Liam se encontraba atendiendo a los pacientes de la aldea cuando Miley, caminando con paso lento y aún muy adolorida, se le acercó. —¡Tengo hambre! —le reclamó de manera exigente, cruzándose de brazos. El médico hizo como si no la escuchara y continuó concentrado en su labor. Miley suspiró con frustración y, elevando la voz, volvió a repetir: —¡Que tengo hambre! Liam se detuvo, se dio la vuelta despacio y la miró fijamente. —¿Sabes? Aquí hay una palabra que usamos mucho. Es «por favor». Miley lo sostuvo con una mirada encendida de enojo, pero el rugido de su estómago la obligó a ceder. Con evidente inconformidad, masculló: —Tengo hambre... ¿Por favor, me puedes dar algo de comer? —Pero ¿acaso no te han llevado nada? —preguntó él, conteniendo una sonrisa—. Doña Flor ya repartió el almuerzo para todos. —¡Pero esa comida no me gusta! No es saludable. Además, me llevó carne de cordero y yo soy vegana, ya te lo había dicho. —Ay, lo lamento mucho, estrellita de
Última actualización : 2026-06-24 Leer más