Llamó a la única persona que podía ayudarlo en ese momento. Su madre.— Cariño, tranquilízate. Dices que no has logrado bajarla con nada, ¿verdad?— No, probé con paños húmedos y ya hice que tomara una pastilla, pero sigue igual.— ¿Está consciente?— No, a veces murmura, pero es todo.— De acuerdo, escúchame bien. Prepara la tina con agua y asegúrate de tenerla allí por el tiempo que sea necesario. La fiebre debería comenzar a ceder mientras para la lluvia. Luego la llevarás al hospital en el peor de los casos.Cristóbal exhaló, y colgó instantes después, haciendo exactamente lo que le pidió su madre. Llevó a Mía a la habitación y la recostó en la cama mientras preparaba la tina.Después de algunos minutos, se metió con ella al agua. La pegó a su pecho, mientras frotaba con esperanza sus brazos y su cuello.— Vamos, mi amor, tienes que ponerte bien, tienes que hacerlo.No supo por cuanto tiempo estuvo allí, así, con ella, protegiéndola y cuidándola, pero no salió hasta que Mía comenzó
Última actualización : 2024-09-30 Leer más