AZAHARA. —¿Has tocado su nariz? A veces pienso que no respira… —Tranquila… Lo he comprobado, lo hace lento, pero lo hace… y no es para menos, aún está débil… haré más té y lo pondré en sus heridas. —Iré por leña… —Ten cuidado. Hakim quería abrir los ojos, pero le estaba costando demasiado, incluso cuando comenzó a agitarse, le dolieron mucho las costillas. Él podía escuchar las voces. Ambas femeninas, había un olor característico a madera muy cerca de él y a plantas hervidas. Se volvió a dormir, no sabía cuánto tiempo estaba en la intemperie, pero cuando sus ojos volvieron a abrirse pudo ver la cabaña, con techos altos, y algo de vapor que salía, de no sabía dónde. Intentó levantarse, su cuerpo lo instó a toser, y la mujer que estaba en la cocina de aquella cabaña húmeda, fue rápidamente a su sitio colocándole un pañuelo en la boca. —Despacio, majestad… —susurró y Hakim apretó sus dientes cuando todo el cuerpo fue un tintineo de dolor. Tomó bocanadas de aire, e intento control
Última atualização : 2024-01-20 Ler mais