Olivia, empapada con el desperdicio de fruta y restos de verduras podridas sobre su vestido, sintió que el corazón se le saldría del pecho cuando vio a su marido allí, tan imponente que asustada.Mientras que, a su lado, Dominga jugaba ansiosa con sus dedos, debatiéndose entre la lealtad hacia su patrona y lo justo.— Entonces, ¿Qué es eso de lo que tengo que enterarme?La joven criada no pudo contener para sí misma lo que había ocurrido allá atrás, y miró a Olivia con una disculpa enorme en sus ojos.— Lo siento, patrona, pero... — dijo con voz temblorosa y volvió la vista al Dos Fuegos —, el patrón tiene que saberlo. Usted es la dueña de estas tierras ahora, merece el debido respeto.— Habla de una vez, Dominga. ¿Qué fue lo que pasó?— Pues es que Damiana, patrón… ella dejó caer una canasta sobre la señora.Cassio cerró los ojos un instante y exhaló lento, como quien intenta contener una tormenta. Cuando volvió a abrirlos, eran brasas encendidas.— ¿Fue a propósito? — preguntó con un
Última actualización : 2025-09-21 Leer más