Rubí sentía el corazón en la garganta. Quería ir también, pero temía estorbar o poner en peligro a alguien más, así que decidió quedarse quieta en un lugar seguro. Se puso de puntillas, intentando ver algo.Desde donde estaba, alcanzaba a ver que los arbustos se sacudían violentamente por la pelea. Rubí miraba angustiada, con el estómago encogido, sin poder hacer nada más.El tiempo pasó con una lentitud insoportable. Fueron apenas tres minutos, pero para ella fue una eternidad.Entonces, el arbusto se agitó una vez más, se oyeron gritos de dolor... y luego, silencio.El temblor cesó.Rubí contuvo el aliento. Vio a Jacob y Gavin asomar las cabezas, sus cuerpos aún en tensión, y los brazos de ambos parecían forcejear con algo o alguien. A juzgar por el movimiento casi nulo de los contrarios, estaban sometidos.Aliviada, Rubí corrió hacia ellos.—¿Cómo está? ¿Está Leonardo aquí? —preguntó con urgencia.—Su Alteza está aquí—, respondió Gavin.Rubí sintió que por fin podía respirar de nue
Última actualización : 2026-03-14 Leer más