Marianné entró a la suite nupcial con el corazón latiéndole a todo babor. Y en cuanto su esposo cerró la puerta, buscó desesperadamente poner distancia entre ambos, lo que enervó a Valentino.— Eres mi esposa, Marianné, ya te lo he dicho, ahora eres mía y tengo derechos sobre tu cuerpo, cuanto antes lo entiendas, será mucho mejor.— Por favor, no quiero — musitó, agobiada.— Debes cumplirme.— Dame un poco de tiempo.Valentino suspiró.— ¿Cuál es tu problema, eh, Marianné? ¿Es que no soy un hombre atractivo para ti? ¿Es que no me deseas?Marianné guardó silencio, y ante el insulto que representó para Valentino ese hecho, intentó tomarla a la fuerza con gesto brusco, desatando un forcejeo entre ambos que terminó arrastrándolos a la cama.Valentino tomó a Marianné de las muñecas, y cuando vio el horror reflejado en sus ojos, sintió una clase de poder que nunca antes había experimentado.— Serás mía esta noche — advirtió antes de asaltar su boca en un áspero beso.Marianné no solo sintió
Última actualización : 2024-04-02 Leer más