Él me ama. Y todo tiene sentido, al fin.Dylan repite mi accionar y también, cuando estampa su firma en el gran libro de registro, se queda viéndola como si no lo creyera posible. Busca mis ojos y sonríe.—Yo los declaro, marido y mujer —exclama el hombre del otro lado de la mesa y al escucharlo, no puedo evitar sentir que floto de la felicidad—. Puede besar a
Última actualización : 2023-03-14 Leer más