El timbre sonó con una insistencia que me heló la sangre. Por un momento, pensé en no abrir. Quería que el mundo entero se borrara, que nadie me recordara la pesadilla en la que estaba atrapada. Pero las campanadas fueron tan persistentes que al final cedí.Respiré hondo, me sequé las manos en la bata del hospital que aún llevaba como recuerdo de los días más oscuros de mi vida, y giré el picaporte.Ahí estaban.Adrián y Lucía. Juntos. Como en las fotos, como en los recuerdos que me torturaban cada vez que cerraba los ojos.Adrián, imponente, con esa mirada altiva que me había hecho temblar de amor tantas veces, y Lucía colgada de su brazo, con una delicadeza teatral, como si le perteneciera desde siempre. Y, en el fondo, quizás era así.—Por fin —soltó Adrián, sin siquiera saludarme—. ¿Dónde estabas, Sofía? Dos días desaparecida. Por tu irresponsabilidad, Lucía tuvo que cubrirte en el trabajo y terminó lastimándose la mano.Me quedé en silencio. No me preguntó si estaba bien, si algo
Última actualización : 2025-09-26 Leer más