Felipe estaba embelesado, hipnotizado por tanta belleza. Se pasó la lengua por los labios, como si quisiera devorarla con la mirada, como un lobo hambriento.La atrajo hacia él y comenzó a besarla con devoción: primero el rostro, luego los ojos, la nariz y finalmente la boca, donde se detuvo un largo rato, fusionando sus labios con los de ella. Después bajó lentamente al cuello, donde comenzó a darle suaves mordiscos.Ella solo podía gemir, cada vez más alto, mientras él, con una mano, acariciaba uno de sus senos y con la otra, le apretaba las nalgas. Luego descendió, besó sus pechos y se llevó uno a la boca, mientras acariciaba el otro con delicadeza.Mariana se aferraba a él con desesperación, como si desprenderse de Felipe fuera una amenaza a su propia existencia.Al poco rato, él le arrancó el panty y le susurró con una sonrisa traviesa:—No me aguanté las ganas ni quería perder tiempo quitándotelas… Además, mañana, sin ellas, igual puedes irte.Y le dio una sonrisa, que le augura
Última actualización : 2025-04-24 Leer más