GennaroCarlo dejó la copa sobre la mesa y me observó durante unos segundos que se alargaron más de lo necesario. Vittoria seguía sentada a su derecha, con los brazos cruzados y la atención repartida entre los dos, sin el miedo que habría esperado encontrar en una niña que acababa de ver morir a dos hombres y había terminado encerrada en una casa desconocida.—Empecemos por Palermo —dijo Carlo—. Durante meses recibiste nombres, rutas y horarios que nadie dentro de la Camorra podía conseguir por su cuenta. Nunca te preguntaste por qué la información llegaba cuando más la necesitabas.—Pagaba por ella.—Pagabas para sentir que la habías comprado.Apreté la mandíbula y apoyé una mano sobre la mesa.—Si quieres atribuirte mis victorias, tendrás que esforzarte más.Carlo hizo una seña a uno de sus hombres. El tipo dejó una carpeta delante de mí y regresó a su sitio. La abrí esperando fotografías o documentos, pero encontré copias de mensajes, transferencias, movimientos de vehículos y regi
Última actualización : 2026-10-02 Leer más