Zoe en su día libre había aprovechado para escapar del bullicio de la casa de la manada.Delia la concubina principal del Alfa Eryx la había arrastrado hasta allí con una sonrisa coqueta, ella era hermosa, segura, con curvas que hablaban de experiencia y poder.—Necesitas aire, pequeña —le había dicho mientras caminaban—. Y algo más que estar encerrada sirviendo.Ahora estaban descalzas en la orilla. Delia llevaba un vestido ligero de tela vaporosa que se pegaba a su cuerpo con cada movimiento y Zoe, aún con su ropa sencilla de doncella, se sentía pequeña a su lado.Delia la miró de arriba abajo evaluándola con ojos expertos.—No sufras por amor, Zoe —dijo de pronto rompiendo el silencio—. Ese dolor es temporal. Tú eres la que puede hacer sufrir a los machos, tú eres la que puede tenerlos comiendo de tu palma.Zoe bajó la mirada sonrojada.—Yo no sufro por amor —negó tensa.Delia rio, suave, femenina y musical.—Oh, eres tierna, creo que muchas hembras hemos visto como miras al Beta.
Última actualización : 2026-01-10 Leer más