A pesar de saber que el príncipe estaba allí, me armé de valor y le lancé una bofetada a aquel irrespetuoso hombre. "Mis hijas jamás deberán ser tratadas ni tocadas de una forma despectiva, porque aunque no tenemos una vida dentro del palacio, trabajamos para ellos honradamente, y eso nos hace valer", eran siempre las palabras de mi padre. —Su majestad... —El hombre bajó la mirada—. Esta plebeya ha osado a... —¿A qué? —le interrumpí—. Él empezó, su majestad... —aclaré, controlando mi humor, mientras hacía una corta reverencia para él. Este lucía igual de encantador como lo había visto horas antes, sólo que su rostro estaba serio, mientras veía al ayudante. —Creo que la señorita merece una disculpa —expresó, viendo por un breve momento mi vestido—. Mira lo que has hecho. —S-sí, lo siento su majestad... —A ella. El hombre me miró, obligado y con los ojos inyectados de sangre, entonces murmuró: —Disculpe, señorita. —Disculpa aceptada. Sonreí nerviosa cuando el prínci
Última actualización : 2024-04-11 Leer más