La ambulancia blindada atravesó las calles de Madrid antes del amanecer, sus luces apagadas y su ruta cuidadosamente planificada para evitar cualquier patrón predecible. Valeria iba en la parte trasera, reclinada en una camilla mientras observaba las dos incubadoras portátiles que contenían a Mateo y Lucas. Los monitores parpedeaban con regularidad tranquilizadora, pero cada pitido la hacía contener el aliento.Enzo iba a su lado, su mano envolviendo la de ella con una fuerza que bordeaba lo doloroso. No había dormido en cuarenta y ocho horas. Las ojeras bajo sus ojos verdes parecían tatuadas permanentemente en su piel, y la barba de tres días le daba un aspecto salvaje que contrastaba con el traje impecable que había insistido en usar para la transferencia.—¿Cuánto falta? —preguntó Valeria, su voz apenas un susurro sobre el zumbido del equipo médico.El doctor Silva, sentado junto a las incubadoras con las manos preparadas para cualquier emergencia, consultó su reloj.—Quince minutos
Última atualização : 2025-10-07 Ler mais