CAPÍTULO 222 — La mañana en que todo cambió La puerta de la habitación se abrió de golpe. Martín Saavedra apareció como una tromba, con el ceño fruncido, el gesto crispado y esa respiración pesada de un padre que ya se imaginaba lo peor antes de verlo. Ayden y Milagros se separaron de inmediato, todavía descalzos, todavía con las mejillas encendidas por ese beso tibio que se habían dado al despertar. La ropa de Mili estaba doblada sobre la silla. La camisa de Ayden, al pie de la cama. La habitación, tibia, en silencio, con olor al vapor de una ducha recién tomada. Martín tardó un segundo en entender lo que estaba viendo. Y explotó. —¿QUÉ ES ESTO? —rugió—. ¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO EN LA HABITACIÓN DE MI HIJA, CASTELL?! Milagros dio un paso al frente, pero Ayden se adelantó, con el pecho inflado, tratando de no temblar. —Señor… no piense mal. No pasó nada. Nos quedamos dormidos, nada más. —¿NADA MÁS? —Martín dio un paso adentro, furioso—. ¡TU CAMISA ESTÁ EN EL PISO! ¡Y LA ROPA DE
Última actualización : 2025-11-25 Leer más