Cinco años atrásEl aire acondicionado zumbaba suavemente, manteniendo la habitación a una temperatura gélida que contrastaba con el sol abrasador que se filtraba por las cortinas de seda. Anastasia sentía que su cerebro era una masa espesa y lenta. Los recuerdos de la noche anterior —o de cuando fuera que hubiese pasado— eran fragmentos inconexos: música demasiado fuerte, el olor a sudor, la sensación de manos desconocidas y, finalmente, la oscuridad total.Se miró las manos. Estaban limpias. Su piel, que recordaba sucia y pegajosa, ahora olía a lavanda y jabón caro. Al levantarse, el mareo la obligó a sostenerse de la pared. Llevaba puesto un camisón de seda blanca que no era suyo.—¿Mamá? —susurró, pero su voz salió como un graznido seco.Pensó en la amenaza de su madre de enviarla lejos, a un internado en Suiza o a una clínica de rehabilitación en el extranjero. Al ver el lujo del apartamento, una parte de ella sintió alivio. Caminó hacia la sala, arrastrando los pies sobre la al
Última actualización : 2026-02-20 Leer más