Esa noche regresé a casa sin decir una palabra.El camino de vuelta se me hizo eterno. Los árboles parecían observarme, inclinándose con el peso del juicio. Cada hoja que crujía bajo mis pies sonaba como un reproche.Cuando crucé el portón de la mansión, los guardias fingieron no verme. Sabían lo que había pasado. En un lugar donde todos oían y olían todo, los secretos no duraban más de un minuto.Subí las escaleras hasta mi habitación. Cerré la puerta, me apoyé contra ella y finalmente me dejé caer.El llanto me rompió en pedazos. No pude contenerlo.Lloré por mi madre, por mi destino, por mi impotencia.Lloré hasta quedarme sin voz.La luna entraba por la ventana, enorme, brillante, cruel.Le hablé en voz baja, como si pudiera escucharme.—¿Por qué yo? —susurré, con los ojos rojos y la garganta ardiendo—. ¿Por qué no uno de mis hermanos? ¿Por qué nací con esta marca?No hubo respuesta.Nunca la había habido.La luna solo me observaba, indiferente, como una madre que ya había perdido
Última actualización : 2025-10-10 Leer más