—¡No!Con esa mirada provocadora, Rubí sintió que perdía el control. Por fuera intentaba mantenerse firme, pero por dentro... era un torbellino. Lo miró con fingido enojo:—¡Dejaré de lavarte si sigues hablando! ¡Hazlo tú solo si tus heridas se mojan, no será mi culpa!—Oh... —respondió Marcus, fingiendo tristeza—. Entonces, ¿puedes al menos enjabonarme un poco más?—¡Mmm! —gruñó Rubí, fulminándolo con la mirada. Si seguía siendo amable, ¡él iba a aprovecharse sin medida!Tenía el rostro tan rojo que podía sentir el calor ardiente. Su corazón latía desbocado, y con el vapor del baño, sentía que hervía por dentro.¡Marcus lo estaba haciendo a propósito!Finalmente, cuando terminaron la ducha, R
Última atualização : 2026-05-20 Ler mais