El sonido de la puerta al abrir la sobresaltó, pero no se giró, no hacía falta hacerlo, bastaba con sentir como sus vellos se erizaban ante la inminente presencia. Era ese hombre, estaba segura. —¿Qué quiere?—lo encaró firme, alzando la barbilla. Evidentemente, esto él no podía notarlo, estaba de espaldas después de todo. Pero sin importar si la veía o no, no pensaba demostrarle temor. Ya no. —¿Qué quiero yo o que quieres tú?La pregunta sonó tan extraña, que no pudo evitar girarse y mirarlo a la cara. —¡¿Querer yo?!—le gritó sin poder evitarlo—. ¡Pues creo que es bastante obvio! ¡Libéreme!—ordenó, como si realmente estuviese en condiciones de hacerlo. Él no contestó, solo la miró con esos azules tan intensos y penetrantes. Era, sin duda, una visión impropia, parecía existir algo más en ese mar de indiferencia que siempre demostraba. —¿Estás segura de eso?—preguntó, su voz sonó extrañamente suave. —Por supuesto, ¿por qué no lo estaría?—La otra noche, cuando me acerque, sentí q
Última atualização : 2024-04-07 Ler mais