CAP. 109—No, no es eso —respondió Armando, frustrado, apretando la mandíbula mientras la tomaba por los codos—. Pero estás ebria, Fabiola.—No, estoy perfecta —replicó ella, arrastrando las palabras.Intentó dar un paso hacia atrás para zafarse de su agarre, pero las piernas no le respondieron y se tambaleó con violencia. Armando reaccionó rápido, pasándole un brazo por la cintura para sostenerla contra su pecho antes de que cayera al suelo.—Así no podemos hablar —sentenció él, con un tono firme que no admitía réplicas—. Te llevo a tu apartamento. Ahora mismo.—No quiero irme... —protestó Fabiola, golpeándole el pecho con debilidad, pero Armando ignoró sus quejas.La sacó del salón casi a rastras, sosteniendo la mitad de su peso mientras cruzaban el estacionamiento. Fabiola apenas podía mantener los ojos abiertos durante el trayecto en el auto, murmurando incoherencias contra la ventana.Cuando llegaron al loft, Armando tuvo que cargarla prácticamente por el pasillo. Abrió la puerta
Última atualização : 2026-05-16 Ler mais