La bofetada resonó en toda la habitación como un disparo seco. El golpe fue tan fuerte que el rostro de Ariana se giró hacia un lado y su piel ardió al instante. Su mejilla palpitaba, enrojecida, mientras una lágrima traicionera rodaba por su rostro. No lloraba por el dolor físico, sino por la humillación. Lentamente levantó la cabeza, con la respiración contenida, y sus ojos grandes, oscuros, llenos de rabia se clavaron en el rostro de su madrastra.Emma, su madrastra, con el rostro tenso y los labios apretados, sostenía aún la mano en el aire, temblorosa.—¿Acaso no te importa la salud de tu padre? —le gritó, con una mezcla de furia y desesperación en la voz.Ariana respiró hondo. La mejilla aún le ardía, pero no apartó la mirada.—No pienso venderme a nadie —respondió con firmeza, cada palabra pronunciada con una calma que contrastaba con el fuego de sus ojos—. Si mi padre necesita ayuda, la conseguiremos de otra forma. Pero no me voy a entregar a absolutamente nadie.Emma soltó
Última atualização : 2025-10-15 Ler mais