La mañana pasó sin problemas, vi al chofer volver, el auto estaba estacionado justo en la puerta de la casa.Estaba jugando con mi hijo cuando mi celular vibró, abrí el mensaje y me dejó helada.—Hola, mi bella princesa. Soy Erick. Supe que me estabas buscando. Volví al bar y me dijeron. Ha pasado tanto… dime, ¿quieres verme?Sentí que mi cabeza giraba y mis manos temblaban. Miré a mi bebé jugar con sus juguetes y volví a leer el mensaje. Al fin, después de todo este tiempo, lo volvería a ver. Respondí de inmediato.—Por supuesto. Debemos hablar. Dime dónde.—En la cafetería Solari. Te espero en 30 minutos.Mis piernas temblaban, mi corazón latía con fuerza. Miré a mi bebé. Al fin le presentaría a su padre.—Bebé, tengo que salir. Te quedas con la niñera, ¿está bien?—Sí, mami. Ve tranquila.Me levanté y salí, el corazón latiéndome a mil por hora. Williams estaba apoyado en el auto.—Señora.—Williams, necesito que me lleves a un lugar rápido.Abrió la puerta y subí. Pronto el auto es
Última actualización : 2025-05-07 Leer más