Dicen que el internado de Omegas es el sueño de cualquier huérfana. Un palacio escondido tras muros altos, donde se nos viste con seda y se nos enseña a caminar con gracia, hablar con suavidad y sonreír como muñecas perfectas. Dicen que aquí nos transforman en flores cultivadas, listas para adornar la vida de algún hombre poderoso. Yo lo llamo jaula. Una jaula dorada, pero jaula al fin.Cada día es igual. Amanecemos con el repiqueteo de las campanas, desayunamos en silencio absoluto bajo la mirada fría de las institutrices, y después comienza el desfile de lecciones: etiqueta, música, danza, administración doméstica, educación moral… Incluso aprendemos a obedecer con elegancia. Nos enseñan que nuestro valor no está en lo que pensamos, sino en lo que representamos. A veces, cuando observo a las demás, con sus cabellos peinados como muñecas de porcelana y sus ojos brillando de ilusión por ser escogidas, siento que vivo en un teatro donde todas hemos sido entrenadas para actuar.Yo, sin
Última actualización : 2025-09-01 Leer más